Luis Benítez de Lugo Enrich es arqueólogo profesional, Doctor en Geografía e Historia y Profesor Tutor en el Centro Asociado a la UNED en Ciudad Real. Actualmente dirige la investigación que localiza las pruebas materiales en una antigua aldea romana de Valdepeñas.

Lola Gómez Moreno |21/01/2013 – 15:21 h.
Durante su vigilancia arqueológica a una gran obra fueron detectados, al sur de Consolación, los restos de una aldea romana y han sido encontradas las más antiguas pruebas de elaboración del vino en Valdepeñas.
La relevancia de los hallazgos y de la investigación realizada ha permitido su publicación en la prestigiosa revista científica MUNIBE-ARKEOLOGIA, editada por la Universidad del País Vasco y la Sociedad de Ciencias Aranzadi. El trabajo se ha titulado “Los Orígenes De Valdepeñas (Ciudad Real): El vicus romano y despoblado medieval de Aberturas. Investigación Histórica y arqueológica” y está firmado por los miembros de la consultora de Arqueología ANTHROPOS S.L.: L. Benítez de Lugo, I. Angulo, J. Díaz, E. Mata, J. Moraleda, N. Palomares, J. Sánchez García, J. Sánchez Sánchez y M. Torres. En advaldepeñas hemos querido entrevistarle porque supone un verdadero hallazgo para nuestra localidad.
¿Es relevante el descubrimiento de Aberturas?
La publicación de este estudio en una revista científica es muestra de que el hallazgo realmente es relevante. Si no lo fuera no lo habrían publicado. Esta revista es considerada de primera línea porque es citada muchas veces por la comunidad de investigadores. A la revista le interesa publicar trabajos capaces de suscitar interés y ser citados por otros expertos. Desde el País Vasco han abierto la puerta a nuestro estudio no porque les interese especialmente Valdepeñas, sino porque en nuestro trabajo han visto material interesante entre los descubrimientos hallados, capaz de servir como futuras referencias a otros investigadores.
¿Qué ha podido suscitar el interés de una revista científica vasca para publicar este estudio sobre los orígenes de Valdepeñas?
Varias cosas, no sólo una. En primer lugar son de gran interés los silos encontrados. Son hoyos excavados en la roca para servir como almacén de alimentos; son los precedentes de las cuevas-bodega valdepeñeras. Pero estos silos no eran de los habituales. Su interés radica en que conservaban sus sistemas de cierre -que eran variados y casi nunca se encuentran-; y también son interesantes porque estaban asociados a otras estructuras, como piletas, lagares, un pozo y viviendas. Se encontraron partes de antiguos lagares y piletas relacionables con la elaboración del vino. Se trata de las más antiguas evidencias históricas de producción de vino localizadas en Valdepeñas. Son anteriores a la época islámica.
¿Pero no habían aparecido en el Cerro de las Cabezas pellejos de uva anteriores, de la Edad del Hierro?
Bueno, eso había dicho el Alcalde, pero más bien parece un farol suyo o un error de sus asesores. Si esos pellejos han aparecido realmente lo que deben hacer es presentarlos y someterlos al análisis de la comunidad científica, para que todos podamos apreciar esa maravilla. Como es bien conocido en Valdepeñas los pellejos de uva se pudren; y lo hacen no ya pasados dos mil quinientos años, sino en dos semanas. Si un arqueólogo encuentra un hallazgo importante debe mostrarlo y publicarlo en revistas científicas, para someterlo a la prueba de sus colegas expertos, que evaluarán el interés real del hallazgo. Nada de eso parece haber sucedido con esos supuestos pellejos incorruptos del Cerro de las Cabezas, por lo que podrían ser una invención. Sería grave, desde luego, que el Ayuntamiento hubiera mentido a la ciudadanía sobre lo que se encuentra en el Cerro de las Cabezas. Para despejar las dudas los hallazgos deberían ser presentados de forma científica; algo que no se ha visto por ahora.
Además, en el hipotético caso de haber sido encontrados restos de uvas en el Cerro de las Cabezas no significa que allí se elaborara vino. Sabemos que fabricaban cerámicas, pero vino por ahora no. Los iberos comían uvas, al igual que otras frutas. La elaboración de vino se atestigua mediante los materiales para su elaboración, como ha sido el caso de Aberturas. Ni siquiera el hallazgo de ánforas con restos de vino en un yacimiento arqueológico es muestra aceptable de elaboración de vino, porque al igual que hoy en la Antigüedad viajaba desde los lugares de producción a los de consumo.
Entonces, ¿estos hallazgos de Consolación son la prueba más antigua de elaboración del vino en Valdepeñas?
Sí, así es. Y no es una afirmación hecha por un ignorante de la Arqueología como es el caso de aquella a la que se refería antes. Por el contrario, se trata de una conclusión presentada por nuestro equipo profesional e interdisciplinar tras realizar detenidos estudios y consultar a diversos expertos; una conclusión que ha sido aprobada y aceptada en tres diferentes reuniones científicas sobre el Patrimonio Cultural del Vino, y también por la revista científica vasca MUNIBE-ARKEOLOGIA.
¿Cómo se produjeron los hallazgos?
Al realizar unas obras de acondicionamiento de la Autovía A4 quedaron al descubierto unos hoyos en el suelo que identificamos como silos, además de cerámicas y otros restos arqueológicos. Inmediatamente tras el descubrimiento la constructora (UTE A4 Ciudad Real) balizó el lugar arqueológico para evitar daños y puso a disposición de la Dirección Arqueológica los materiales necesarios para realizar los estudios necesarios. Mientras desarrollamos nuestra investigación fuimos visitados por los arqueólogos de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha (Toledo y Ciudad Real), quienes supervisaron la intervención. También avisamos al Ayuntamiento de Valdepeñas, que envió a sus técnicos municipales a inspeccionar los hallazgos.
Fuente: ADValdepeñas.
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