Se pierde un espacio clave para conocer el neolítico en Aragón

En los años 75-76 un grupo de empresarios compraron el pueblo abandonado de Bastarás (Huesca) y su antiguo término municipal, transformándolo en un coto de caza. Rodearon su propiedad con una valla de más de 20 kms de longitud y soltaron dentro varias especies de caza mayor no autóctonas.

La Cueva de Chaves se encuentra dentro del vallado y en cada campaña de excavaciones se ha tenido que pedir permiso a los propietarios para acceder al yacimiento; así que se pensaba que estaba bien protegido contra las agresiones de los clandestinos.

El yacimiento contaba con más de mil metros cuadrados de yacimiento neolítico, de los que se había realizado excavaciones únicamente en unos 50 metros cuadrados. Vicente Baldellou y Pilar Utrilla han dirigido trabajos en la zona desde 1984.
La cueva de Chaves estuvo tuvo habitadahace 5000 años antes de nuestra era. Tiene una boca de 60 metros de anchura por unos 30 metros de altura aproximadamente. La cavidad se va estrechando gradualmente hasta llegar a unos 220 metros de profundidad.
El asentamiento en esta cueva surgió cuando el ser humano pasó de ser nómada a sedentario y empezó a vivir de recolección, agricultura y ganadería. En excavaciones realizadas en la cueva se ha comprobado que el 70 por ciento de los restos de los animales eran domésticos y el resto, procedentes de la caza, principalmente cabras y conejos. En la ganadería se constató el dominio del grupo oveja y cabras. En cuanto a la agricultura, la presencia de molinos y volanderas, de hachas pulidas y hojas de sílex con la pátina de siega muestra que los cultivos, aunque no eran desconocidos, eran utilizados como recursos complementarios a su actividad principal que era el pastoreo. El Museo Provincial de Huesca cuenta con una amplia exposición de los objetos encontrados en las catas arqueológicas que se han ido realizando en la cueva de Chaves, tales como cantos rodados pintados.

A pesar de los innumerables testimonios arqueológicos, las informaciones y datos valiosos que hasta la última excavación realizada por Vicente Balldellou en agosto de 2007 ha proporcionado la Cueva de Chaves, solamente se había excavado un diez por ciento de la totalidad del yacimiento.

Desde el principio el vallado que rodeaba esa finca fue polémico, pues ocupa unos terrenos de monte público dentro del Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara, interrumpe el paso de un Camino Real y contraviene la Ley de Caza.
El propietario, poco después de las excavaciones del verano de 2007, dio instrucciones a sus empleados para “acondicionar” la cueva para que los animales pudieran refugiarse en su interior. Como en 2008 no hubo excavaciones el desastre se descubrió sólo en la primavera de 2009, cuando Vicente Balldellou fue a enseñar la cueva a un catedrático valenciano.
El empresario, con ayuda de maquinaria pesada, había limpiado toda la cueva de sus estratos arqueológicos. Pocas veces ha existido un yacimiento supuestamente tan bien protegido como éste en lo aparente, aunque desgraciadamente poco protegido legalmente.

El daño es irreparable y confiamos en que la Justicia llegue con rigor hasta los responsables de la conducta, de forma que sus hechos no queden impunes o reducidos a una ridícula sanción.
Se han borrado de un plumazo 20.000 años de la historia de Aragón y de la Humanidad.

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