Jacinto Pereira Espada ha estado prestando declaración durante dos horas en el juzgado número 9 de Sevilla ante el juez Juan Jesús García Vélez, en las diligencias previas 7117/08-P, en calidad de imputado por los presuntos delitos contra el patrimonio histórico, daños y receptación. Se le acusa de sepultar con hormigón y sin autorización dos cementerios, uno romano y otro musulmán, para edificar sendas urbanizaciones y de haberse apropiado indebidamente de objetos de gran valor arqueológico.

En los trabajos de excavación previos a la construcción de la Urbanización, apareció una tumba romana, primera de las muchas que aparecieron. El alcalde, Jacinto Pereira, dio la orden a su yerno, Lucas Amores, que fue quien las encontró con sus máquinas de movimiento de tierras, de tapar los hallazgos inmediatamente. Poco después se halló una piedra negra que dio paso al descubrimiento de tumbas musulmanas. El Alcalde, tras ser informado de forma inmediata por su yerno, se personó en el lugar y comprobó la existencia de los restos arqueológicos, aparecieron tumbas romanas y árabes con los esqueletos, algunas con ajuar funerario y otras piezas, tales como vasija de pasta vítrea, vasijas de cerámica, pilas de mármol, monolitos, horno, mosaicos, muros y muchos restos cerámicos.
Una vez verificado el primer hallazgo de tumbas por parte del alcalde quien visitó el lugar con un técnico, se continuó excavando y encontrando distintas piezas, como hornos, pila de mármol, mosaicos, muros y más tumbas. Los restos que iban encontrándose fueron repartidos entre distintas personas. Así sucedió, por ejemplo, cuando se encontró un monolito en forma de cubo, al parecer de mármol, de color rojo y amarillo, y una pila o fuente de 50 x 50 cms.

Etiquetado con →  
Compartir →