Los graffiti de Veleia (Álava)
Veleia sale del fango
La ciudad romana de Iruña-Veleia y las excavaciones arqueológicas que allí se están realizando comienzan a salir del fango en el que llevan inmersas casi dos años, después de que se confirmara que las "excepcionales" inscripciones que se presentaron en 2006 son una simple falsificación. La diputada de Cultura, Lorena López de Lacalle, presentó ayer en las Juntas Generales alavesas el contenido íntegro del plan director, redactado por la UPV, que regirá la excavación los próximos diez años y que supondrá una inversión foral de 400.000 euros. Parece así que se va terminando el culebrón del caso Veleia, aunque aún quedarán por verse nuevos episodios protagonizados por el arqueólogo Eliseo Gil, quien presentó al público centenares de piezas de distintos materiales con inscripciones en euskera y latín vulgar, jeroglíficos egipcios, referencias cristianas y célticas, etcétera que revolucionaban supuestamente la historia de Roma y que se ha demostrado que no son verdaderas.
Su empresa, Lurmen, SL, interpuso ayer un recurso ante el juez para que paralice el desarrollo del convenio entre la Diputación y la UPV con el fin de impedir que otro equipo investigador entre en el yacimiento.
Pese a estas rémoras, el futuro de Iruña-Veleia no tiene marcha atrás. El Gobierno vasco ya ha respaldado el plan director, y se está a la espera de la respuesta del Ejecutivo español y del Ayuntamiento de Iruña de Oca, "sin olvidar empresas privadas", añadió López de Lacalle, quien insistió en poner en valor la dimensión histórica del enclave.
Tras casi dos años con las excavaciones paradas, en principio, el nuevo equipo que dirige el profesor de la UPV Julio Núñez, un referente en estudios romanos del Departamento de Arqueología de la UPV, limpiará y restaurará todo el yacimiento para abrirlo al público cuanto antes. Además, multiplicará por cien el espacio visitable hasta alcanzar 17.000 metros cuadrados. "El reto es tener para la primavera próxima una herramienta que ofrezca un escenario de futuro a Iruña Veleia", explicó la diputada.
En esta nueva etapa se pretende contextualizar Iruña Veleia en el marco de la Vía Astorga-Burdeos, de la que era una estación estratégica. Para ello se propone presentar al público el marco general de la ciudad con su entrada y salida, con un contexto que la ubicará en relación con los pueblos pre-romanos de la zona.
Otro de los pilares de la propuesta presentada por la UPV son la integración de la muralla; su restauración, conservación y rehabilitación; la conexión directa de Veleia con el Bibat para multiplicar las posibilidades que encierra el enclave, y complementar el yacimiento con el paseo natural por la zona de Trespuentes para conformar un eje de atracción integral.
Un peritaje grafológico ahondó en la presunta falsedad de las piezas arqueológicas que revolucionaron Euskadi en 2006
Una letrina de conglomerado con graciosas inscripciones se ha convertido en la nueva estrella del culebrón Iruña-Veleia.
Septiembre de 2004, jornadas lúdicas de puertas abiertas en el yacimiento alavés, considerado el más importante del País Vasco. Miles de vecinos se acercan a visitarlo, hace un día espléndido. Hay reproducciones de tiendas de campaña romanas, de jarras, de costureros de la época. Incluso un grupo de actores húngaros vestidos de gladiadores romanos animan la fiesta. Pero la estrella es esa letrina de tres asientos (sí, los romanos lo hacían en grupo) que se ha recreado con fines didácticos. El artilugio exhibe unos simpáticos dibujos, como todo buen aseo que se precie: un pene con alas, la figura de un tribuno, curiosas inscripciones en latín...
"Me considero en medio de una persecución mediática impresionante", dice el arqueólogo expulsado del yacimiento.
Dos años después, en 2006, el director de la excavación, Eliseo Gil, presenta en sociedad unos hallazgos bautizados como excepcionales que sitúan la cuna del euskera en ese enclave; aparece una pieza con un calvario del siglo III. Iruña-Veleia da la campanada. En noviembre de 2008 cae el jarro de agua fría: una comisión de 26 expertos destapa el escándalo de la presunta falsedad de las piezas. La Diputación de Álava presenta dos querellas, una por estafa y otra por daños al patrimonio artístico contra Eliseo Gil, ya desalojado de la excavación por supuesta mala praxis. Pues bien, ahora, la simpática letrina reaparece en escena. Un informe encargado por la Diputación Foral de Álava afirma que la mano que dibujó en el retrete de pega coincide con algunas inscripciones de las piezas presentadas como excepcionales, según fuentes de la Diputación. Eliseo Gil, acreditado buen dibujante, ha admitido ante la jueza haber realizado dibujos de la letrina. El culebrón Iruña-Veleia llama a la puerta del excusado.
El anuncio del hallazgo de los óstracas de Iruña-Veleia causó conmoción en junio de 2006. Se empezó a comparar este yacimiento con Pompeya. Una pieza de cerámica se convertía en la primera representación de Cristo en la cruz. Otra mostraba las primeras palabras en euskera, adelantando en por lo menos cuatro siglos las anotaciones de las glosas del monasterio de San Millán de la Cogolla (La Rioja). Lo nunca visto.
En noviembre se descolgaba del proyecto un reconocido catedrático de Lingüística, el profesor Gorrotxategi. A principios de 2007, tres arqueólogos abandonaban el equipo de Eliseo Gil. Cundían las dudas sobre si lo presentado había sido suficientemente contrastado. "Hallazgos excepcionales requieren metodologías excepcionales y prevenciones más rigurosas", señala en una cafetería de Vitoria José Ángel Apellániz, uno de los tres arqueólogos que se marcharon.
El runrún y las dudas fueron creciendo. Eliseo Gil había conseguido un cuantioso patrocinio de la empresa pública Euskotren: 3,7 millones de euros para el periodo 2001-2010. Se alzaban voces que hablaban de una presentación apresurada, no suficientemente contrastada, todo por ofrecer resultados al patrocinador. En 2008, la diputada foral de Cultura Lorena López de Lacalle (EA) decide aclarar la cuestión encargando a una comisión de 26 expertos que estudien los hallazgos. Las conclusiones, en noviembre, fueron demoledoras. Los expertos desmontaban la credibilidad de piezas como la llamada Venus, de grandes protuberancias mamarias impropias de la época; o la bautizada como La Pasiega, que aparece en esta página: Julio Núñez, especialista en arqueología romana que formó parte del comité de expertos, dice que las faldas cortas y acampanadas no existían en la Antigüedad.
Eliseo Gil se apoyó en 2006 en un informe de un doctor en Física Nuclear y Química, Rubén Cerdán, elaborado a partir del análisis de un laboratorio francés, el CEA-CNRS, que supuestamente validaba los hallazgos. Cerdán se halla imputado por estafa junto a Gil. Según se desprende de su declaración ante el juzgado número 2 de Roquetas de Mar, lugar donde reside, Cerdán no pudo presentar prueba de su relación con el laboratorio francés y niega haber encargado tal informe. Preguntado el laboratorio francés, la respuesta fue que no tenía constancia de su existencia. Tampoco respondió Cerdán a las preguntas de cuál es su título universitario, ni en qué universidad está expedido. Preguntado por este periódico, Eliseo Gil dice por teléfono: "Está claro que el asunto Cerdán es un problema para mí, no se puede obviar". Gil también se apoyó en aportaciones de una supuesta egiptóloga que resultó ser una aficionada a la egiptología, según fuentes de la Diputación.
El arqueólogo expulsado del yacimiento alavés se declara víctima de este proceso. "Me considero en medio de una persecución mediática impresionante", manifiesta. Y reclama ahora debate científico y nuevos peritajes. Alicia M. Canto, profesora de Epigrafía -ciencia que estudia las inscripciones en materiales duros- de la Universidad Autónoma de Madrid, una de las primeras escépticas, es muy clara: "Él nunca ha querido exponer las piezas a un debate científico verdadero, debería haber presentado pruebas..., y no lo ha hecho".
El último capítulo de este serial que muchos internautas siguen apasionadamente a través de tres foros en la Red ha sido la irrupción del asunto letrina. El artilugio de la discordia reapareció el día en que varios comisionados por el departamento de Cultura acudieron al yacimiento. Llegaron con cinco llaves, según el relato de fuentes de la Diputación. Con una de ellas, abrieron la puerta de una nave. Allí estaba la letrina, rodeada de varias sillas plegables negras y de cajas de cartón. Las inscripciones de la letrina recordaban a las de las piezas que se han visto publicadas en la prensa. Se encargó un primer informe a una perito caligráfico que aseguró que las coincidencias eran llamativas, pero el estudio no era concluyente. Un segundo informe, y en el que se sobreponen trazos de la letrina sobre trazos de las piezas, es más contundente. Concluye que la mano que dibujó en la letrina está en algunos de los grafitos excepcionales; en estos últimos han intervenido, además, más manos. El informe ya se entregó al juzgado la semana pasada, según la Diputación; circunstancia ésta que a Eliseo Gil no le consta, desconoce el contenido del segundo informe, dice. Hay un tercer informe en marcha.
La juez archiva la querella de un patrocinador por el fraude de Iruña
El Juzgado de Instrucción número 1 de Vitoria ha sobreseído una querella contra el arqueólogo Eliseo Gil e Idoia Filloy, directivos de la empresa Lurmen y responsables del yacimiento romano de Iruña-Veleia cuyos hallazgos resultaron falsos, presentada por la sociedad pública Euskal Trenbide Sarea (ETS), que patrocinó junto a EuskoTren las excavaciones. La juez entiende que "no aparece suficientemente justificada" la existencia de una infracción penal, puesto que el acuerdo de mecenazgo se firmó cuatro años antes de la aparición de las inscripciones en euskera y dibujos de temática cristiana calificadas por Gil de "excepcionales" en junio de 2006. El fallo es recurrible.
La sentencia argumenta que los arqueólogos no tenían el propósito de engañar a la empresa al presentar los hallazgos, debido a que la aportación no estaba condicionada a su aparición, según adelantó Noticias de Álava. La justicia aún debe pronunciarse sobre la querella de EuskoTren por el mismo motivo (ambas compañías compartían desde 2004 el patrocinio), y la presentada posteriormente por la Diputación de Álava.
Sobre el perjuicio de imagen invocado por ETS por el fiasco, la sentencia, siguiendo la opinión del fiscal, resuelve que para exigir reparaciones bastaba con acudir a la vía civil y mercantil. Añade que, de existir un delito contra el patrimonio arqueológico, la empresa debería acudir como acusación popular y no como perjudicada.
La Diputación alavesa relegó a Amelia Baldeón a un museo de segunda fila por su relación con el fraude de Veleia
La diputada de Cultura alavesa, la peneuvista Lorena López de Lacalle, ordenó el traslado de la técnica responsable del Museo de Arqueología provincial, Amelia Baldeón, al Museo de Armería, una entidad de segunda fila, por su pérdida de confianza en la funcionaria. Aunque Baldeón mantuvo la misma categoría y la orden foral argumenta que la medida obedece a una reorganización del departamento, no cabe duda de que el cambio supuso una degradación para Baldeón por su implicación interesada en la defensa de los "hallazgos excepcionales" de Iruña Veleia, centenares de piezas inscritas (ostrakas) fechadas en época romana que son falsas.
Dichos restos de cerámica, ladrillo o huesos contienen inscripciones en latín y euskera, jeroglíficos egipcios y representaciones cristianas, paganas y hasta célticas, que los descubridores, Eliseo Gil e Idoia Filloy, directores de la empresa Lurmen, concesionaria de la excavación, dataron en el siglo III. En su mayor parte están inscritas sobre materiales originales, pero manipuladas en época reciente, según el informe de la comisión de expertos que analizó estas epigrafías, que han sido consideradas por López de Lacalle como "el mayor fraude arqueológico de la historia en la Península Ibérica".
Las dudas en distintos foros, sobre todo en Internet, surgieron poco después de su presentación en junio de 2006. Baldeón hizo oídos sordos a advertencias como la de la profesora titular de Epigrafía de la Universidad Autónoma de Madrid, Alicia Canto, o la más cercana, del catedrático de Filología Indoeuropea de la UPV, Joaquín Gorrochategui. Dos semanas después de que el equipo de Gil ofreciera un adelanto de sus "hallazgos" correspondientes a las campañas de 2005 y 2006, Gorrochategui comunicó a la directora del Museo de Arqueología sus profundas dudas sobre la veracidad de las inscripciones, de lo que Baldeón no informó a sus superiores.
Aunque recientemente ha negado su implicación en la excavación de Veleia, Baldeón mantenía una relación fluida con el equipo de Gil, que creció desde 2006, como reveló la diputada de Cultura ante las Juntas Generales en febrero pasado. López de Lacalle ya pensaba en su relevo al frente del Museo de Arqueología casi desde que accedió al cargo, ante la actitud poco colaboradora en el esclarecimiento del fraude.
El traslado al Museo de Armería es un procedimiento independiente del expediente que la Diputación, por encargo de su responsable, Xabier Agirre, ha abierto a Baldeón para estudiar las irregularidades de su gestión en el museo durante estos últimos años. Baldeón llevaba al frente del museo desde la Transición y llegó a ejercer como directora del Departamento de Cultura en los ochenta, cuando Álava vivió su otro gran fraude arqueológico, el de las pinturas prehistóricas de Zubialde.
Doctora en Arqueología y experta en el Paleolítico, Baldeón se sobrepuso de aquel caso y mantuvo el cargo, pero su implicación en el fraude de Veleia no le ha permitido salvar la plaza en esta ocasión. Su puesto estaba vinculado con el nuevo Bibat, el complejo museístico que unirá la colección de Naipes Heraclio Fournier y la de arqueología en un nuevo edificio diseñado por Patxi Mangado. El Departamento foral de Cultura aún no ha hecho público quién dirigirá este complejo, que se inaugurará el próximo 26 de marzo, y en el que Baldeón había reservado un espacio especial para el fraude de Veleia.
Cronología:
- Junio de 2006: Los "hallazgos excepcionales" de Veleia se presentan en dos ruedas de prensa, una de ellas en el Museo de Arqueología, que dirige Amelia Baldeón. Días después, Baldeón recibe una carta del catedrático Joaquín Gorrochategui, que muestra serias dudas sobre la autenticidad de los hallazgos. Baldeón no da informa de esta carta a sus superiores.
- 2006-2008. Baldeón participa activamente en la difusión de los "hallazgos".
- 2008. Baldeón había encargado un vídeo sobre las excavaciones de Iruña-Veleia y sus piezas, y reservado espacio para las mismas en el nuevo Museo de Arqueología.
Opiniones de expertos sobre los hechos denunciados:
El 5 de agosto de 2006 una camiseta causó furor entre algunos de los alaveses que celebraban las fiestas patronales de Vitoria. En ella aparecían tres palabras en euskera: Ian Edan Lo. Que significan: comer, beber, dormir. Tres palabras que se habían hallado grabadas en unas piezas de cerámica en el yacimiento romano de Iruña-Veleia, a escasos 11 kilómetros de Vitoria. Tres palabras que daban un volantazo a la historia y situaban en esa ciudad tardorromana los primeros testimonios en lengua vasca.
La camiseta, que la gente exhibía con orgullo, era la más palpable expresión de una ilusión colectiva que ahora se desploma. El culebrón de este yacimiento romano que en 2006 se vendió como cuna del euskera y que, además, fue presentado como referente de la emergencia del cristianismo en la Roma del siglo III, está a las puertas de la fase judicial, última parada con la que se pretende resolver el monumental entuerto. La Diputación Foral de Álava presentó en diciembre de 2008 ante la Fiscalía de Vitoria-Gasteiz una denuncia contra la empresa Lurmen SL, concesionaria de las excavaciones. La demanda plantea un presunto delito de ataque al patrimonio cultural.
En el origen hay un hallazgo excepcional de los que cambian la historia en el que está considerado como el yacimiento más importante del País Vasco; un patrocinio mayúsculo con escasos precedentes en España (3,72 millones de euros) que una empresa pública dependiente del Gobierno Vasco, Euskotren, asigna a un proyecto para el periodo 2001-2010; y unas piezas increíbles que se presentan a los medios de comunicación antes de contrastarlas frente a la comunidad científica. Este hecho último determina la trama del culebrón: el salto del lógico descubro-contrasto-anuncio al aventurado descubro-anuncio-y ya contrastaré es el que produce todas las distorsiones en este caso. Hay además una comisión científica asesora de 26 expertos que, tras suscribir un protocolo de confidencialidad, trabaja durante todo 2008 para aclarar la cosa y presenta un informe demoledor que dice que se trata de un fraude; informe que propicia el cierre de las excavaciones. Y finalmente, para rematar, hay un arqueólogo que prefiere no entrar en el debate de la autenticidad de las piezas y que clama contra el modo en que ha sido desalojado: le dan diez días para que haga sus alegaciones pero le cierran la excavación, de modo que no puede acceder al material que le podría permitir articular su defensa.
En la cafetería de un hotel del centro de Vitoria, el profesor Gorrotxategi recuerda que fue en mayo de 2006 cuando Eliseo Gil le llamó para que viera las primeras piezas con inscripciones en euskera. Este catedrático de Lingüística de la Universidad del País Vasco relata que tardó poco tiempo en empezar a sospechar de los sorprendentes hallazgos. Pero el caso es que participó en la presentación de los mismos.
Primero le llamaron la atención las inscripciones en latín de algunas piezas. "Me parecía un latín muy vulgar", asegura. Las palabras en euskera le sorprendieron, pero intentó buscar una explicación. "Veía que el vasco era muy moderno". Asegura que el mismo 19 de junio de 2006, once días después de la presentación, expresó sus primeras dudas al arqueólogo Eliseo Gil. Y no tardó en trasladárselas a las autoridades. Ahora, tras formar parte de la comisión científica asesora, es más que contundente: "Los 65 óstracas [piezas de cerámica] vascos son falsos. Todos".
Los hallazgos no sólo fueron inscripciones en euskera. Había piezas con iconos sorprendentes. Cuando se presentó a los medios, Eliseo Gil contó un bello cuento de un paedagogium en que un maestro egipcio instruía a niños de familias pudientes, por eso había también piezas con jeroglíficos. "Tuve que componer un relato que fuera comprensible para el público", se justifica ahora el arqueólogo alavés.
El 8 de enero de 2007, tres arqueólogos que formaban parte del equipo de Gil abandonaron las excavaciones. "Lo hicimos por motivos profesionales y personales", manifiesta uno de ellos, José Ángel Apellaniz. "Es importante que la justicia intervenga, hace falta luz y taquígrafos. Y si vienen a preguntarme, contaré lo que vi y lo que no vi".
Julio Núñez enchufa una llave USB en un ordenador portátil de un despacho de la Universidad del País Vasco y empiezan a aparecer fotos de algunas piezas. Este arqueólogo, profesor titular de la Universidad del País Vasco, es otro de los 26 expertos de la comisión. A principios de abril de 2008, recibió 112 imágenes de las óstracas. "Me encontré con un grupo de piezas increíbles y ante una situación anómala científicamente", explica. "No había una hipótesis argumentada, que es la base de cualquier trabajo científico".
En la pantalla del ordenador, se van sucediendo las imágenes de piezas. Aparece la primera que empezó a sembrar dudas cuando se difundió: la imagen de un hombre crucificado y sobre su cabeza, lo que parece un RIP. "Es imposible que un cristiano ponga RIP en un crucifijo, es contradictorio", declara sin asomo de dudas la profesora de Epigrafía de la Universidad Autónoma de Madrid Alicia M. Canto, una de las primeras escépticas que empezó a animar el foro de celtiberia.net, gran alimentador del runrún que propiciaría las dudas en torno a los hallazgos. "¿Y quién dice que pone RIP?", rebate Eliseo Gil.
Las piezas están a buen recaudo en el Museo de Arqueología de Álava. Una de ellas muestra a una mujer con grandes pechos, cintura estrecha, y una mano en la entrepierna. Julio Núñez pasa de la indignación seria a la risa indignada al ser preguntado por esta pieza. "El desnudo femenino en la antigüedad es símbolo de pureza. Se representan diosas, alguna
emperatriz. En esta pieza no se sabe bien que está haciendo la Venus. Los atributos mamarios no son de la época". Núñez señala que las incisiones no llegan al borde de la pieza, afirma que en este caso resulta evidente que alguien hizo la inscripción sobre la óstraca. "Las piezas son auténticas", asegura, "pero los grabados, no".
Preguntado por la pieza de la Venus, Eliseo Gil se defiende. "A mí me parece posible que pertenezca a esa época. Puede ser arte popular". El arqueólogo sostiene que el análisis iconográfico que se ha hecho en la comisión es poco consistente. "Yo estaba en un proceso de investigación y deposité mi confianza en una comisión de investigadores. Hay unos expertos que opinan unas cosas y otros que opinan otras". Y defiende su método arqueológico: "El proceso de investigación puede tener sus carencias, pero se ha hecho con el mayor rigor posible". Gil, de 47 años, vive días difíciles. Presentó el miércoles pasado sus alegaciones y ahora esperará a ver si la Fiscalía remite la documentación al juez. "Lo que me impulsa a no ahorcarme cuando una vecina me llama falsificador es la defensa de mi honor", declara mientras apura un café en un bar de Vitoria.
El culebrón de Veleia ha revivido el fantasma de Zubialde, la cueva del monte Gorbea que en 1991 se presentó como la capilla sixtina del arte rupestre y que resultó ser falsa.
Varios expertos arqueólogos consultados coinciden en que el caso de Iruña Veleia ha sido muy extraño desde el principio y no muestran grandes dudas sobre la falsedad de algunas de las piezas. "Esas piezas se las han colado", explica sin ambages Enrique Baquedano, arqueólogo de campo y director del Museo de Arqueología de Madrid. "Nuestro afán de descubrir es muchas veces superior a nuestro control de las emociones. Hay un momento en que uno se vuelve loco y es difícil aguantar a tenerlo todo refrendado para contarlo". Baquedano recuerda además que todos los nacionalistas siempre han intentado instrumentalizar a los historiadores y, por tanto, a los arqueólogos.
Del mismo modo, los arqueólogos consultados coinciden en que la manera de desalojar a Eliseo Gil no parece de recibo. Es éste el punto fuerte en el que se han basado las alegaciones que presentó el miércoles el ahora ex director de las excavaciones. Fernando Molina, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Granada, lo deja claro: "Al arqueólogo hay que darle todas las facilidades posibles para que se pueda explicar ante la comisión".
Eliseo Gil se escuda en otros expertos que avalan su trabajo. En la web de Iruña-Veleia, presenta un "dictamen científico" de la arqueóloga Carmen Fernández Ochoa. "Eso no es un informe, es una tomadora de pelo", opina Ignacio González Tremiño, arqueólogo que dirige los trabajos en la necrópolis de Carmona (Sevilla). Este periódico intentó hablar con Fernández Ochoa, que rehusó una entrevista pero envió un correo electrónico en el que se refiere al dictamen como "breve nota pericial" y escribe: "No deseo entrar en la polémica suscitada por la interpretación de los grafitos, asunto éste sobre el que ya se han pronunciado expertos cualificados".
Difusión de los hallazgos:
El arqueólogo Eliseo Gil, director de la empresa Lurmen, S. L., concesionaria de las excavaciones, había presentado éstos y otros descubrimientos ante los técnicos y políticos del departamento foral de Cultura en 2005 y 2006. Amelia Baldeón, como responsable del museo, los recibió sin ningún reparo, con plena confianza en la autenticidad de piezas que incluían vestigios cristianos, primeras palabras en euskera, jeroglíficos egipcios o sentencias latinas como "Ad Maioren Dei Gloriam", atribuida a San Ignacio de Loyola, en el siglo XVI.
No hay noticia de que solicitara a Eliseo Gil que documentara los hallazgos in situ, es decir, con imágenes fotográficas o grabaciones de vídeo que mostraran cómo se descubrieron los trozos de cerámica y otros materiales en las que luego aparecieron los cuestionados grafitos tras el lavado. Baldeón tampoco puso en duda la autenticidad de las más de 300 inscripciones ni adoptó la cautela de solicitar informes científicos de contraste.
Se limitó a guardarlas en la caja fuerte del centro, sin más. Cuando Eliseo Gil se decidió a presentar en público un primer grupo de inscripciones el 8 de junio de 2006, once meses después de encontrar las primeras piezas escritas, Baldeón participó en aquel multitudinario acto. Una semana más tarde, abrió las puertas del museo a los medios de comunicación en lo que fue la puesta en escena del segundo grupo de cerámicas inscritas, las relativas al euskera. En esta ocasión, la responsable de cuidar por los hallazgos arqueológicos alaveses tampoco cuestionó el proceso de divulgación sin contraste científico previo que ponía en marcha el director de Lurmen, S. L.
En enero de 2007, José Ángel Apellaniz, Miguel Ángel Berjón y Carlos Crespo, los tres únicos arqueólogos titulados que trabajaban en esa empresa (además del director, Eliseo Gil, y la subdirectora, Idoya Filloy), abandonaron el proyecto. Ni siquiera entonces la directora del Museo de Arqueología movió ficha y avisó a la Diputación de la necesidad de revisar el caso.
El nombramiento de Lorena López de Lacalle como diputada de Cultura a finales de 2007 llevó a que se pusiera en marcha una comisión de expertos para estudiar los "hallazgos excepcionales", en la que también participó Amelia Baldeón. En agosto de 2008 todavía reivindicaba en una entrevista concedida a este diario (con motivo de la concesión de la Medalla de Oro de Vitoria) la importancia de las piezas de Veleia, que calificó de "calidad indudable".
El 19 de noviembre, esta comisión presentó sus conclusiones demoledoras, que ya se habían ido anunciando desde un año antes. Todo era un fraude. Grafías desconocidas, el uso de minúsculas, sentencias como "si vis pacem para iustitiam", que es del siglo XX, ausencia de sintaxis en muchas leyendas y jeroglíficos incomprensibles.
Ante este panorama de irregularidades, Amelia Baldeón, responsable de guardar esas piezas que iban a centrar el nuevo Museo de Arqueología, optó por el silencio. No respondió a la prensa al día siguiente de conocerse el dictamen de los expertos, remitiéndose al Departamento de Cultura.
Paradoja deontológica:
En las jornadas organizadas entre 19 y el 21 de octubre de 2006 en el museo de Navarra por la Asociación de Museólogos Profesionales de España, Amelia Baldeón participó con la ponencia "Deontología y responsabilidad profesional: el caso de los museos de Arqueología", en la que recogía una serie de reflexiones que quizás debiera haber puesto en práctica en su propio centro con los hallazgos de Veleia. Precisamente, éste es el único artículo de carácter metodológico que recoge la base de datos Dialnet de la Universidad de la Rioja de la responsable durante tres décadas del Museo de Arqueología.
Amelia Baldeón (Vitoria, 1950) comenzó como arqueóloga en el trabajo de campo, en excavaciones en el País Vasco, sobre todo referentes al Paleolítico, aunque también ha participado en alguna de las primeras temporadas de Atapuerca o en las investigaciones que se realizaron en la península canadiense de Labrador en busca del pecio de un ballenero vasco del siglo XVI. Esta experiencia y su formación le llevaron a impartir clases de su disciplina en la Universidad del País Vasco.
Pero un día abandonó el trabajo al aire libre y de las aulas y optó por el despacho del museo de Arqueología, donde ejerce como "técnico responsable". Quizás tantos lustros sin contacto directo con la práctica arqueológica hayan pesado en la situación crítica que vive en la actualidad, al respaldar el segundo fraude arqueológico en Álava, después del de las pinturas prehistóricas de las cuevas de Zubialde.
Posible conspiración:
Eliseo Gil, arqueólogo que llevaba cerca de 15 años al frente de este yacimiento, ha mantenido desde diciembre de 2008 que ha sido víctima de una conspiración para retirarle la concesión administrativa para trabajar en Iruña-Veleia.
En 2001 este arqueólogo consiguió revitalizar la investigación en esta ciudad romana gracias a una ayuda de 3,7 millones de euros para diez años de la empresa pública Euskotren.
En 2006, en sendos actos multitudinarios, presentó los primeros hallazgos "excepcionales", que revolucionaban la historia del Imperio Romano. Sin embargo, un año y medio después, las inscripciones sobre diferentes materiales quedaron rebajadas a la categoría de fraude. Así lo pusieron de manifiesto los expertos que el 19 de noviembre de 2008 comparecieron ante las Juntas Generales con unos informes demoledores.
El Departamento de Cultura de la Diputación alavesa, dirigido por Lorena López de Lacalle, impulsó la investigación, pero también buscó una salida digna para Eliseo Gil y su equipo. De ahí que la diputada realizara "un llamamiento directo a los comparecientes para que colaboren y pongan luz en este caso". "Nunca es tarde si el objetivo es de ese tenor. Es algo que debemos a la sociedad, que es quien finalmente ha estado financiando durante años los trabajos realizados", subrayaba en tono de advertencia. La Diputación actuó con generosidad con Gil, hasta el punto de no remitir determinados informes a la fiscalía, pero quiere enterrar ya el escándalo. López de Lacalle desea reactivar ya Iruña-Veleia, al mismo tiempo que le urge la inauguración del Museo de Arqueología, que acumula un año de retraso. "Hay que cerrar este caso de una vez y enfocar la sección de Arqueología con criterios profesionales".
La epigrafista Alicia M. Canto ha asegurado que alguien debió incluir esos grafitos con mala intención: "Podría haber sido incluso algún estudiante de los que en verano van a las excavaciones".
Una entrevista a Eliseo Gil y una presentación ordenada suya de los graffiti con inscripciones en euskera de Veleia puede ser consultada en http://www.veleia.com/. Esta página también muestra una réplica a las declaraciones de prensa efectuadas por los tres ex-trabajadores de la empresa de Arqueología Lurmen en enero de 2009.
La ciudad romana de Iruña-Veleia y las excavaciones arqueológicas que allí se están realizando comienzan a salir del fango en el que llevan inmersas casi dos años, después de que se confirmara que las "excepcionales" inscripciones que se presentaron en 2006 son una simple falsificación. La diputada de Cultura, Lorena López de Lacalle, presentó ayer en las Juntas Generales alavesas el contenido íntegro del plan director, redactado por la UPV, que regirá la excavación los próximos diez años y que supondrá una inversión foral de 400.000 euros. Parece así que se va terminando el culebrón del caso Veleia, aunque aún quedarán por verse nuevos episodios protagonizados por el arqueólogo Eliseo Gil, quien presentó al público centenares de piezas de distintos materiales con inscripciones en euskera y latín vulgar, jeroglíficos egipcios, referencias cristianas y célticas, etcétera que revolucionaban supuestamente la historia de Roma y que se ha demostrado que no son verdaderas.
Su empresa, Lurmen, SL, interpuso ayer un recurso ante el juez para que paralice el desarrollo del convenio entre la Diputación y la UPV con el fin de impedir que otro equipo investigador entre en el yacimiento.
Pese a estas rémoras, el futuro de Iruña-Veleia no tiene marcha atrás. El Gobierno vasco ya ha respaldado el plan director, y se está a la espera de la respuesta del Ejecutivo español y del Ayuntamiento de Iruña de Oca, "sin olvidar empresas privadas", añadió López de Lacalle, quien insistió en poner en valor la dimensión histórica del enclave.
Tras casi dos años con las excavaciones paradas, en principio, el nuevo equipo que dirige el profesor de la UPV Julio Núñez, un referente en estudios romanos del Departamento de Arqueología de la UPV, limpiará y restaurará todo el yacimiento para abrirlo al público cuanto antes. Además, multiplicará por cien el espacio visitable hasta alcanzar 17.000 metros cuadrados. "El reto es tener para la primavera próxima una herramienta que ofrezca un escenario de futuro a Iruña Veleia", explicó la diputada.
En esta nueva etapa se pretende contextualizar Iruña Veleia en el marco de la Vía Astorga-Burdeos, de la que era una estación estratégica. Para ello se propone presentar al público el marco general de la ciudad con su entrada y salida, con un contexto que la ubicará en relación con los pueblos pre-romanos de la zona.
Otro de los pilares de la propuesta presentada por la UPV son la integración de la muralla; su restauración, conservación y rehabilitación; la conexión directa de Veleia con el Bibat para multiplicar las posibilidades que encierra el enclave, y complementar el yacimiento con el paseo natural por la zona de Trespuentes para conformar un eje de atracción integral.
Un peritaje grafológico ahondó en la presunta falsedad de las piezas arqueológicas que revolucionaron Euskadi en 2006
Una letrina de conglomerado con graciosas inscripciones se ha convertido en la nueva estrella del culebrón Iruña-Veleia.
Septiembre de 2004, jornadas lúdicas de puertas abiertas en el yacimiento alavés, considerado el más importante del País Vasco. Miles de vecinos se acercan a visitarlo, hace un día espléndido. Hay reproducciones de tiendas de campaña romanas, de jarras, de costureros de la época. Incluso un grupo de actores húngaros vestidos de gladiadores romanos animan la fiesta. Pero la estrella es esa letrina de tres asientos (sí, los romanos lo hacían en grupo) que se ha recreado con fines didácticos. El artilugio exhibe unos simpáticos dibujos, como todo buen aseo que se precie: un pene con alas, la figura de un tribuno, curiosas inscripciones en latín...
"Me considero en medio de una persecución mediática impresionante", dice el arqueólogo expulsado del yacimiento.
Dos años después, en 2006, el director de la excavación, Eliseo Gil, presenta en sociedad unos hallazgos bautizados como excepcionales que sitúan la cuna del euskera en ese enclave; aparece una pieza con un calvario del siglo III. Iruña-Veleia da la campanada. En noviembre de 2008 cae el jarro de agua fría: una comisión de 26 expertos destapa el escándalo de la presunta falsedad de las piezas. La Diputación de Álava presenta dos querellas, una por estafa y otra por daños al patrimonio artístico contra Eliseo Gil, ya desalojado de la excavación por supuesta mala praxis. Pues bien, ahora, la simpática letrina reaparece en escena. Un informe encargado por la Diputación Foral de Álava afirma que la mano que dibujó en el retrete de pega coincide con algunas inscripciones de las piezas presentadas como excepcionales, según fuentes de la Diputación. Eliseo Gil, acreditado buen dibujante, ha admitido ante la jueza haber realizado dibujos de la letrina. El culebrón Iruña-Veleia llama a la puerta del excusado.
El anuncio del hallazgo de los óstracas de Iruña-Veleia causó conmoción en junio de 2006. Se empezó a comparar este yacimiento con Pompeya. Una pieza de cerámica se convertía en la primera representación de Cristo en la cruz. Otra mostraba las primeras palabras en euskera, adelantando en por lo menos cuatro siglos las anotaciones de las glosas del monasterio de San Millán de la Cogolla (La Rioja). Lo nunca visto.
En noviembre se descolgaba del proyecto un reconocido catedrático de Lingüística, el profesor Gorrotxategi. A principios de 2007, tres arqueólogos abandonaban el equipo de Eliseo Gil. Cundían las dudas sobre si lo presentado había sido suficientemente contrastado. "Hallazgos excepcionales requieren metodologías excepcionales y prevenciones más rigurosas", señala en una cafetería de Vitoria José Ángel Apellániz, uno de los tres arqueólogos que se marcharon.
El runrún y las dudas fueron creciendo. Eliseo Gil había conseguido un cuantioso patrocinio de la empresa pública Euskotren: 3,7 millones de euros para el periodo 2001-2010. Se alzaban voces que hablaban de una presentación apresurada, no suficientemente contrastada, todo por ofrecer resultados al patrocinador. En 2008, la diputada foral de Cultura Lorena López de Lacalle (EA) decide aclarar la cuestión encargando a una comisión de 26 expertos que estudien los hallazgos. Las conclusiones, en noviembre, fueron demoledoras. Los expertos desmontaban la credibilidad de piezas como la llamada Venus, de grandes protuberancias mamarias impropias de la época; o la bautizada como La Pasiega, que aparece en esta página: Julio Núñez, especialista en arqueología romana que formó parte del comité de expertos, dice que las faldas cortas y acampanadas no existían en la Antigüedad.
Eliseo Gil se apoyó en 2006 en un informe de un doctor en Física Nuclear y Química, Rubén Cerdán, elaborado a partir del análisis de un laboratorio francés, el CEA-CNRS, que supuestamente validaba los hallazgos. Cerdán se halla imputado por estafa junto a Gil. Según se desprende de su declaración ante el juzgado número 2 de Roquetas de Mar, lugar donde reside, Cerdán no pudo presentar prueba de su relación con el laboratorio francés y niega haber encargado tal informe. Preguntado el laboratorio francés, la respuesta fue que no tenía constancia de su existencia. Tampoco respondió Cerdán a las preguntas de cuál es su título universitario, ni en qué universidad está expedido. Preguntado por este periódico, Eliseo Gil dice por teléfono: "Está claro que el asunto Cerdán es un problema para mí, no se puede obviar". Gil también se apoyó en aportaciones de una supuesta egiptóloga que resultó ser una aficionada a la egiptología, según fuentes de la Diputación.
El arqueólogo expulsado del yacimiento alavés se declara víctima de este proceso. "Me considero en medio de una persecución mediática impresionante", manifiesta. Y reclama ahora debate científico y nuevos peritajes. Alicia M. Canto, profesora de Epigrafía -ciencia que estudia las inscripciones en materiales duros- de la Universidad Autónoma de Madrid, una de las primeras escépticas, es muy clara: "Él nunca ha querido exponer las piezas a un debate científico verdadero, debería haber presentado pruebas..., y no lo ha hecho".
El último capítulo de este serial que muchos internautas siguen apasionadamente a través de tres foros en la Red ha sido la irrupción del asunto letrina. El artilugio de la discordia reapareció el día en que varios comisionados por el departamento de Cultura acudieron al yacimiento. Llegaron con cinco llaves, según el relato de fuentes de la Diputación. Con una de ellas, abrieron la puerta de una nave. Allí estaba la letrina, rodeada de varias sillas plegables negras y de cajas de cartón. Las inscripciones de la letrina recordaban a las de las piezas que se han visto publicadas en la prensa. Se encargó un primer informe a una perito caligráfico que aseguró que las coincidencias eran llamativas, pero el estudio no era concluyente. Un segundo informe, y en el que se sobreponen trazos de la letrina sobre trazos de las piezas, es más contundente. Concluye que la mano que dibujó en la letrina está en algunos de los grafitos excepcionales; en estos últimos han intervenido, además, más manos. El informe ya se entregó al juzgado la semana pasada, según la Diputación; circunstancia ésta que a Eliseo Gil no le consta, desconoce el contenido del segundo informe, dice. Hay un tercer informe en marcha.
La juez archiva la querella de un patrocinador por el fraude de IruñaEl Juzgado de Instrucción número 1 de Vitoria ha sobreseído una querella contra el arqueólogo Eliseo Gil e Idoia Filloy, directivos de la empresa Lurmen y responsables del yacimiento romano de Iruña-Veleia cuyos hallazgos resultaron falsos, presentada por la sociedad pública Euskal Trenbide Sarea (ETS), que patrocinó junto a EuskoTren las excavaciones. La juez entiende que "no aparece suficientemente justificada" la existencia de una infracción penal, puesto que el acuerdo de mecenazgo se firmó cuatro años antes de la aparición de las inscripciones en euskera y dibujos de temática cristiana calificadas por Gil de "excepcionales" en junio de 2006. El fallo es recurrible.
La sentencia argumenta que los arqueólogos no tenían el propósito de engañar a la empresa al presentar los hallazgos, debido a que la aportación no estaba condicionada a su aparición, según adelantó Noticias de Álava. La justicia aún debe pronunciarse sobre la querella de EuskoTren por el mismo motivo (ambas compañías compartían desde 2004 el patrocinio), y la presentada posteriormente por la Diputación de Álava.
Sobre el perjuicio de imagen invocado por ETS por el fiasco, la sentencia, siguiendo la opinión del fiscal, resuelve que para exigir reparaciones bastaba con acudir a la vía civil y mercantil. Añade que, de existir un delito contra el patrimonio arqueológico, la empresa debería acudir como acusación popular y no como perjudicada.
La Diputación alavesa relegó a Amelia Baldeón a un museo de segunda fila por su relación con el fraude de Veleia
La diputada de Cultura alavesa, la peneuvista Lorena López de Lacalle, ordenó el traslado de la técnica responsable del Museo de Arqueología provincial, Amelia Baldeón, al Museo de Armería, una entidad de segunda fila, por su pérdida de confianza en la funcionaria. Aunque Baldeón mantuvo la misma categoría y la orden foral argumenta que la medida obedece a una reorganización del departamento, no cabe duda de que el cambio supuso una degradación para Baldeón por su implicación interesada en la defensa de los "hallazgos excepcionales" de Iruña Veleia, centenares de piezas inscritas (ostrakas) fechadas en época romana que son falsas.
Dichos restos de cerámica, ladrillo o huesos contienen inscripciones en latín y euskera, jeroglíficos egipcios y representaciones cristianas, paganas y hasta célticas, que los descubridores, Eliseo Gil e Idoia Filloy, directores de la empresa Lurmen, concesionaria de la excavación, dataron en el siglo III. En su mayor parte están inscritas sobre materiales originales, pero manipuladas en época reciente, según el informe de la comisión de expertos que analizó estas epigrafías, que han sido consideradas por López de Lacalle como "el mayor fraude arqueológico de la historia en la Península Ibérica".
Las dudas en distintos foros, sobre todo en Internet, surgieron poco después de su presentación en junio de 2006. Baldeón hizo oídos sordos a advertencias como la de la profesora titular de Epigrafía de la Universidad Autónoma de Madrid, Alicia Canto, o la más cercana, del catedrático de Filología Indoeuropea de la UPV, Joaquín Gorrochategui. Dos semanas después de que el equipo de Gil ofreciera un adelanto de sus "hallazgos" correspondientes a las campañas de 2005 y 2006, Gorrochategui comunicó a la directora del Museo de Arqueología sus profundas dudas sobre la veracidad de las inscripciones, de lo que Baldeón no informó a sus superiores.
Aunque recientemente ha negado su implicación en la excavación de Veleia, Baldeón mantenía una relación fluida con el equipo de Gil, que creció desde 2006, como reveló la diputada de Cultura ante las Juntas Generales en febrero pasado. López de Lacalle ya pensaba en su relevo al frente del Museo de Arqueología casi desde que accedió al cargo, ante la actitud poco colaboradora en el esclarecimiento del fraude.
El traslado al Museo de Armería es un procedimiento independiente del expediente que la Diputación, por encargo de su responsable, Xabier Agirre, ha abierto a Baldeón para estudiar las irregularidades de su gestión en el museo durante estos últimos años. Baldeón llevaba al frente del museo desde la Transición y llegó a ejercer como directora del Departamento de Cultura en los ochenta, cuando Álava vivió su otro gran fraude arqueológico, el de las pinturas prehistóricas de Zubialde.
Doctora en Arqueología y experta en el Paleolítico, Baldeón se sobrepuso de aquel caso y mantuvo el cargo, pero su implicación en el fraude de Veleia no le ha permitido salvar la plaza en esta ocasión. Su puesto estaba vinculado con el nuevo Bibat, el complejo museístico que unirá la colección de Naipes Heraclio Fournier y la de arqueología en un nuevo edificio diseñado por Patxi Mangado. El Departamento foral de Cultura aún no ha hecho público quién dirigirá este complejo, que se inaugurará el próximo 26 de marzo, y en el que Baldeón había reservado un espacio especial para el fraude de Veleia.
Cronología:
- Junio de 2006: Los "hallazgos excepcionales" de Veleia se presentan en dos ruedas de prensa, una de ellas en el Museo de Arqueología, que dirige Amelia Baldeón. Días después, Baldeón recibe una carta del catedrático Joaquín Gorrochategui, que muestra serias dudas sobre la autenticidad de los hallazgos. Baldeón no da informa de esta carta a sus superiores.
- 2006-2008. Baldeón participa activamente en la difusión de los "hallazgos".
- 2008. Baldeón había encargado un vídeo sobre las excavaciones de Iruña-Veleia y sus piezas, y reservado espacio para las mismas en el nuevo Museo de Arqueología.
Opiniones de expertos sobre los hechos denunciados:
El 5 de agosto de 2006 una camiseta causó furor entre algunos de los alaveses que celebraban las fiestas patronales de Vitoria. En ella aparecían tres palabras en euskera: Ian Edan Lo. Que significan: comer, beber, dormir. Tres palabras que se habían hallado grabadas en unas piezas de cerámica en el yacimiento romano de Iruña-Veleia, a escasos 11 kilómetros de Vitoria. Tres palabras que daban un volantazo a la historia y situaban en esa ciudad tardorromana los primeros testimonios en lengua vasca.
La camiseta, que la gente exhibía con orgullo, era la más palpable expresión de una ilusión colectiva que ahora se desploma. El culebrón de este yacimiento romano que en 2006 se vendió como cuna del euskera y que, además, fue presentado como referente de la emergencia del cristianismo en la Roma del siglo III, está a las puertas de la fase judicial, última parada con la que se pretende resolver el monumental entuerto. La Diputación Foral de Álava presentó en diciembre de 2008 ante la Fiscalía de Vitoria-Gasteiz una denuncia contra la empresa Lurmen SL, concesionaria de las excavaciones. La demanda plantea un presunto delito de ataque al patrimonio cultural.
En el origen hay un hallazgo excepcional de los que cambian la historia en el que está considerado como el yacimiento más importante del País Vasco; un patrocinio mayúsculo con escasos precedentes en España (3,72 millones de euros) que una empresa pública dependiente del Gobierno Vasco, Euskotren, asigna a un proyecto para el periodo 2001-2010; y unas piezas increíbles que se presentan a los medios de comunicación antes de contrastarlas frente a la comunidad científica. Este hecho último determina la trama del culebrón: el salto del lógico descubro-contrasto-anuncio al aventurado descubro-anuncio-y ya contrastaré es el que produce todas las distorsiones en este caso. Hay además una comisión científica asesora de 26 expertos que, tras suscribir un protocolo de confidencialidad, trabaja durante todo 2008 para aclarar la cosa y presenta un informe demoledor que dice que se trata de un fraude; informe que propicia el cierre de las excavaciones. Y finalmente, para rematar, hay un arqueólogo que prefiere no entrar en el debate de la autenticidad de las piezas y que clama contra el modo en que ha sido desalojado: le dan diez días para que haga sus alegaciones pero le cierran la excavación, de modo que no puede acceder al material que le podría permitir articular su defensa.
En la cafetería de un hotel del centro de Vitoria, el profesor Gorrotxategi recuerda que fue en mayo de 2006 cuando Eliseo Gil le llamó para que viera las primeras piezas con inscripciones en euskera. Este catedrático de Lingüística de la Universidad del País Vasco relata que tardó poco tiempo en empezar a sospechar de los sorprendentes hallazgos. Pero el caso es que participó en la presentación de los mismos.
Primero le llamaron la atención las inscripciones en latín de algunas piezas. "Me parecía un latín muy vulgar", asegura. Las palabras en euskera le sorprendieron, pero intentó buscar una explicación. "Veía que el vasco era muy moderno". Asegura que el mismo 19 de junio de 2006, once días después de la presentación, expresó sus primeras dudas al arqueólogo Eliseo Gil. Y no tardó en trasladárselas a las autoridades. Ahora, tras formar parte de la comisión científica asesora, es más que contundente: "Los 65 óstracas [piezas de cerámica] vascos son falsos. Todos".
Los hallazgos no sólo fueron inscripciones en euskera. Había piezas con iconos sorprendentes. Cuando se presentó a los medios, Eliseo Gil contó un bello cuento de un paedagogium en que un maestro egipcio instruía a niños de familias pudientes, por eso había también piezas con jeroglíficos. "Tuve que componer un relato que fuera comprensible para el público", se justifica ahora el arqueólogo alavés.
El 8 de enero de 2007, tres arqueólogos que formaban parte del equipo de Gil abandonaron las excavaciones. "Lo hicimos por motivos profesionales y personales", manifiesta uno de ellos, José Ángel Apellaniz. "Es importante que la justicia intervenga, hace falta luz y taquígrafos. Y si vienen a preguntarme, contaré lo que vi y lo que no vi".
Julio Núñez enchufa una llave USB en un ordenador portátil de un despacho de la Universidad del País Vasco y empiezan a aparecer fotos de algunas piezas. Este arqueólogo, profesor titular de la Universidad del País Vasco, es otro de los 26 expertos de la comisión. A principios de abril de 2008, recibió 112 imágenes de las óstracas. "Me encontré con un grupo de piezas increíbles y ante una situación anómala científicamente", explica. "No había una hipótesis argumentada, que es la base de cualquier trabajo científico".
En la pantalla del ordenador, se van sucediendo las imágenes de piezas. Aparece la primera que empezó a sembrar dudas cuando se difundió: la imagen de un hombre crucificado y sobre su cabeza, lo que parece un RIP. "Es imposible que un cristiano ponga RIP en un crucifijo, es contradictorio", declara sin asomo de dudas la profesora de Epigrafía de la Universidad Autónoma de Madrid Alicia M. Canto, una de las primeras escépticas que empezó a animar el foro de celtiberia.net, gran alimentador del runrún que propiciaría las dudas en torno a los hallazgos. "¿Y quién dice que pone RIP?", rebate Eliseo Gil.
Las piezas están a buen recaudo en el Museo de Arqueología de Álava. Una de ellas muestra a una mujer con grandes pechos, cintura estrecha, y una mano en la entrepierna. Julio Núñez pasa de la indignación seria a la risa indignada al ser preguntado por esta pieza. "El desnudo femenino en la antigüedad es símbolo de pureza. Se representan diosas, alguna
emperatriz. En esta pieza no se sabe bien que está haciendo la Venus. Los atributos mamarios no son de la época". Núñez señala que las incisiones no llegan al borde de la pieza, afirma que en este caso resulta evidente que alguien hizo la inscripción sobre la óstraca. "Las piezas son auténticas", asegura, "pero los grabados, no".Preguntado por la pieza de la Venus, Eliseo Gil se defiende. "A mí me parece posible que pertenezca a esa época. Puede ser arte popular". El arqueólogo sostiene que el análisis iconográfico que se ha hecho en la comisión es poco consistente. "Yo estaba en un proceso de investigación y deposité mi confianza en una comisión de investigadores. Hay unos expertos que opinan unas cosas y otros que opinan otras". Y defiende su método arqueológico: "El proceso de investigación puede tener sus carencias, pero se ha hecho con el mayor rigor posible". Gil, de 47 años, vive días difíciles. Presentó el miércoles pasado sus alegaciones y ahora esperará a ver si la Fiscalía remite la documentación al juez. "Lo que me impulsa a no ahorcarme cuando una vecina me llama falsificador es la defensa de mi honor", declara mientras apura un café en un bar de Vitoria.
El culebrón de Veleia ha revivido el fantasma de Zubialde, la cueva del monte Gorbea que en 1991 se presentó como la capilla sixtina del arte rupestre y que resultó ser falsa.
Varios expertos arqueólogos consultados coinciden en que el caso de Iruña Veleia ha sido muy extraño desde el principio y no muestran grandes dudas sobre la falsedad de algunas de las piezas. "Esas piezas se las han colado", explica sin ambages Enrique Baquedano, arqueólogo de campo y director del Museo de Arqueología de Madrid. "Nuestro afán de descubrir es muchas veces superior a nuestro control de las emociones. Hay un momento en que uno se vuelve loco y es difícil aguantar a tenerlo todo refrendado para contarlo". Baquedano recuerda además que todos los nacionalistas siempre han intentado instrumentalizar a los historiadores y, por tanto, a los arqueólogos.
Del mismo modo, los arqueólogos consultados coinciden en que la manera de desalojar a Eliseo Gil no parece de recibo. Es éste el punto fuerte en el que se han basado las alegaciones que presentó el miércoles el ahora ex director de las excavaciones. Fernando Molina, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Granada, lo deja claro: "Al arqueólogo hay que darle todas las facilidades posibles para que se pueda explicar ante la comisión".
Eliseo Gil se escuda en otros expertos que avalan su trabajo. En la web de Iruña-Veleia, presenta un "dictamen científico" de la arqueóloga Carmen Fernández Ochoa. "Eso no es un informe, es una tomadora de pelo", opina Ignacio González Tremiño, arqueólogo que dirige los trabajos en la necrópolis de Carmona (Sevilla). Este periódico intentó hablar con Fernández Ochoa, que rehusó una entrevista pero envió un correo electrónico en el que se refiere al dictamen como "breve nota pericial" y escribe: "No deseo entrar en la polémica suscitada por la interpretación de los grafitos, asunto éste sobre el que ya se han pronunciado expertos cualificados".
Difusión de los hallazgos:
El arqueólogo Eliseo Gil, director de la empresa Lurmen, S. L., concesionaria de las excavaciones, había presentado éstos y otros descubrimientos ante los técnicos y políticos del departamento foral de Cultura en 2005 y 2006. Amelia Baldeón, como responsable del museo, los recibió sin ningún reparo, con plena confianza en la autenticidad de piezas que incluían vestigios cristianos, primeras palabras en euskera, jeroglíficos egipcios o sentencias latinas como "Ad Maioren Dei Gloriam", atribuida a San Ignacio de Loyola, en el siglo XVI.
No hay noticia de que solicitara a Eliseo Gil que documentara los hallazgos in situ, es decir, con imágenes fotográficas o grabaciones de vídeo que mostraran cómo se descubrieron los trozos de cerámica y otros materiales en las que luego aparecieron los cuestionados grafitos tras el lavado. Baldeón tampoco puso en duda la autenticidad de las más de 300 inscripciones ni adoptó la cautela de solicitar informes científicos de contraste.
Se limitó a guardarlas en la caja fuerte del centro, sin más. Cuando Eliseo Gil se decidió a presentar en público un primer grupo de inscripciones el 8 de junio de 2006, once meses después de encontrar las primeras piezas escritas, Baldeón participó en aquel multitudinario acto. Una semana más tarde, abrió las puertas del museo a los medios de comunicación en lo que fue la puesta en escena del segundo grupo de cerámicas inscritas, las relativas al euskera. En esta ocasión, la responsable de cuidar por los hallazgos arqueológicos alaveses tampoco cuestionó el proceso de divulgación sin contraste científico previo que ponía en marcha el director de Lurmen, S. L.
En enero de 2007, José Ángel Apellaniz, Miguel Ángel Berjón y Carlos Crespo, los tres únicos arqueólogos titulados que trabajaban en esa empresa (además del director, Eliseo Gil, y la subdirectora, Idoya Filloy), abandonaron el proyecto. Ni siquiera entonces la directora del Museo de Arqueología movió ficha y avisó a la Diputación de la necesidad de revisar el caso.
El nombramiento de Lorena López de Lacalle como diputada de Cultura a finales de 2007 llevó a que se pusiera en marcha una comisión de expertos para estudiar los "hallazgos excepcionales", en la que también participó Amelia Baldeón. En agosto de 2008 todavía reivindicaba en una entrevista concedida a este diario (con motivo de la concesión de la Medalla de Oro de Vitoria) la importancia de las piezas de Veleia, que calificó de "calidad indudable".
El 19 de noviembre, esta comisión presentó sus conclusiones demoledoras, que ya se habían ido anunciando desde un año antes. Todo era un fraude. Grafías desconocidas, el uso de minúsculas, sentencias como "si vis pacem para iustitiam", que es del siglo XX, ausencia de sintaxis en muchas leyendas y jeroglíficos incomprensibles.
Ante este panorama de irregularidades, Amelia Baldeón, responsable de guardar esas piezas que iban a centrar el nuevo Museo de Arqueología, optó por el silencio. No respondió a la prensa al día siguiente de conocerse el dictamen de los expertos, remitiéndose al Departamento de Cultura.
Paradoja deontológica:
En las jornadas organizadas entre 19 y el 21 de octubre de 2006 en el museo de Navarra por la Asociación de Museólogos Profesionales de España, Amelia Baldeón participó con la ponencia "Deontología y responsabilidad profesional: el caso de los museos de Arqueología", en la que recogía una serie de reflexiones que quizás debiera haber puesto en práctica en su propio centro con los hallazgos de Veleia. Precisamente, éste es el único artículo de carácter metodológico que recoge la base de datos Dialnet de la Universidad de la Rioja de la responsable durante tres décadas del Museo de Arqueología.
Amelia Baldeón (Vitoria, 1950) comenzó como arqueóloga en el trabajo de campo, en excavaciones en el País Vasco, sobre todo referentes al Paleolítico, aunque también ha participado en alguna de las primeras temporadas de Atapuerca o en las investigaciones que se realizaron en la península canadiense de Labrador en busca del pecio de un ballenero vasco del siglo XVI. Esta experiencia y su formación le llevaron a impartir clases de su disciplina en la Universidad del País Vasco.
Pero un día abandonó el trabajo al aire libre y de las aulas y optó por el despacho del museo de Arqueología, donde ejerce como "técnico responsable". Quizás tantos lustros sin contacto directo con la práctica arqueológica hayan pesado en la situación crítica que vive en la actualidad, al respaldar el segundo fraude arqueológico en Álava, después del de las pinturas prehistóricas de las cuevas de Zubialde.
Posible conspiración:
Eliseo Gil, arqueólogo que llevaba cerca de 15 años al frente de este yacimiento, ha mantenido desde diciembre de 2008 que ha sido víctima de una conspiración para retirarle la concesión administrativa para trabajar en Iruña-Veleia.
En 2001 este arqueólogo consiguió revitalizar la investigación en esta ciudad romana gracias a una ayuda de 3,7 millones de euros para diez años de la empresa pública Euskotren.
En 2006, en sendos actos multitudinarios, presentó los primeros hallazgos "excepcionales", que revolucionaban la historia del Imperio Romano. Sin embargo, un año y medio después, las inscripciones sobre diferentes materiales quedaron rebajadas a la categoría de fraude. Así lo pusieron de manifiesto los expertos que el 19 de noviembre de 2008 comparecieron ante las Juntas Generales con unos informes demoledores.
El Departamento de Cultura de la Diputación alavesa, dirigido por Lorena López de Lacalle, impulsó la investigación, pero también buscó una salida digna para Eliseo Gil y su equipo. De ahí que la diputada realizara "un llamamiento directo a los comparecientes para que colaboren y pongan luz en este caso". "Nunca es tarde si el objetivo es de ese tenor. Es algo que debemos a la sociedad, que es quien finalmente ha estado financiando durante años los trabajos realizados", subrayaba en tono de advertencia. La Diputación actuó con generosidad con Gil, hasta el punto de no remitir determinados informes a la fiscalía, pero quiere enterrar ya el escándalo. López de Lacalle desea reactivar ya Iruña-Veleia, al mismo tiempo que le urge la inauguración del Museo de Arqueología, que acumula un año de retraso. "Hay que cerrar este caso de una vez y enfocar la sección de Arqueología con criterios profesionales".
La epigrafista Alicia M. Canto ha asegurado que alguien debió incluir esos grafitos con mala intención: "Podría haber sido incluso algún estudiante de los que en verano van a las excavaciones".
Una entrevista a Eliseo Gil y una presentación ordenada suya de los graffiti con inscripciones en euskera de Veleia puede ser consultada en http://www.veleia.com/. Esta página también muestra una réplica a las declaraciones de prensa efectuadas por los tres ex-trabajadores de la empresa de Arqueología Lurmen en enero de 2009.
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