Los trabajos de excavación entorno al monumento más emblemático de Ciudad Real dieron comienzo a finales de 2009. Se comenzó por la instalación del de un vallado alrededor del monumento, para a continuación realizar una “excavación en altura”; es decir, el análisis de la parte de la terraza, a fin de buscar los elementos originales de la Puerta de Toledo y analizar sus posibles añadidos.
La Puerta de Toledo se trata de un monumento que está declarado Bien de Interés Cultural.

La reforma del entorno de la Puerta de Toledo está dividida en tres fases que se desarrollan en diversas etapas y que persiguen la mejora de la imagen de esta zona de la ciudad, hacerla accesible al conjunto de los ciudadanos y mejorar el estado de conservación del monumento y reducir los elementos de contaminación que le pueden afectar.
La primera de esas fases era la reordenación del tráfico a través de una nueva rotonda, más desplazada hacia la carretera de Toledo, y que posibilitara que el tráfico rodado no gire en torno al propio edificio.

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