ANTHROPOS

Difusión de noticias sobre Arqueología, Antropología y Patrimonio Histórico.

16.2.10

El paludismo contribuyó a la muerte de Tutankamón

El faraón padecía además una enfermedad ósea.

por JACINTO ANTÓN.

Tutankamón habría muerto de paludismo combinado con una enfermedad ósea, según un estudio científico publicado hoy en EE UU en el que se adelanta parte de las conclusiones de la investigación sobre el ADN de su momia y de otras de la familia real que está previsto se haga pública mañana miércoles en El Cairo. La investigación ha hallado evidencias del parásito Plasmodium falciparum, responsable del paludismo, en la momia del joven faraón. El mismo estudio, en el curso del cual se han realizado análisis de ADN a 16 momias egipcias, entre ellas 11 con indicios de ser familiares de Tutankamón (incluidos los dos fetos enterrados con él), concluye que el padre del célebre rey sería el famoso faraón Akenatón y la madre KV35YL, una momia hallada en la tumba número 35 del Valle de los Reyes cuyo nombre permanece desconocido. El estudio aparece en el Journal of the American Medical Association y uno de los autores es el jefe de los arqueólogos egipcios Zahi Hawass, que mañana presentará a bombo y platillo el conjunto de la investigación.
La causa de la muerte de Tutankamón y su filiación -quiénes eran sus progenitores y en general el cuadro genealógico de la denominada familia amarniana, la última rama de la Dinastía XVIII, hace 3.300 años- son dos de los grandes misterios del Antiguo Egipto. Se esperaba mucho de los análisis de ADN para discernir los complejos y enigmáticos parentescos de la familia real. La mayor parte de los historiadores estaban de acuerdo en la paternidad de Akenatón, pero la maternidad se ha atribuido tradicionalmente a su mujer Nefertiti o la esposa secundaria Kiya. Hasta ahora no hay pruebas suficientes para atribuir ninguna momia conocida a ninguna de las dos.
En cuanto a la muerte de Turtankamón, que los últimos análisis atribuían a una grave herida en la pierna causada probablemente por un accidente, Hawass escribe en la revista médica que los resultados indican que "una circulación sanguínea insuficiente de los tejidos óseos, debilitando o destruyendo una parte del hueso", a consecuencia de una fractura, "combinada con el paludismo", es la causa más probable del deceso.
El diagnóstico ha revelado también una serie de malformaciones en la familia, como la enfermedad de Kohler que destruye las células óseas. Y ha descartado la vieja hipótesis de que Akenatón y su familia sufrían ginecomastia, enfermedad que desarrolla los senos en los hombres y a la que se atribuía el extraño aspecto femenino de algunas de las clásicas representaciones del faraón y sus familiares masculinos en el arte de Amarna.

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10.11.09

Comienza la restauración de la tumba de Tutankamón

Está previsto que los trabajos duren cinco años y sirvan como modelo para preservar otros sitios arqueológicos similares.

El Consejo Superior de Antigüedades egipcio y el Getty Conservation Institute, han comenzado los trabajos de restauración y conservación de la tumba del mítico faraón egipcio Tutankamón, informó el primer organismo en un comunicado.
El proyecto "incluirá un análisis científico de los problemas que afectan a las pinturas murales" de la tumba, situada en el valle de los Reyes, en la ciudad meridional de Luxor, según el director del instituto Getty, Tim Whalen, citado en la nota del CSA. "El objetivo final de nuestro trabajo con nuestros colegas egipcios es desarrollar un plan de conservación y mantenimiento a largo plazo para esta tumba que sirva como modelo para preservar sitios arqueológicos similares", ha subrayado Whalen en relación con el proyecto, que tendrá una duración de cinco años. Por su parte, el secretario general del CSA, Zahi Hawas, mostró su alivio por el comienzo de los trabajos de restauración, ya que, según confesó, se habían detectado varias manchas en las paredes que habían sido motivo de preocupación.
La tumba de Tutankamón, cuyos secretos están expuestos en el museo arqueológico de El Cairo, es hasta la fecha la única de las 26 tumbas halladas en el valle de los Reyes que se encontraba prácticamente intacta en el momento de su descubrimiento. Fue hallada el 4 de noviembre de 1922 por el arqueólogo británico Howard Carter, que trabajó en ella durante dos décadas.
La primera fase del proyecto del CSA y del instituto Getty, que durará dos años, incluye el registro de las condiciones de la tumba y sus muros, el análisis y el diagnóstico de las causas de su deterioro y el diseño de las intervenciones necesarias. Las dos siguientes fases, que llevarán otros tres años, consistirán en la aplicación del plan de conservación que se decida aplicar sobre la tumba y sus muros.
Asimismo, se desarrollará un programa para el control de las condiciones de mantenimiento de la tumba y para las visitas del monumento. El CSA explica que el lugar donde descansaron los restos del faraón niño, que gobernó entre los años 1361 y 1352 a.C, es uno de los monumentos más visitados del Valle de los Reyes, situado en la orilla este del Nilo. Precisamente, su fama ha sido su maldición, ya que el elevado número de visitantes ha contribuido al deterioro al que ahora se intenta poner solución.

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14.6.09

El misterioso pasadizo del faraón

Zahi Hawass, jefe de los arqueólogos egipcios, explora el misterioso túnel que parte de la tumba de Seti I en el Valle de los Reyes y cuyo final se desconoce.

JACINTO ANTÓN

Si hay una aventura arqueológica similar a las de Indiana Jones, esa es la exploración del misterioso pasadizo subterráneo que parte de la tumba del faraón Seti I en el Valle de los Reyes (Luxor): es un túnel profundo, peligroso y claustrofóbico; se ignora aún qué hay al final, el que lo excava es un arqueólogo muy popular que luce sombrero y en un tramo muy en pendiente se han instalado ¡vagonetas! como las del Templo Maldito.

Algunos opinan que conduce a una cámara secreta con tesoros
Kent Weeks cree que es un pasaje simbólico para el renacer del rey
El director del consejo superior de antigüedades de Egipto, Zahi Hawass (quién si no), investiga actualmente el pasadizo de 3.300 años, obstinado en arrebatarle su secreto. Descubierto en 1817 por Belzoni cuando halló la tumba de Seti I (KV 17), la mayor y más espectacular del valle, de momento se han recorrido 155 metros de túnel (la tumba mide 94), parte de ellos en un abrupto ángulo de descenso que pone los pelos de punta.
Cuando Belzoni exploró el inmenso sepulcro de Seti I encontró al final del mismo, en la bella cámara funeraria abovedada, un pozo cuadrado o cripta que daba a un pasillo descendente -el pasadizo-, cavado en la roca (hoy una barrera de madera protege la entrada, pero puede verse el principio del túnel, tras una reja metálica). Belzoni avanzó con enormes dificultades en la galería subterránea (conocida en la actualidad como Galería Belzoni o Galería K), tratando de liberarla de los densos escombros que la cegaban. Cavó hasta los 90 metros, encontró montones de excrementos de murciélago y parte del techo desmoronado que bloqueaba el paso, y se dio por vencido considerando la exploración imposible. El pionero de la egiptología opinaba que el túnel servía para acceder a la tumba por otra entrada, desconocida.

John Gardner Wilkinson, en 1843, y el mismísimo Howard Carter, en 1903, trataron de esclarecer el enigma del túnel, sin éxito. En 1960 consiguió permiso oficial para excavarlo el jeque Alí Abd el Rassul, descendiente del más famoso clan de saqueadores de tumbas de Luxor. Empleó a 40 parientes (que es todo un número cuando vienes de familia de ladrones). Llegó a 136,21 metros, retirando piedras con grandes esfuerzos y apuntalando con vigas el inestable túnel, pero también tuvo que darse por vencido cuando sus trabajadores casi se asfixian. Su excavación parece haber dañado la estructura de la tumba y algunos creen que continuarla podría provocar su hundimiento. Kent Weeks, que excava en KV 5, la gran tumba de Ramsés II y sus hijos, investigó el pasadizo y dice que fue "la operación más peligrosa que nunca he acometido". Cuando le cayó por detrás un enorme bloque del techo que le cerró un rato la salida, Weeks decidió dejarlo estar. No obstante, concluyó que el túnel fue bien planeado y que forma parte integral de la tumba, cuya línea axial sigue.

Las teorías sobre el misterioso pasadizo son numerosas. Algunos estudiosos, como Weeks, creen que es un conducto que conduce directo hacia el agua de la capa freática para conectar simbólicamente la cámara funeraria de Seti I con el océano primigenio de Nun en las profundidades de la tierra; llevaría entonces a una cámara que se rellenaría del agua representando el mito de la creación y el renacimiento del faraón. Otros opinan que conduce a una cámara secreta, acaso el sitio donde se guarda el tesoro del faraón o su verdadero enterramiento, pues hasta el momento no se han encontrado objetos del ajuar funerario, a excepción del bellísimo sarcófago (y también el cuerpo del rey, descubierto en excelente estado -para ser una momia- en el escondite de Deir el Bahari en 1881). Viejas leyendas del valle sugieren que el túnel atraviesa las montañas y va salir junto al templo de Hatshepsut o mucho más allá, conectando con algún monumento al otro lado del río, quizá el templo de Karnak. Durante años se ha sostenido que quien cave el túnel se hará inmensamente rico.
En 2007, tras rondarle la idea mucho tiempo, entra en escena Hawass, al que, según dice, el propio jeque Alí le pasó el testigo de la exploración del túnel. El arqueólogo, con un equipo egipcio que incluye ingenieros, empezó por volver a limpiar el pasadizo construyendo mientras avanzaba una estructura de sujeción metálica para aguantar el techo y evitar los peligrosos y continuos desprendimientos. De momento ha afianzado y restaurado 90 metros e instalado un sistema de vagonetas en raíles para extraer los escombros. Durante los trabajos, descubrió que el jeque Alí y su grupo ¡habían errado el rumbo y abierto esforzadamente un nuevo túnel por encima del verdadero!

Hawass ha encontrado en el pasadizo, que ahora presenta un aspecto digno de una mina del Far West, objetos que cree pertenecen a Seti I: figuritas funerarias, cerámica e incluso algún fragmento que presenta el cartucho con el nombre del faraón. Es posible que esos objetos acabaran en el túnel tras alguna inundación en la tumba que los arrastró. Deportivamente, el arqueólogo -tan amante de los interruptus: nos tiene esperando desde hace años en el umbral del misterioso conducto de la Gran Pirámide y en ascuas en lo de la búsqueda de la tumba de Cleopatra- dice que hay que esperar a ver adónde lleva el túnel, pero deja abiertas todas las opciones. No sin dramatismo: en un fantasmagórico vídeo filmado en el interior del pasadizo (http://www.youtube.com/watch?v=h6ZStXSG9tw) habla de "las raíces de las cuevas de Osiris-Sokar" con un tono digno de The mummy returns que pone los pelos de punta. E incluso remite a un relieve en la pared de la tumba en el que figura lo que parece una representación del propio túnel que excava; ahí al final no hay tesoro ni cámara secreta algunos, sino una serie de amenazadoras serpientes gigantes, aguardando a los intrusos.
¡Qué miedo, Indy!

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