El mosaico de Noheda (Cuenca) ha creado notables expectativas entre los arqueólogos, pues puede aportar información valiosísima de la época romana-tardía.

Fue el Instituto de Patrimonio Histórico Español (IPHE) el que se ocupó de la primera fase de la excavación. La excavación inicial descubrió un mosaico en una superficie aproximada de unos 50 m2, dejando una parte sin descubrir que se calcula en unos 30 m2.

La directora de las excavaciones, Isabel Puche, explicó que el mosaico tiene en su parte superior un gran cortejo dionisíaco, en el que se representa al dios Baco en posición central, coronado por Victorias aladas y ménades, en lo alto de una carroza arrastrada por cuatro centauros músicos; a ambos lados del cortejo, ménades danzantes y sátiros portando antorchas. Inmediatamente debajo de esta gran escena hay una pareja heroica entrelazando sus manos, en lo que parece ser una escena nupcial; el varón, a la derecha, está tocado con gorro frigio, y porta clámide, manto y polainas; la dama, asistida por tres sirvientas, parece acabar de descender de un barco a su izquierda, en el que cuatro marineros, vestidos como el varón, efectúan maniobras de atraque. A la derecha de la primera escena descrita, varias parejas de hombre, vestidas del mismo modo, ejecutan lo que parecen ser pasos de baile. Al otro lado de la nave se perciben pies de otros personajes, que no han sido todavía descubiertos, y bajo ellos, jóvenes desnudos pescan variadas especies marinas. A los lados de esta gran escena marina, hay además escenas de atletas combatiendo, en pleno pugilato y alzando los trofeos obtenidos. Las imágenes de la presentación dejaban apreciar con facilidad la profusión de colores y de formas de lo que promete ser un referente de la época romano-tardía en España y un nuevo valor para el desarrollo rural de esta comarca de Cuenca.

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