El hombre no salió del continente por la sequía ni lo hizo en estado
primitivo

La historia de nuestros orígenes empieza a encajar en el tiempo. El Homo
sapiens surgió en África hace 200.000 años, pero sólo salió de allí
130.000 años después. Y fue esa gran migración la que expandió por
Europa y el oeste asiático los primeros signos arqueológicos de una
inteligencia moderna: arte simbólico, herramientas de piedra
sofisticadas, nuevos materiales como el hueso.

La historia de nuestros orígenes empieza a encajar en el tiempo. El Homo
sapiens surgió en África hace 200.000 años, pero sólo salió de allí
130.000 años después. Y fue esa gran migración la que expandió por
Europa y el oeste asiático los primeros signos arqueológicos de una
inteligencia moderna: arte simbólico, herramientas de piedra
sofisticadas, nuevos materiales como el hueso. La idea dominante es que
nuestros ancestros salieron de África en un estado primitivo, empujados
por la sequía, y que sólo desarrollaron esos avances tras el éxodo. Pero
los últimos datos indican todo lo contrario: que la innovación cultural
vino primero, y que el éxodo fue su consecuencia, no su causa.

Según las dataciones actuales, la expansión de la humanidad moderna por
toda África, primero, y su salida del continente, después, ocurrió entre
80.000 y 60.000 años antes del presente. Eso no coincide con ningún gran
cambio climático conocido. Pero sí con la aparición en el sur de África
de dos importantes culturas con herramientas avanzadas, símbolos
abstractos, organización social y uso de ornamentos personales, según
demuestra hoy en Science un equipo internacional encabezado por Zenobia
Jacobs, de la Universidad de Wollongong en Australia.

Las dos culturas se llaman Still Bay (SB) y Howieson’s Poort (HP). No
son los nombres de dos yacimientos, sino de dos estratos que aparecen en
muchos yacimientos surafricanos, como la famosa cueva Blombos en la
Provincia del Cabo, junto al mismo vértice meridional del continente, o
en el cercano río Klasies.

La aportación de Jacobs y sus colegas alemanes, británicos y
surafricanos es una datación unificada y muy precisa de estos estratos.
Las culturas SB y HP se han revelado como dos breves ráfagas de
modernidad. SB sólo duró un milenio (de 71.000 a 70.000 años atrás).
Luego no pasó nada destacable durante seis milenios, y entonces apareció
HP (de 65.000 a 60.000 años atrás).

En varios de estos sitios no había piedra de calidad para las
herramientas ni conchas para los collares. Esos materiales tenían que
venir de lugares alejados al menos 30 kilómetros: o las transportaban o
las compraban. Dos piezas de arcilla roja con grabados geométricos de la
cueva Blombos, con más de 70.000 años, son la evidencia más antigua
conocida de “arte abstracto”.

Todos éstos son justo los indicadores que usan los expertos para
reconocer la llegada de la especie humana moderna a Europa y Asia
Occidental: la llamada revolución paleolítica, o el “gran salto” de la
humanidad. Pero en la época de SB y HP sólo había neandertales en
Europa. Si hubo un “gran salto”, ocurrió en África.

Pero no necesariamente en Suráfrica. “Las investigaciones arqueológicas
han sido mucho más intensas en el sur que en el resto del continente”,
dice Jacobs a EL PAÍS. “No me sorprendería que SB y HP fueran la
manifestación meridional de una revolución tecnológica panafricana; el
siguiente paso es identificar y datar registros arqueológicos del mismo
periodo en el resto del continente”.

¿Hubo un “gran salto”, sólo que en África? “No hay pruebas
concluyentes”, responde Jacobs. “SB y HP son las evidencias más antiguas
de un comportamiento humano moderno, pero éste parece desarrollarse de
modo progresivo, y con discontinuidades como los 6.000 años entre SB y
HP. El paquete completo sólo lo vemos mucho más tarde”.

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