Excavar unos pocos metros en el casco histórico de Toledo suele poner al descubierto algún elemento oculto y hasta entonces desconocido de la historia de esta ciudad milenaria. Es lo que ha ocurrido en el transcurso de unas obras que están realizándose en un edificio de la calle de La Plata, en el corazón del casco histórico. La prospección arqueológica obligatoria en este tipo de intervenciones ha sacado a la luz una escultura de mármol que representa a un emperador romano como ‘Pontifex Maximus’, seguramente Octavio Augusto.
Se trata de un pieza sin cabeza y sin pies de aproximadamente 1,70 centímetros descubierta bajo un patio de suelo medieval y junto a un cimiento romano localizado en el mismo espacio. La importancia del hallazgo radica, según las fuentes especializadas, en que es la única escultura romana aparecida en Toledo y que, además, no se trata de una Venus o un Apolo sino que pertenece a la estatuaria imperial, es decir, a la que se inaugura con el Imperio romano. De hecho, la pieza fue encontrada volcada boca abajo acompañada de un cimiento romano localizado bajo el patio de suelo medieval existente en el edificio de la calle de La Plata. En este sentido, y puesto que las obras de reforma se están desarrollando también en el inmueble contiguo, hay que recordar que hace unos años se halló otro muro con sillares de caliza -material que no hay en Toledo-, lo que denota que el recinto albergaba un complejo importante. La posición en la que fue hallada parece indicar que la pieza fue derribada al construir las casas medievales, quedándose allí. Todavía queda por ver si la cabeza y los pies se encuentran en el lugar, porque no hay que olvidar que en el arte romano en el siglo II (a partir del Emperador Adriano) a veces se creaba por separado el cuerpo o el busto de un personaje de su cabeza, con el fin de que se pudiera intercambiar esta según los cambios políticos ocurridos.

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