ANTHROPOS

Difusión de noticias sobre Arqueología, Antropología y Patrimonio Histórico.

11.3.10

Cada progenitor pasa 30 mutaciones a sus hijos

El ADN de padre, madre y dos hijos da mucha más información que el de una sola persona

El primer genoma de toda una familia que se secuencia ha permitido conocer mejor la cantidad media de mutaciones genéticas que los padres pasan a sus hijos y también identificar los lugares concretos de los cromosomas en los que se produce el intercambio de información que crea nuevas combinaciones de rasgos genéticos en los hijos. Así se ha comprobado que el número de mutaciones genéticas transmitidas a los hijos es menor que la estimada.
En el histórico estudio, liderado por científicos del Instituto de Biología de Sistemas, en Seattle (EE UU) y publicado en la versión digital de la revista Science, se secuenciaron los genomas de una familia de cuatro miembros: los padres, y un hijo y una hija que sufren raras enfermedades genéticas. Al comparar la secuencias de ADN de los padres con las de los hijos los investigadores pudieron estimar con un alto grado de certeza que cada progenitor pasa 30 mutaciones a cada hijo. Antes se suponía que el número era mucho mayor, unas 75 mutaciones.
La inmensa mayoría de las mutaciones son inofensivas para la salud del descendiente, que se sepa, pero conocer el ritmo al que se produce la transmisión de mutaciones es muy importante, según Lynn B. Jorde, de la Universidad de Utah, que ha participado en el análisis. "La tasa de mutación es nuestro reloj y cada vez que hace tic-tac se produce una nueva variación genética", explica. "Tenemos que saber la velocidad a la que va".
Los resultados, aseguran los investigadores, demuestran las ventajas de secuenciar los genomas de los miembros de una familia, en comparación con la secuenciación de genomas de individuos o de grupos de personas sin relación familiar.
En las secuencias también se han identificado cuatro genes que eran considerados candidatos a ser causa de las enfermedades que sufren los hijos. Después de estos resultados, los investigadores predicen que la secuenciación basada en la familia se convertirá en un elemento indispensable de la historia médica de los pacientes en el futuro.

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4.3.10

Proyecto Gran Simio

por José María Bermúdez de Castro

En las últimas semanas he tenido ocasión de conocer más de cerca los ideales y objetivos de personas que defienden un hermoso proyecto en favor de los pocos homínidos que nos quedan vivos en el planeta. El 25 de junio del 2008 se aprobó por parte de la Comisión del Medio Ambiente del Congreso la proposición no de ley en defensa de los grandes simios y en apoyo del Proyecto Gran Simio. Sin embargo, esa propuesta parece seguir por ahora en el limbo de los proyectos olvidados. Puedo entender que en el momento actual interesen otras cuestiones de no poca envergadura, ante la situación económica que atravesamos. Pero no es una excusa aceptable.
Si se me permite la frivolidad, no deja de resultar curioso e interesante que una especie del grupo de los grandes simios antropoideos estemos preocupados por legislar sobre otras especies muy próximas en nuestra genealogía. Quizá hasta nos da un poco de vergüenza que se nos tome a chirigota. ¿No es así? Al fin y al cabo no pocos siguen en la idea de nuestra gran superioridad sobre todas las demás especies, a las que podemos manipular, maltratar o aniquilar a nuestro antojo. Pero no por ello se deben dar las batallas por perdidas.
El conocimiento de nosotros mismos, de nuestros orígenes y de nuestra evolución como especie biológica pasa necesariamente por la información que nos ofrecen otros homínidos vivos. Ellos son una referencia y un modelo imprescindible en todos los estudios que se realizan sobre el ser humano. Solo por este hecho deberíamos proteger su hábitat natural y respetar su libertad. Las diferencias genéticas que nos separan de los homínidos actuales son mínimas. Esa diferencia apenas llega al 1% en el caso de los chimpancés y sólo al 2% con respecto a los gorilas. Compartimos con ellos y otros homínidos una larga historia evolutiva de varios millones de años. ¿Por qué hacer desaparecer sin escrúpulos a las especies que nos quedan de nuestra propia familia evolutiva? ¿Qué podemos ganar con ello y cuánto podemos perder si ellas desaparecen?
Claro que la historia de Homo sapiens está plagada de genocidios. La paleontología y la genética están de acuerdo en situar el origen de nuestra especie en África, hace unos 200.000 años. Para llegar a ocupar todo el planeta tuvimos que liquidar a otras especies próximas, incluidos los neandertales. Se trataba de competir con otras especies que compartían con Homo sapiens un nicho ecológico similar y tuvimos que eliminarlas. Pero este no es el caso de los simios antropoideos. Su extinción sería solo el capricho de una especie, a la que todavía le queda mucho para ostentar el título de sapiens que nos pusimos a nosotros mismos.

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23.2.10

Los humanos tienen mucho que aprender de los bonobos sobre la generosidad

Los humanos tienen mucho que aprender de los bonobos sobre lo quesignifica ser desprendido.

A diferencia de otros primates, los bonobos están dispuestos a compartir a cualquier edad, aunque se trate de comida, según indican dos nuevos estudios realizados en Estados Unidos.
Los descubrimientos realizados forman parte del proyecto comunitario TWOPAN («Evolución genómica y fenotípica de bonobos, chimpancés yhumanos») y se han publicado en la revista Current Biology. Diversos investigadores han observado que los humanos y otros primates, sobre todo los chimpancés, se muestran más egoístas a medida que envejecen. Sin embargo, este no es el caso de los bonobos, y además su comportamiento es natural, a diferencia del de los humanos, a los que hay que enseñar a compartir. En estos nuevos estudios, investigadores de la Universidad de Duke,Carolina del Norte y la Universidad de Harvard, Massachusetts (Estados Unidos) han descubierto que, mientras que los bonobos no han aprendido a ser egoístas, los chimpancés hacen todo lo posible para conseguir lo quedesean sobre todo al hacerse mayores, aunque para ello tengan que mostrar su peor cara. Los investigadores midieron la inhibición social y el reparto de comida entre bonobos y chimpancés de dos reservas africanas: los refugios de Tchimpounga (República del Congo) y Lola y a Bonobo, cercano a Kinshaha (República Democrática del Congo). Según los investigadores, las diferencias que se observan en el comportamiento de estas dos especies de primates podrían atribuirse a patrones de desarrollo que representan sus estilos de vida históricos. Los científicos colocaron parejas de bonobos y chimpancés en un recinto en Tchimpounga y depositaron comida en él. Observaron que los bonobos ychimpancés más jóvenes compartían alimentos, pero no así los chimpancésde mayor edad. En Lola y a Bonobo se proporcionó a los bonobos una cantidad considerable de comida y se dejó a uno de ellos apartado al otro lado de una trampilla. Tal y como se esperaba, los primeros abrieron la trampilla para que éste también pudiera disfrutar de la comida. «Un chimpancé nunca haría algo así de forma voluntaria», explicó elprofesor Brian Hare del Departamento de Antropología Evolutiva de la Universidad de Duke, coautor de uno de los artículos. «Los chimpancés se ayudan entre sí, pero no comparten la comida.» «Es como si los bonobos vivieran en una especie de "País de Nunca Jamás": nunca crecen y siempre comparten", añadió. Los investigadores opinan que los bonobos podrían ser generosos por la relativa abundancia que encuentran en su entorno. A diferencia de loschimpancés y los gorilas, los bonobos no tienen que competir a diariopor el alimento. «Algunas de estas diferencias entre los adultos podrían deberse adiferencias en el desarrollo», explicó Victoria Wobber, estudiante depostgrado de la Universidad de Harvard y autora principal de uno de los artículos. «La evolución ha afectado al desarrollo de su cognición.»Los chimpancés van muy por delante en lo referente a pedir comida, mientras que a los bonobos aún les queda mucho que aprender. El profesor Richard Wrangham de la Universidad de Harvard, coautor de uno de losartículos, afirmó que los chimpancés más jóvenes tienen que aprender a determinar a qué adulto pueden pedir comida, puesto que viven en una sociedad en la que el privilegio de almacenar y poseer comida escuestión de rango. Esto no significa que los bonobos carezcan de picardía sino que, simplemente, no poseen tanta experiencia a la hora de saber a qué simio acercarse ni cuándo pedir comida. El proyecto TWOPAN ha recibido más de 2 millones de euros de financiación gracias a una subvención para investigadores avanzados del Consejo Europeo de Investigación (CEI), por medio del Séptimo Programa Marco (7PM). El proyecto, que durará cinco años, finalizará en 2014 y está a cargo de la Sociedad Max Planck para el Avance de la Ciencia (Alemania).

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19.2.10

Los neandertales comían tapas en la cama

Tenían dormitorio en el área más interna y protegida del abrigo.
Allí comían las sobras de la comida como 'snacks' cuando tenían hambre.

Los neandertales que habitaron en el yacimiento de Abric Romaní, en Barcelona, no sólo tenían organizado su hogar para que fuera lo más cómodo posible, sino que también lo hacían con la intendencia, y guardaban los restos de las comidas para tomarse 'unas tapas' de forma independiente a la comida.

Estas son algunas de las conclusiones a las que han llegado los investigadores del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES), tras la campaña del último verano en el municipio de Capellanes, donde se encuentra el yacimiento.
Los investigadores han descubierto que los neandertales que, hace 55.000años, habitaron en este abrigo tenían una considerable complejidad organizativa: dividían el espacio según las zonas de uso. De hecho, tenían un área destinada únicamente como dormitorio de descanso, que era la más interior y, por tanto, más protegida. Se trata de un tipo de habitación que, hasta ahora, sólo se había documentado en los 'Homo sapiens'.
El paleontólogo Josep Vallverdú, uno de los autores del trabajo que han publicado en 'Current Anthropology' sobre este yacimiento, explica que en ese espacio sólo hay restos arqueológicos que indican que allí se hacía fuego, para mantenerse en calor. Especifica que, por la distancia entre las hogueras, se calcula que cabrían allí entre seis y ocho individuos, en un espacio de entre 10 y 15 metros cuadrados, es decir, casi un fuego por metro. Curiosamente, en otras zonas del mismo abrigo, las hogueras se utilizaban de otra manera.
Estas áreas dormitorio y de descanso también tomaban pequeños 'tentempiés' o 'tapas' a partir de las sobras de comida del día anterior, un comportamiento que también se ha observado en poblaciones primitivas actuales.
Los neandertales de Abric Romaní también cubrían el suelo con pieles, según explicaba Eudald Carbonell a ELMUNDO.es hace unos meses; encimaponían limo o arena y hacían sus hogueras. De ese modo, cuando éstas se apagaban podían sacar las cenizas de las cuevas con facilidad.

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18.1.10

El bipedismo hizo posible la construcción de herramientas

Un equipo de científicos canadienses aseguran haber descubierto el proceso que hizo evolucionar las manos de los primates para que pudieran manipular herramientas. Según sus conclusiones, tuvo mucho que ver con la evolución de sus pies. Utilizando un modelo matemático, que sirvió para simular los cambios evolutivos, han demostrado que la capacidad de andar sobre dos piernas está directamente relacionada con la aparición de los utensilios de piedra. Los investigadores, liderados por Campbell Rolian, de la Universidad de Calgary, realizaron un estudio comparativo de los dedos de manos y pies en 202 humanos (muchos de ellos afroamericanos) y 89 chimpancés. Su objetivo era revelar cómo había sido su desarrollo hace entre cinco y ocho millones de años, cuando ambas ramas de primates se separaron. Utilizando mediciones de la lontigud de las falanges comprobaron, como publican en la revista 'Evolution', que manos y pies forman parte de "estructuras que comparten modelos de desarrollo idénticos porque hay una correlación entre ambas extremidades". Esta hipótesis contradice la teoría más extendida de que las adaptaciones de las manos humanas surgieron después de que nuestros ancestros se hicieran bípedos, cuando ya no eran necesarias para su movilidad. Es una teoría vigente desde los tiempos de Charles Darwin. Trayectoria paralelaLos autores, ahora, han demostrado que si se tiene el dedo pulgar del pie largo también lo es el de la mano, lo que quiere decir que tuvieron una trayectoria genética paralela y que los cambios que afectaron a una extremidad, también lo hicieron a la otra. Gracias a un modelo matemático simularon las presiones evolutivas que podrían haber influido en la selección y concluyeron que los factores externos tienen una incidencia más fuerte en los dedos de los pies, por los que habrían sido éstos quienes se modificaron y, paralelamente, causaron un cambio genético en las manos La cuestión está en que la modificación de un gen o su expresión por duplicado afecta a varios rasgos fenotípicos de la forma y el tamaño de todos los dedos no sólo de algunos. "Nuestros datos apoyan la hipótesis de que las manos y pies humanos coevolucionaron a la vez. Surgieron unos pulgares largos y fuertes que facilitaban caminar sobre dos piernas y, a la vez, los nuevos dedos en las manos facilitaron la aparición de una tecnología lítica en nuestros ancestros", apuntan.

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5.1.10

Los humanos, cazadores desde sus orígenes

El paleontólogo español Manuel Domíguez-Rodrigo, en el yacimiento de Tanzania.

por Rosa M. Tristán

Un equipo de paleontólogos españoles se ha hecho fuerte en la Garganta de Olduvai y sus alrededores, al norte de Tanzania. El lugar es conocido como la cuna de la humanidad, porque fue en esa falla africana donde los antepasados humanos dieron sus primeros pasos evolutivos. Y lo hicieron, según los expertos españoles, cazando grandes animales, cuya carne se convirtió en una parte fundamental de su dieta.
Según sus conclusiones, desde el principio, fabricábamos lanzas y compartíamos la comida con otros congéneres, lo que implica un grado de organización social.
Estos hallazgos, publicados en la revista Journal of Human Evolution y más recientemente en un libro (financiado por el Ministerio de Cultura), han dado un vuelco a la hipótesis que había tomado fuerza y que defiende que los primeros humanos fueron carroñeros, que se aprovechaban de la caza de los grandes carnívoros porque no tenían suficiente inteligencia para luchar contra los peligrosos felinos.

Excavaciones en Olduvai. M.D.R.
Cuando los españoles llegaron al yacimiento de Peninj, en los años 90, el equipo, dirigido por el paleontólogo de la Universidad Complutense Manuel Domínguez-Rodrigo, buscaba profundizar en el comportamiento en los primeros humanos. ¿Eran todos carroñeros como las hienas? ¿O ellos mismos mataban? Y luego, ¿Eran solidarios o cada uno iba a lo suyo?
"Elegimos Peninj porque era una ventana única al pasado de hace 1,5 millones de años. Y porque era un lugar desalentador para otros paleontólogos, a 320 kilómetros de una ciudad. Nadie había vuelto allí desde los años 60,cuando se fueron los Leakey. Y tuvimos suerte. Fue un yacimiento muy generoso en fósiles con nosotros", recuerda Domínguez-Rodrigo.

Demasiados carnívoros
Los primeros años se los pasaron haciendo estudios geológicos y estatigráficos, con ayuda de los expertos Luis Alcalá, director científico de Dinópolis, y Luis Luque. Con el tiempo, lograron que esa ventana fuera de un kilómetro cuadrado: desvelaron que allí hubo una sabana de vegetación abierta, con infinidad de grandes carnívoros, muy competitivos con nuestros antepasados, los 'Homo habilis', a la hora de conseguir comida. Descubrieron también que el comportamiento de los primeros humanos no fue igual en todos los lugares, algo que nunca se había planteado.
La clave fue el análisis de filos de bifaces de piedra con el microscopio: tenían restos de madera, lo que significa que fueron lanzas. "Hasta ahora se consideraban solo piedras y nadie concebía que se cazara a pedradas un búfalo, cuyos restos habíamos encontrado en el yacimiento junto a las herramientas. La idea de que los humanos carroñeaban surgió en Estados Unidos, en un intento de dar una visión menos agresiva del ser humano. Pero si fuera así, en Peninj se habrían quedado siempre con los restos que no querían otros animales, es decir los peores, y lo que veíamos en el yacimiento eran piezas muy nutritivas", explica el paleontólogo.
"También hemos hecho un estudio que demuestra que lo que parecen marcas de dientes en los huesos son señales de raíces", añade.
Según su hipótesis, había tantos carnívoros la zona que, sin cazar, habría sido muy difícil conseguir carne. Descubrieron, además, que iban a unos lugares para conseguir la materia prima de sus lanzas, otro para tallarlas y otro más al que transportaban la caza: "Todo indica que lo consumían de forma colectiva porque había restos de animales de entre 100 y 200 kilos. Además, en esa época las crías humanas ya eran indefensas y necesitaban mucha energía para sobrevivir", argumenta.
Hace cuatro años, el equipo trasladó su trabajo a la Garganta de Olduvai, donde al principio tuvo muchos problemas con los investigadores norteamericanos, que trataron de boicotear su trabajo.
Pero lo descubierto en Olduvai, el lugar donde Mary Leakey se tropezó con los primeros restos de un 'Homo habilis', ha confirmado lo ya sospechaban: también allí hubo humanos que comían animales de más de una tonelada: hay fósiles de más de 20 búfalos 'pelovoris'. "Nos ha permitido constatar que hace 1,2 millones de años, los seres humanos empezaron a necesitar animales muy grandes porque la carne era fundamental en su dieta y para cazarlos necesitaban una estrategia, organizar la actividad de forma colectiva, lo que implica una mayor capacidad de comunicación verbal", apunta Domínguez-Rodrigo.
Ante las grandes posibilidades que ofrecen estos yacimientos para conocer nuestro pasado, existe el proyecto de crear en España un Instituto de Investigaciones en África, con apoyo de varias universidades, Dinópolis y el CSIC, cuya sede estaría en Madrid y que sería el centro en el que los hallazgos sobre el terreno serían estudiados en profundidad. El director del Museo Arqueológico de Madrid, Enrique Baquedano es otro de los colaboradores en los trabajos en Olduvai implicados en este proyecto.

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30.12.09

La pregunta que Darwin no respondió

El origen de la vida sigue siendo un misterio 200 años después.

El Origen de las especies contiene una pregunta que Darwin no pudo responder.
¿Cómo se formó el primer ser vivo que dio origen a las especies?
El biólogo eludió publicar una respuesta, tal vez por falta de pruebas o quizás por sus ideas religiosas. Un siglo y medio después aún no hay pruebas concluyentes, pero sí dos escuelas opuestas. Una señala que la primera forma de vida se originó en la Tierra, cuando el planeta era aún joven. Otros no dudan de que llegó del espacio. "Es 28 veces más probable que la vida se originase en el espacio", explica Chandra Wickramasinghe. Este astrónomo de la Universidad de Cardiff (Reino Unido) ha defendido durante décadas la teoría de la panspermia. Afirma que el espacio está repleto de vida celular que queda atrapada en el interior de los cometas. Uno de ellos se hizo añicos cuando chocó con la atmósfera de la Tierra hace unos 3.800 millones de años. Aunque la mayoría de las bacterias murieron, una minoría sobrevivió al viaje e inauguró la vida en la Tierra. "La teoría que ahora resulta extraordinaria es la que pretende confinar la vida y su evolución a un único planeta", señala Wickramasinghe en un artículo que será publicado en el International Journal of Astrobiology. Según su visión, la vida es un fenómeno cósmico sustentado en bacterias que flotan en el polvo espacial.

Darwin aventuró que la vida se originó en una "charca caliente"
La hipótesis se apoya en estudios que han demostrado que las bacterias pueden soportar condiciones extremas similares a las que vivirían durante un viaje interestelar. También en otros trabajos que han encontrado compuestos orgánicos básicos flotando en el espacio.

Fenómeno constante
Wickramasinghe asegura que la panspermia sigue ocurriendo aún hoy. Hace unos años, su equipo, financiado por la agencia espacial india, encontró bacterias a alturas de hasta 40 kilómetros sobre el suelo cuya presenciase detectó con globos sonda. El estudio ha sido desacreditado por algunos científicos y el propio Wickramasinghe reconoce que algunas dudas de que sus muestras estuvieran contaminadas son difíciles de refutar. Añade que, dada la importancia del descubrimiento, las grandes agencias como la NASA deberían repetirlo cuanto antes. "Hace unos años, hablar sobre panspermia era suficiente para que los colegas te retiraran el saludo", recuerda el investigador del CSIC y la Universidad Autónoma de Madrid Ricardo Amils. "Hoy en día ya no hay sonrisas cuando se hace esta pregunta", añade. Amils estudia las bacterias que viven en Río Tinto (Huelva). El ambiente en el que habitan es tan extremo que sirve para investigar cómo sería la vida en Marte. Según el experto, la vida es mucho más robusta de lo que se pensaba hace unos años y varios estudios han demostrado que algunos microorganismos son capaces de sobrevivir a un viaje espacial. La única pega es que la panspermia no concluye el debate, sino que lo traslada, pues no explica cómo se formaron esas primeras bacterias que habrían llegado a la Tierra.

Según la teoría de la panspermia, las bacterias llegaron en un cometa
Muchos otros expertos creen que la primera chispa de la vida sucedió enla Tierra. Es lo que Darwin sugirió en una carta a su amigo Joseph Dalton Hooker en 1871. Describió en un escueto párrafo una pequeña charca caliente con amoníaco y otros productos químicos entre los que la luz o la electricidad pudieron generar una reacción que diera lugar alas primeras proteínas. Estos compuestos seguirían reaccionando hacia formas más complejas hasta originar una protocélula primitiva."Darwin acertó con la charca, pues al contrario que el océano, estos pequeños depósitos pueden secarse y acumular productos químicos, cambiar de temperatura y otros cambios necesarios para que se origine la vida", explica Jack Szostak, investigador de la Universidad de Harvard (EEUU). Su laboratorio es uno de los más adelantados en reproducir las reacciones químicas que dieron lugar a la primera célula, que podría ser muy diferente a las de hoy. Ya han conseguido ensamblar membranas celulares capaces de crecer y dividirse. También han logrado material genético básico capaz de replicarse, es decir, el motor básico de la evolución. "Esperamos tener una protocélula capaz de reproducirse en unos años", señala Szostak. "Eso explicaría cómo emerge la evolución descrita por Darwin a partir dela química".

"Hace unos años, si hablabas de panspermia te retiraban el saludo"
Mientras Szostak busca esa receta primigenia, el gurú de la biologíasintética Craig Venter persigue el camino opuesto. Consiste en tomar una célula moderna e ir cortando su genoma hasta llegar al mínimo de genes capaces de sustentar la vida.

Nuevas preguntas
Al igual que la panspermia, estas líneas de investigación también llevarán a una nueva pregunta. Nadie podrá asegurar que la célula primitiva creada en un laboratorio es igual que la que surgió en laTierra hace unos 3.500 millones de años. "Nunca podremos ver conexactitud lo que pasó", lamenta Henderson Cleaves, investigador del Carnegie Institution for Science, en EEUU. El año pasado, Cleaves resucitó otra famosa teoría sobre el origen de la vida que había caído en desgracia. Se basaba en un experimento con matraces realizado en 1953 por Stanley Miller para probar que un chispazo en el océano primitivo creó los primeros componentes de la vida: los aminoácidos, ladrillos de las proteínas. Miller consiguióamino ácidos, pero su hipótesis sobre la atmósfera primigenia que envolvía a la Tierra era errónea. Más de 50 años después, Cleaves rescató resultados de un segundo experimento de Miller que también había generado los compuestos. En lugar de un antiguo mar, el experimento emulaba las condiciones de un volcán, donde, según los investigadores, podría haber surgido la codiciada primera célula.

"Nunca podremos saber con exactitud qué pasó hace 3.500 millones de años"
Otros volcanes más pequeños que escupen agua desde el fondo del mar son también candidatos para haber aportado la primera forma de vida. En2000, el barco estadounidense de investigación Atlantis descubrió en medio del Atlántico una forma de chimenea hidrotermal desconocida hasta entonces. Se trataba de torres de carbonato cálcico de más de 50 metrosque escupían agua a una temperatura mayor que la del fondo marino. Las investigaciones posteriores en la zona, bautizada como la Ciudad Perdida, mostraron que su interior es un complejo entramado de diminutos receptáculos con un corte similar al de un tejido. Estos pequeños compartimentos hicieron las veces de primeras células, según el científico de la NASA Mike Russell. Los receptáculos permitieron que se concentrasen los compuestos que originaron moléculas complejas y energía hasta llegar al ADN y los genes. De nuevo, la hipótesis no puede demostrar que eso fue lo que pasó, aunque los científicos no cejan en buscar más respuestas sobre el origen de las especies. "Estoy convencido de que conseguiremos responder la pregunta", comenta Amils. "No creo que nadie pueda precisar cuándo, aunque sí que cada vez está más cerca", concluye.

El ?manifiesto evolucionista? de Richard Dawkins
Hace años que el etólogo británico Richard Dawkins no investiga, pero es uno de los más visibles divulgadores de la evolución y un férreo opositor al creacionismo en el mundo anglosajón. Ya se ha editado en España su último libro, ?Evolución, el mayor espectáculo sobre la Tierra? (Espasa). En él describe cómo el registro fósil, la datación de la Tierra y muchos otros estudios sustentan y enriquecen la teoría de la evolución formulada por Darwin. También trata de refilón las hipótesis sobre el origen de la vida y apoya la teoría de que el ARN fue la primera molécula autorreplicante que más tarde daría origen al ADN, la base de la vida. "Hoy se sorprendería de la ciencia creacionista"

Entrevista a Janet Browne. Historiadora de la Universidad de Harvard y biógrafa de Darwin

La historiadora de la ciencia Janet Browne lleva más de 20 años repasando los libros y cartas que dejó Darwin. Fruto de ese trabajo es su monumental biografía en dos volúmenes El viaje (2008) y El poder del lugar (2009) que ha editado en castellano la Universidad de Valencia. Hace unas semanas vino a España para participar en varios actos de celebración del Año Darwin.

¿Qué pensaba Darwin sobre el origen de la vida?
Es un problema que preocupó a muchos autores coetáneos de Darwin y a sus lectores. Sólo lo trató en contadas ocasiones. En sus cartas privadas hay unas tres o cuatro referencias. En ellas es muy ambiguo. Parece que creía en la generación espontánea de la vida a partir de productos químicos. Opino que no creía en que Dios crease las primeras formas de vida. Pero siempre expresó esto en privado. ¿Por qué no abordó el problema en público?. "Opino que no creía que fuese obra de Dios, pero sólo lo dijo en privado". Porque para él no era un problema. Él sólo intentaba explicar el proceso de cambio que lleva de una especie a otra. El Origen de las Especies no habla del origen de la vida, pues no es un libro sobre eso, sino sobre los procesos naturales que cambian a los seres vivos. Sin embargo, muchagente le criticó por no detallar su opinión de cómo comenzó la vida enla Tierra. En algunas ediciones de El origen, al final del último capítulo, señala que todas las formas de vida provienen de sólo unas pocas formas primordiales. En otras dice que fue el creador el que infundió la vida a estas formas. En otras ediciones no dice nada. Claramente estaba jugando a ser ambiguo, primero con Dios y luego sugiriendo el origen químico de la vida. ¿Fue ambiguo por temor a la reacción de la sociedad o la Iglesia?. Sí, pudo ser así. También lo fue porque nadie sabía nada. Por aquel tiempo había muy poca investigación bioquímica o laboratorios apropiados. Cualquier cosa que dijese hubiera sido una especulación. En cartas a sus amigos imagina una pequeña "charca caliente" en la que podrían haberse formado las primeras proteínas, que a su vez se convertirían en moléculas más activas. Hizo especulaciones, pero trabajaba en un tiempo en el que era muy difícil tomar una decisión informada sobre el tema."Él sólo quería explicar el proceso de cambios de una especie a otra"¿Qué cree que hubiera pensado hoy?. Estaría muy interesado en las teorías que sugieren que, en los primeros periodos de formación de la Tierra, cuando aún la temperatura era muyalta y había proteínas y aminoácidos moviéndose por ahí, las rocassirvieron de matriz a la que se pegaron esos aminoácidos para formar los primeros ladrillos de la vida. Creo que estaría fascinado por los estudios de la historia evolutiva de las células primitivas y le hubieran interesado mucho los pasos previos a su formación. ¿Cree que le sorprendería que, 150 años después, su legado sea cuestionado?. Creo que pensaría estar en la misma situación que vivió 150 años antes. Esto ha sido diferente en otros periodos. Ha habido muchas etapas en el siglo XX en las que el darwinismo no fue cuestionado por los creyentes. Estas críticas han aumentado en los últimos 10 o 15 años y es esta nueva forma de criticarlo lo que tal vez sorprendiera a Darwin. Las críticas hace 150 años decían que sus teorías eran incorrectas o denunciaban que atentaba contra las creencias religiosas. Ahora, sin embargo, se ha creado una alternativa completa a sus teorías, la llamada ciencia creacionista. Esto es muy nuevo y creo que le sorprendería.

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11.12.09

Los monos hablan un lenguaje ancestral

Una especie de Costa de Marfil articula seis tipos de gritos para formar frases.
Los gritos de los monos Campbell (Cercopithecus campbelli campbelli) en los bosques de Costa de Marfil esconden la forma de lenguaje vocal no humano más compleja que se conoce, según un estudio publicado en PNAS. Estos primates articulan un repertorio de gritos distintos para formar frases con significados específicos que alertan de la presencia de un depredador o de la llegada de congéneres de grupos rivales. Hace un mes, Klaus Zuberbühler, de la Universidad de St. Andrews (Reino Unido), junto a investigadores de Francia y Costa de Marfil, publicó un estudio que aseguraba que los monos Campbell usan un repertorio de seis gritos con significados concretos. Hok se relaciona con un águila y krak con un leopardo, sus dos depredadores naturales en los bosques del país africano. En el nuevo estudio, publicado en PNAS tras dos años estudiando a los monos en el Parque Nacional de Taï de Costa de Marfil, señalan que los machos articulan esos seis gritos en secuencias de 20 o más términos usando una forma primitiva de sintaxis. Los monos emiten distintas secuencias que comienzan con boom, seguido de otros gritos para diferenciar una pelea entre monos de otra especie o la llegada a su territorio de congéneres rivales. También gritan secuencias distintas dependiendo de si se acerca un águila o un leopardo y si lo ven o sólo lo escuchan. En el caso del leopardo, cuanto mayor es la alarma, más kraks contiene la frase.

Conexión con humanos
Los investigadores aún ignoran si este lenguaje es un ancestro del que usa el ser humano. Los resultados podrían indicar que, antes de hablar como lo hace hoy, el hombre usó un lenguaje básico de kraks, booms y haks similar al que usan los monos Campbell.También hay grandes diferencias. Se trata de un código lineal basado en la repetición y no en la contraposición de términos. Los monos podrían aumentar considerablemente el número de mensajes si el orden de dos gritos alterara su significado, por ejemplo, hak boom, o boom hak. Pero sólo parecen unir gritos en un hilo en el que cada adición matiza el significado de los anteriores. Además, el lenguaje de estos primates sólo nombra cosas que están presentes, algo que cierra la puerta a conceptos abstractos o imaginarios, como hace el hombre.

El lenguaje de estos primates sólo nombra cosas que están presentes
Lo que sí implica el estudio es que, probablemente, el lenguaje no es exclusivo de los humanos, sino una capacidad compartida con otras especies. Otros estudios anteriores han encontrado formas básicas de comunicación entre muchos animales. Desde finales de la década de 1990, se ha demostrado que monos, ballenas y pájaros combinan sonidos para formar una especie de lenguaje, aunque su significado se desconoce. Otros trabajos indican que algunos primates emiten sonidos diferentes relacionados con tipos de alimento y depredadores. El nuevo protolenguaje de los monos Campbell es el más complejo descrito hasta ahora, pero tal vez sea por falta de estudios más completos de otros primates. Los autores destacan que esta forma de comunicación nació mucho antes de la aparición de los homínidos y posiblemente esté más desarrollada en especies que viven en bosques con poca visibilidad y un gran número de depredadores.

Breve diccionario español-Campbell: Seis Palabras
"Boom", "krak", "hok", "hokoo", "krakoo", "wakoo". "Venid"-"Boom boom". "Se va a caer una rama"-"Boom boom krakoo krakoo". "Vienen monos rivales"-"Boom boom krakoo krakoo hakoo". "Viene un leopardo"-"Krak krakoo". El número de "kraks" es mayor cuanto mayor es el nivel de alarma. Cuando sólo se oye al leopardo, aumenta el número de "krakoos"."Viene un águila"-"Wakoo krakoo hok hokoo". Cuanto mayor es la alarma, más "hoks" y "hokoos" se pronuncian.

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8.12.09

Diferencias cerebrales entre humanos y simios

Una red cerebral separa a los humanos de los simios.

La diferencia cognitiva entre un humano y un chimpancé no está en sus genes, sino en cómo se usan. Es lo que sugiere un nuevo estudio que podría explicar por qué un humano no es un chimpancé a pesar de compartir la mayoría de sus genes, hasta el 98% según algunas estimaciones.
El trabajo explica cómo, partiendo de los mismos genes, las dos especies generan proteínas que funcionan de forma muy distinta y contribuyen, de forma conjunta, a crear un cerebro más activo y mejor conectado en los humanos.
El equipo que decodificó el genoma del chimpancé, el animal vivo más cercano al hombre en la evolución, ya dejó claro que los genes no pueden explicar por sí solos las patentes diferencias entre ambas especies. Desde entonces, la lista de habilidades únicas de los humanos ha perdido rasgos como el uso de herramientas o el lenguaje básico.
Muchos autores buscan la clave en el cerebro, que es tres veces más grande en los humanos que en el chimpancé. Varios estudios han apuntado a genes que provocan que el cerebro de los humanos sea más activo y produzca más energía. Otros han señalado a los genes que crean conexiones neuronales. Aún así, los mecanismos íntimos de estas diferencias son un misterio.
El nuevo estudio, publicado en PNAS, señala que la clave no está en los genes, sino en un tipo de proteínas que fabrican los factores de transcripción. El equipo de Lisa Stubbs en la Universidad de Illinois (EEUU) ha encontrado 90 factores de transcripción que actúan de forma muy diferente en el cerebro de un chimpancé y un humano. Por sí mismas suponen una diferencia ínfima, pero lo sorprendente es que todas actúan al unísono hacia un mismo objetivo, aumentar el ritmo al que funciona el cerebro y contribuir a su crecimiento. "Los 90 factores de transcripción se mueven todos juntos y su función está conectada", explica Stubbs. Cree que la suma de estos 90 pequeños cambios pueden tener un impacto biológico considerable. "Es un signo muy fuerte de cambio evolutivo", detalla.

Dos módulos.
El equipo de Stubbs analizó diferencias en tejido extraído del cerebro de seis humanos y cinco chimpancés. Su análisis desveló que humanos y chimpancés producen los 90 factores de transcripción con los mismos genes, pero los usan de forma muy diferente.
La acción de estas proteínas se agrupa en dos módulos. El primero contribuye al crecimiento del cerebro, las conexiones neuronales y la protección del tejido de este órgano. El segundo está relacionado con el metabolismo y el nivel de energía en el cerebro. La acción conjunta de los factores humanos hace que ambos módulos estén más activos en humanos que en chimpancés, explica Stubbs. Los resultados explicarían el origen molecular de diferencias cerebrales claves entre ambas especies. "Estamos convencidos de que esta variación ha jugado un papel clave en la evolución", concluye.

En busca de una explicación esquiva.
1998 Lenguaje: Prueban que los chimpancés poseen la región cerebral del lenguaje y la música.
2005 Genoma: El chimpancé comparte con el humano entre el 95% y el 99% de sus genes.
2006 Herramientas: Los chimpancés también usan y guardan herramientas.
2009 Buscando redes: De buscar gen a gen, se pasa a rastrear conexiones en red entre grupos de genes o proteínas en el cerebro de ambas especies.

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6.12.09

Entrevista a Lynn Margulis

Bióloga y antropóloga, es una de las principales figuras del evolucionismo mundial y defensora de la simbiogénesis, teoría que explica el mecanismo de la evolución que Darwin no pudo resolver.

"En EEUU, si no crees en Dios, eres un asesino".

Este año se celebra el 150º aniversario de la publicación de "El origen de las especies" de Charles Darwin. Sin embargo, el paso del tiempo no ha logrado resolver el debate sobre el origen de la selección natural. Los expertos coinciden en que las especies se forman a través de la evolución, pero, ¿cómo se dirige este proceso?. A esa pregunta pretende responder la bióloga evolutiva Lynn Margulis (Chicago, 1938). Esta científica, miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos y de la Academia Rusa de las Ciencias, ha pasado a la historia por su teoría de la simbiogénesis, según la cual, las diferentes especies son fruto de la fusión de cualidades de distintos organismos simbiosis para formar otros nuevos.

Se cumplen 150 años desde que Darwin publicó su obra. ¿Cuál ha sido el mayor hallazgo en biología evolutiva desde entonces?.
La gente habla de selección natural sin saber lo que es. Creen que Darwin dijo que el mecanismo de evolución es la selección natural, pero eso no tiene ningún sentido. Él sabía que hay una fuente de cambios hereditarios, pero no conocía el mecanismo que los genera. Después de Darwin, unos científicos decidieron que esta fuente de cambios era la acumulación de mutaciones al azar, algo que Darwin no dijo y de lo que no se ha encontrado ningún ejemplo. Después de 150 años, se puede decir con certeza que Darwin tenía razón, que existe un proceso de evolución y de selección natural. Esto se ha demostrado gracias a experimentos de bioquímica que no existían en su época. Ahora sabemos que todos los seres vivos tenemos un pasado común y que procedemos de un linaje, pero aún no se ha establecido cuál es la fuente de esa innovación que da lugar a las nuevas especies.

¿Conoce ahora ese mecanismo?
Sí lo sabemos, hay mucha literatura sobre ello, pero está marginada. En 1921, un ruso llamado Boris Mijailovich escribió un libro titulado Simbiogénesis, un nuevo principio de la evolución, pero nadie le hizo caso. Ahora Harvard University Press va a reeditarlo, y para actualizarlo no hemos tenido que hacer nada, ya que no hay nada incorrecto en él. Todo lo que yo he descubierto lo dijo él hace más de 50 años. El pobre murió sin saber que tenía razón.

¿Cómo explicaría, de forma simple, qué es la simbiogénesis?
Tenemos el ejemplo de los líquenes, que es muy clarificador. Son una simbiosis de hongos y algas, una fusión en la que el liquen no tiene ningún parentesco con sus especies de origen. La simbiogénesis forma esas nuevas especies, y la selección natural las escoge y las mantiene. Esta teoría no está en contra de Darwin. La selección natural mantiene, pero no es generadora de cambios. Los que dicen que la evolución se basa en mutaciones al azar se equivocan. También existe una especie de caracoles que ha adquirido genes fotosintéticos. Se alimentan de algas sin digerir nada y en verano se vuelven verdes; no necesitan comer porque realizan la fotosíntesis, una propiedad adquirida de las algas. Cuando acaba el verano, ponen sus huevos y cambian su color a naranja y amarillo hasta que finalmente mueren. Las características de dos organismos diferentes convergen en uno para formar una nueva especie. Sin embargo hay gente muy ignorante que aún así no quiere cambiar su forma de pensar.

"Richard Dawkins no sabe nada de biología molecular; sólo dice lo mismo una y otra vez"; ¿Se refiere a su colega Richard Dawkins, defensor de la mutación como fuente de cambio?.
Bueno, tuvimos un gran debate con estudiantes universitarios en Voces de Oxford, un homenaje a Darwin que duró más de cuatro horas en el que Dawkins no tuvo nada que decir. Defiende que los genes son egoístas, y eso no es cierto, puesto que sólo son trozos de química. Es un gran orador, pero no sabe ni de biología molecular, ni de geología, ni de simbiogénesis, por supuesto. Sólo dice lo mismo una y otra vez, que somos vehículos de nuestros genes, y que estamos enfocados a la replicación genética, pero nadie se puede replicar sin las células.

¿Cree que se establecerá la teoría de la simbiogénesis como fuente evolutiva?
Lo único que sé es que al final nos extinguiremos todos, como le ha pasado al 99,9% de las especies de la Tierra. El destino de la vida es la extinción, esto es selección natural. Las especies tienen un tiempo de vida de unos nueve a once millones de años. En el caso de los humanos sucederá antes, dentro de unos dos millones de años, aunque ya veremos qué pasa cuando nos quedemos sin petróleo y sigamos con este comportamiento tan poco respetuoso con el medio ambiente. La ignorancia profunda va a continuar. Hay demasiada gente en el planeta y seguirá habiendo pobres, y también gente que salga los sábados a emborracharse. Sobre mi teoría, no puedo hacer una predicción. Sólo creo que tendrá más éxito fuera de EEUU, donde la gente opina que si no eres religioso eres un asesino y no puedes hacer nada moral. Tienen esas ideas estúpidas de que si no crees en Dios no puedes hacer nada bien.

¿Qué opina del creacionismo?
No me gusta meterme en ese tema. Alguien me dijo que el 71% de la población de EEUU está en contra de la evolución y piensa que Dios creó la Tierra y las especies hace 6.000 años, y que nada ha cambiado desde entonces. Dicen que saben lo que saben porque Dios está hablando con ellos. Tienen convicciones que no son científicas y yo no trabajo con esa gente. Eso no es ciencia, sino un tipo de ignorancia peligrosa. Por eso en EEUU tenemos el nivel más bajo de ciencia del mundo civilizado.

En España los jóvenes no quieren estudiar ciencia. ¿Qué les diría usted para estimularlos?
Yo creo que hay que seguir la voz interior. A una persona sana le gusta aprender y la ciencia es un modo de educarse y de saber más del mundo. Si estudias para ganar dinero, la ciencia no es una buena forma de hacerlo. Pero la ciencia no es eso, es aprender, estar rodeado de conocimiento y no sé cómo a la gente no le gusta y no siente curiosidad por su mundo. Pero habrá que reunir sólo a aquellos que estén abiertos a la sorpresa. No se puede cambiar a nadie.

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2.12.09

El "Hombre de Pekín" llegó a Asia 200.000 años antes de lo que se creía

Hace 80 años, tal día como hoy, el paleontólogo chino Pei Wenzhong desenterró en una cueva una calavera completa que causó una gran conmoción en todo el mundo. El cráneo pertenecía al que luego se conocería popularmente como «Hombre de Pekín», el mayor descubrimiento de este tipo en la historia de Asia. Causó tanta admiración que incluso en su día se le consideró el eslabón perdido que justificaba la teoría de la evolución de Darwin... y se convirtió en una leyenda. Los últimos estudios elaborados por equipos chinos demuestran que el especimen (Homo erectus pekinensis) data de hace 780.000 años, 200.000 antes de lo que se creía en un principio. El 2 de diciembre de 1929, en un yacimiento de la localidad deZhoukoudian, a 48 kilómetros al sur de la capital china -hoy Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO-, Wenzhong encontró los restos del «homo erectus pekinensis». Los investigadores concluyeron que pertenecían a un hombre de mediana edad, de 150 centímetros de altura y características fisiológicas similares a las de un varón chino actual. El yacimiento ha proporcionado hasta el momento restos de cuarenta individuos diferentes, que han permitido a los investigadores deducir que este homo tenía un cráneo mucho más duro y grueso que el de los hombres actuales y medía desde 1,45 a 1,80 metros de altura. Su forma de caminar era muy similar a la nuestra y utilizaban herramientas de piedra.

Dientes de dragón
La historia del primer hallazgo está mezclada con la fantasía y la cultura popular, ya que los primeros dientes del homínido los encontró un científico sueco en un mercado de Zhoukoudian, cuando los lugareños trataron de vendérselos asegurando que se trataba de dientes de dragón. El científico sospechó la importancia de los dientes y fue a partir de aquí que comenzaron las excavaciones en el yacimiento. Pero la polémica también se alarga en el tiempo, puesto que tres de los cinco fragmentos de huesos originales se perdieron misteriosamente durante la guerra contra el invasor japonés (1937-1945) y aún se desconoce su paradero. En 2005, el Gobierno chino lanzó sin éxito una campaña para su recuperación tanto en el interior del país como en Estados Unidos, donde se cree que los responsables de la excavación enviaron los huesos para evitar el expolio japonés. Para las autoridades chinas, el «Hombre dePekín» ha sido un tótem nacionalista. Durante mucho tiempo, han persistido en señalar que la población china actual es descendiente directa de este homínido y, por tanto, está claramente diferenciada del resto de la humanidad, una teoría que los científicos no comparten en absoluto.

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1.12.09

La dieta de los 100 años

Pero ¿cómo lograrlo sin pasar hambre?. Los científicos ensayan el ajuste de los aminoácidos.
por JAVIER SAMPEDRO.
La restricción calórica alarga la vida en todas las especies en que se ha probado, incluidos los monos. Poca gente se sometería a esa tortura, pero hay una alternativa que se empieza a discutir en los laboratorios: comer la cantidad normal, pero ajustando al milímetro el balance de unos componentes esenciales de la dieta: las 20 clases de aminoácidos con que se construyen las proteínas. Uno de ellos, la metionina, parece ser crucial, y un experimento con moscas refuerza ahora la viabilidad de este enfoque.El secreto de la eterna juventud es pasar hambre. La restricción calórica -comer un 30% menos de lo normal sin descuidar los nutrientes esenciales- prolonga la vida de las levaduras, los gusanos, las moscas, las ratas, los ratones, los perros y los macacos. No se sabe si funcionaría en nuestra especie, pero pocos científicos apostarían en contra. Si hay principios generales en biología, éste parece ser uno de ellos.
La prolongación de la vida no ocurre a pesar de las enfermedades de la vejez, sino a base de retrasar su aparición: la restricción calórica previene en todas las especies -en este caso sí hay indicios en humanos- contra las enfermedades neurodegenerativas, el cáncer y la diabetes, que a su vez es la principal causa del daño vascular y el infarto.
Éstas son las dolencias de la edad. También son las grandes causas de mortalidad en los países desarrollados, como lo serán cada vez más en el resto del mundo, a medida que los países pobres vayan superando las enfermedades infecciosas e importando el patrón occidental de alimentación.
Gran parte de la investigación actual sobre el envejecimiento -uno de los campos más activos de la biomedicina- consiste en buscar alguna forma de imitar la restricción calórica; una forma que no implique pasar hambre durante 100 años. Y también que evite, a ser posible, la pérdida de fecundidad asociada a esta dieta.
El cuerpo está hecho de grasas, azúcares, genes y proteínas. Las proteínas son rosarios de 20 tipos de aminoácidos, y la metionina es uno de ellos. Más aún, es uno de los 10 aminoácidos "esenciales", los que nuestras células no saben fabricar y por tanto debemos adquirir de la dieta. Otros aminoácidos son el triptófano, la leucina y la asparagina, que debe el nombre a su abundancia en el asparagus (el espárrago) y a una discutible traducción del inglés.
Michael Smith-Wheelock, del centro geriátrico de la Universidad de Michigan, mostró en 2005 que una dieta deficiente en metionina alarga la vida de los ratones, además de retrasar muchos signos de la vejez, como las cataratas, la merma del sistema inmune y la resistencia a la insulina que suele conducir a la diabetes de tipo 2, o asociada al sobrepeso. Los ratones comían la cantidad normal, pero de una dieta con muy poca metionina. Su longevidad aumentó y su fecundidad bajó.
Con 20 aminoácidos distintos hay muchas otras combinaciones que probar, y hacerlo en ratones -que viven tres años- es muy lento. Matthew Piper y Linda Partridge, del Institute of Healthy Ageing del University College de Londres, lo han hecho con la mosca Drosophila melanogaster. Las moscas viven un mes, pero en ese plazo se mueren de viejas. Ver si una combinación de aminoácidos aumenta su vida en un 50% sólo lleva 10 semanas. Presentaron ayer el trabajo en Nature.
Los científicos han partido de una dieta mínima -la condición de restricción calórica que alarga la vida y reduce la fecundidad- y han ido añadiendo uno u otro nutriente. El primer resultado es que añadir vitaminas, grasas o carbohidratos no tiene ningún efecto, ni sobre el aumento de la longevidad ni sobre la reducción de la fecundidad. Por tanto, no es el incremento de calorías en sí mismo lo que reduce la vida.
Pero añadir aminoácidos altera ambos parámetros. Las moscas vuelven a vivir 7 semanas en vez de 10, y aumentan su puesta de unos meros 120 huevos por hembra a los 170 que ponen normalmente las moscas bien alimentadas. Sólo los 10 aminoácidos esenciales tienen ese efecto. Dentro de ellos, sólo la metionina restaura la fecundidad y, de forma inesperada, no acorta la vida.
Esto parece contradecir el resultado anterior obtenido en los ratones -que una dieta pobre en metionina alarga la vida-, pero no es así. Los científicos del University College han comprobado que, si añaden a la dieta mínima de sus moscas una mezcla de los 10 aminoácidos esenciales, la vida vuelve a ser tan corta como con una dieta normal; pero si añaden todos los esenciales menos la metionina, la vida sigue siendo tan larga como con la dieta mínima.
Esto no sólo cuadra con el resultado de los ratones, sino que los aclara: lo que acorta la vida, tanto en los ratones como en las moscas, no es la metionina por sí sola, sino en combinación con otros aminoácidos esenciales. Es el balance entre éstos y la metionina lo que decide el resultado. Una dieta pobre en metionina alarga la vida pero reduce la fecundidad. Una dieta con metionina, pero pobre en los otros nueve aminoácidos esenciales alarga la vida sin reducir la fecundidad.
"La dieta completa aumenta la fecundidad y reduce la longevidad", concluyen los científicos, "pero a través de distintos nutrientes: la fecundidad aumenta debido a la metionina, y la vida se acorta debido a la combinación de la metionina con otros aminoácidos esenciales".
Los 10 aminoácidos esenciales son metionina, arginina (requerida sólo en niños), histidina, leucina, isoleucina, lisina, fenilalanina, treonina, valina y triptófano. Nuestras células no pueden producirlos, y por tanto debemos obtenerlos de la dieta.
Los 10 aminoácidos que sí producimos son glicina, alanina, cisteína, aspartato, asparagina, glutamato, glutamina, prolina, serina y tirosina, con una salvedad: la tirosina la sintetizamos a partir de la fenilalanina; luego si la dieta es pobre en fenilalanina, requerimos la tirosina. Si las dietas pobres en metionina -o mejor aún, normales en metionina y pobres en otros aminoácidos esenciales- llegan a extrapolarse a nuestra especie, los nutricionistas van a tener que doctorarse en bioquímica metabólica. Y en estadística combinatoria.
"Los mecanismos que influyen en la longevidad están conservados en la evolución desde los invertebrados hasta los mamíferos", argumentan Piper y Partridge. "Nuestros resultados implican, por tanto, que los mamíferos también pueden obtener los beneficios de la restricción dietética sobre la salud y la longevidad sin pérdidas de fecundidad, y sin la propia restricción calórica, mediante un adecuado balance de nutrientes".
Los alimentos difieren mucho no sólo en su contenido total de proteínas -y por tanto de aminoácidos-, sino también en su combinación de aminoácidos. Y la metionina es uno de los que más varían. Abunda mucho más en el pescado y la carne (630 miligramos por cada 100 gramos de filete) que en las frutas y verduras (120 miligramos por 100 gramos de alubias).
Los vegetarianos tienen que compensar su menú para evitar deficiencias de metionina y lisina. El ejemplo más conocido son las alubias (ricas en lisina y pobres en metionina) con arroz (pobre en lisina y alto en metionina). La población general no tiene que hacer tantas cuentas, porque suele comer demasiadas proteínas, con todos sus aminoácidos en sobreabundancia.
La recomendación de la OMS son unos 40 o 50 gramos diarios (según el peso de la persona) de proteína "de buena calidad" (como la carne o las alubias con arroz). Los niños y las embarazadas necesitan más que eso.
El envejecimiento no es una mera consecuencia del paso del tiempo. Los materiales de los que estamos hechos, como las proteínas y las grasas, son los mismos en una tortuga de 200 años, una ostra de 100, un búho (65 años), un mono (50), un león (40), un delfín (30), un caracol (15), un ratón (4) o una mosca, que ya hemos visto que se muere de vieja a las 7 semanas (10 si se ajusta la metionina en su dieta). Y, de forma contraria a toda intuición, el programa genético que hace vivir siete semanas a la mosca es el mismo que le otorga 200 años a la tortuga.
La longevidad es un producto de la evolución. La esperanza media de vida en los países desarrollados se ha duplicado en los últimos 100 años -rondaba los 45 años al empezar el siglo XX- debido a las vacunas, a los antibióticos y al saneamiento de las aguas. El fenómeno refleja la victoria de la medicina occidental sobre las enfermedades infecciosas, un avance que todavía está por llegar a los países en desarrollo.
A diferencia de la vida media, la vida máxima es una constante para cada especie. Las personas que superan los 110 años son tan infrecuentes hoy como en el pasado. El Instituto Nacional del Envejecimiento de Estados Unidos estima que, de los 6.800 millones de habitantes del planeta, "quizá no más de 25 personas superen ahora mismo los 110 años".
La restricción calórica (o "dietética", como prefieren llamarla ahora los científicos británicos) no sólo aumenta la vida media de las especies en que se ha probado, sino también la vida máxima, el techo biológico de cada especie. La dieta afecta a la actividad de esos mismos genes que controlan el ritmo de envejecimiento, y hace que un individuo viva más de lo normal. El incremento de vida ronda el 30% en muchos experimentos; a veces alcanza el 50%.

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23.11.09

Dieta del Australopitecus

Los australopitecos comían frutos, semillas, raíces y cortezas.

Un estudio de las marcas de los dientes muestra que aquellos homínidos africanos de hace millones de años tenían un alimentación similar a los gorilas actuales.
Los Australopithecus afarensis, homínidos que vivieron en África hace entre unos 2 y 4 millones de años, se alimentaban preferentemente de frutos ricos en azúcares, pero en las épocas desfavorables no hacían ascos a semillas, raíces, tubérculos o cortezas, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Barcelona (UB), dirigido por Alejandro Pérez-Pérez y publicado en la revista Journal of Human Evolution. El hallazgo se basa en el análisis de las microestrías de los dientes fósiles de esta especie africana, cuyo más famoso representante es el esqueleto casi completo de Lucy, una hembra, de hace unos tres millones de años.
Durante el proceso de masticación, explican los investigadores en un comunicado de la UB, se raya el esmalte de los dientes por la abrasión de elementos estructurales de los vegetales que, además, a menudo llevan tierra. Son estrías características que los científicos también han comparado con dientes de primates actuales. "El patrón de microestración de A.afarensis muestra claras similitudes con los de especies (Hominoidea) actuales, como los gorilas de Camerún", explica Ferran Estebaranz, uno de los autores de la investigación.
Estos australopitecos vivieron en ambientes diferentes del continente africano, sin embargo el patrón de su alimentación parece ser uniforme, "lo que indica que estos homínidos eran capaces de buscar y seleccionar los recursos favoritos en diversos entornos ecológicos, explican los científicos. Además, la dieta de A.afarensis no varió a lo largo del tiempo pese a que el territorio del Este africano se hizo cada vez más árido hace entre 3 y 4 millones de años.
El trabajo de los investigadores de la UB se inscribe en un proyecto amplio de caracterización de la dieta y las adaptaciones ecológicas de los homínidos del Pleiostoceno en el Este de África.

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12.11.09

Especies de Homo en Atapuerca

Desde que empezaron las excavaciones sistemáticas en la Sierra de Atapuerca (Burgos), se han realizado numerosos descubrimientos de especies de homínidos, hasta el punto que ahora mismo es el conjunto prehistórico que contiene más restos de homínidos, del Pleistoceno inferior y medio, conservados del registro euroasiático.
Al descubrimiento de miles de restos de Homo heidelbergensis en la Sima de los Huesos, en el complejo cueva Mayor-cueva del Silo, de más de medio millón de años de antigüedad, se han ido añadiendo más de un centenar de fósiles de Homo antecessor de 900.000 años en el nivel 6 de la cueva de la Gran Dolina, en el complejo de la Trinchera del Ferrocarril. Recientemente, han sido hallados algunos fósiles de homínidos de 1,3 millones de años en la cueva de la Sima del Elefante.
Sabemos que disponemos de registro arqueo-paleontológico de gran parte del Pleistoceno inferior, medio y superior, así como ricos yacimientos del Holoceno. Un reto importante en las excavaciones de los yacimientos de esta Sierra burgalesa es el de descubrir todas las especies que han habitado en Europa.
Este año, en la campaña de julio, un sondeo realizado en la Galería de las Estatuas en el conjunto de Cueva Mayor-cueva del Silo, ha dado como resultado una rica y variada fauna e industria del Paleolítico medio y un musteriense de muy buena factura, tallado entre otros materiales, en sílex. La conservación de la fauna en este registro, nos hace albergar esperanza sobre que en un futuro pueda localizarse una especie que se resiste en Atapuerca, el Homo neanderthalensis.
Sería científicamente muy importante descubrir en un mismo espacio, por primera vez en la historia de la investigación en Europa, todas las especies que han evolucionado en nuestro subcontinente. Si bien habíamos encontrado en yacimientos al aire libre registros del Paleolítico medio, nunca habían sido exhumados en el interior del sistema de cavidades.
La buena conservación de los fósiles en los sedimentos en el interior del kars, así como la abundancia de homínidos en otras épocas, nos hace pensar que, por primera vez en Atapuerca, existe la posibilidad de encontrar algún taxón de la especie europea que se nos resiste.
La proximidad de registro Neandertal en Valdegoba (Huermeces, Burgos), nos confirma que, si se trabaja de forma sistemática en los sedimentos del Pleistoceno superior en Atapuerca, se puede hacer realidad nuestro proyecto de encontrar todas las especies de homínidos que vivieron en Europa, en un mismo complejo.

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11.11.09

Una nimia diferencia que nos hace hablar

El gen del lenguaje es casi igual en humanos y chimpancés pero sus efectos en el cerebro son radicalmente diferentes.

por JAVIER SAMPEDRO

Aunque un siglo de neurología ha mostrado que el cerebro está hecho de centenares de módulos especializados, la genética no ha encontrado lo que cabría esperar de ello: centenares de genes específicos de cada módulo. La gran excepción es FoxP2, "el gen del lenguaje", cuyas mutaciones eliminan la capacidad humana del habla. Una paradoja es que el gen existe en todos los vertebrados, y que nuestra versión sólo difiere en dos detalles de la del chimpancé. Pero Daniel Geschwind y su equipo de la Universidad de California muestran que esa mínima diferencia tiene efectos drásticos en las neuronas humanas. Anthony Monaco y sus colaboradores de la Universidad de Oxford descubrieron en 2000 un gen cuyas mutaciones destruyen la competencia gramatical sin afectar necesariamente a otras funciones intelectuales. En la familia que analizaron, 15 de 29 miembros a lo largo de tres generaciones se mostraban incapaces de distinguir los fonemas dentro deuna palabra, de generar inflexiones a partir de una raíz, de comprenderlas si no las habían aprendido previamente de memoria y de producir con naturalidad estructuras sintácticas. Los investigadores pudieron demostrar que la responsable de todos esos defectos era una mutación en FoxP2. Se le conoce desde entonces como el "gen del lenguaje". En los pájaros, el gen FoxP2 está implicado en el canto. Más en general, en las especies vocales (o que emiten algún sonido por la boca) el gen afecta a la coordinación de los músculos implicados en la vocalización. Pero, más en general aún, FoxP2 es necesario para la coordinación de los movimientos en los vertebrados, incluidos los movimientos faciales. "Los problemas para organizar las secuencias motoras, o con el aprendizaje de procedimientos, incluidos los de la cara y la boca, se pueden manifestar en la especie humana como un trastorno del lenguaje", explican en Nature Martín Domínguez y Pasko Rakic, neurobiólogos de la Universidad de Yale. FoxP2 ha resultado ser uno de los genes más estables a lo largo de la evolución que se conocen. Un gen es un texto que contiene la información para fabricar una proteína. Éstas son largas cadenas de aminoácidos. La proteína FoxP2 es una cadena de 715 aminoácidos. El gen humano y el del ratón sólo difieren en tres de los 715, y una de ellas es común al ratón y al chimpancé. Sólo las otras dos son específicamente humanas. Pero FoxP2 es un gen que regula a otros genes. Geschwind ha rastreado elgenoma entero en busca de los genes controlados por el FoxP2 humano y ha buscado las diferencias con la misma red regulada por el FoxP2 del chimpancé. "Hemos encontrado que un número importante de esos genes se activan de forma distinta en el cerebro humano y el del chimpancé", diceGeschwind. "Esto indica que FoxP2 conduce a estos genes a comportarse de modo distinto en las dos especies". Los autores han identificado 65 genes subordinados que no hacen distingos de especie: responden igual al FoxP2 humano que al de los monos; pero también hay 61 genes que se activan más por el FoxP2 humano que por el del chimpancé, y otros 55 que hacen justo lo contrario. De modo que la pequeña diferencia en la secuencia de FoxP2 tiene un efecto nada pequeño en la actividad del genoma de las neuronas. El estudio de esos genes permitirá ahora seguir la pista a la evolución del lenguaje.

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3.11.09

Muere a los 100 años el antropólogo francés Claude Lévi-Strauss

Se trata de uno de los intelectuales más influyentes del siglo XX en el campo de las ciencias sociales

por ANTONIO JIMÉNEZ BARCA

El famoso antropólogo Claude Lévi-Strauss falleció la madrugada del domingo en París cuando le faltaban unos pocos días para cumplir 101 años, según ha confirmado hoy la Escuela de Altos Estudios Sociales. Había nacido en Bruselas, en 1908, de padres judíos franceses y dedicó toda su vida a explicar y explicarse el mundo desde la antropología. No sólo fue la principal figura en el mundo de la etnología a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, sino también un extraordinario escritor y un filósofo de primera magnitud.
El profesor de antropología, Manuel Delgado, recordaba los logros que había transmitido en este campo. "Lo que Lévi-Strauss nos ha transmitido es un conocimiento que no es sólo resultado de una honda reflexión sobre la convivencia humana, sino de los testimonios que una determinada ciencia social ha podido establecer acerca de hombres y mujeres concretas, cuya vida concreta -en tiempos y lugares no menos concretos- otros hombres y mujeres fueron a conocer de cerca".
Desde 1935 a 1939 pasó largas temporadas con los indios del Amazonas, en Brasil, en una zona remota de la selva. Esta experiencia le marcaría, vital y profesionalmente, durante toda su vida. Transformó la etnología contemporánea al elaborar un método original que aunaba el estructuralismo, el psicoanálisis a la hora de interpretar los mitos. Éste fue el método usado para estudiar la organización social de las tribus de Brasil y la de los indios del norte y sur de América. Sus primeras obras fueron La vida familiar y social de los indios Nambikwara y Las estructuras elementales de parentesco.
"El viaje del etnógrafo tiene muy poco que ver con la aventura romántica que pude imaginarme antes de marchar hacia Brasil", diría tiempos después en un libro de Catherine Clément sobre aquella experiencia. También recordaba como se había metido en el apasionante mundo de la antropología. "Nació de un telefonazo. Marcel Mauss y su equipo reclutaban entre los licenciados en filosofía gente que quisiera trabajar en el recién creado departamento de etnografía, una ciencia que acababa de adquirir rango universitario y que hasta entonces había dependido de misioneros y administradores coloniales. Yo hacía sólo dos años que ejercía como profesor de filosofía, en Mont-de-Marsan y en Laon, en 1932 y 1933. El primer año es apasionante, tienes que construirte todo un programa, pero los cursos siguientes te limitas a retocarlo. Estaba claro que no era eso lo que iba a dar sentido a mi vida. Tenía ganas de descubrir el mundo. Y de ahí que aceptase un puesto en la universidad de São Paulo y comenzase mis viajes de etnólogo".
Otras obras suyas determinantes fueron "El pensamiento Salvaje" o "Lo crudo y lo cocido"
En 1973 ingresó en la Academia Francesa. Fue el primer antropólogo que lo hizo. El año pasado, el mundo cultural francés le rindió un homenaje al cumplir 100 años: fueron múltiples los suplementos, los documentales y las exposiciones consagradas a su persona y a su obra.

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2.11.09

Ardipithecus ramidus, un nuevo tipo de ancestro

Primero fue Lucy, después otro, después otro, y ahora el buen Ardi, que viene a chusmearnos algunas cosas más sobre nuestro no tan limpio linaje. Mezclas y dudas, ramificaciones que se pierden en la noche de los tiempos. Ardi es un millón de años más viejo (¿o más joven?) que Lucy y nos cuenta cosas distintas. Futuro quiere a los fósiles. Le encantan. Muestran una y otra vez que no somos sino una rama lateral de una evolución que nos ignora. Aquí, Ardi. Por Martin CaglianiLa ciencia suele arrojar descubrimientos cada tanto, que cambian todo lo que se venía pensando hasta la fecha sobre algún tópico. Por lo general son pequeños descubrimientos, que luego se van engrandeciendo a la luz de los estudios para confirmarlos, e ir aumentando el conocimiento que aportan. El caso del Ardipithecus ramidus es bastante más espectacular. Primero se descubrió un diente que llenaba de dudas a la comunidad paleoantropológica, seguido por un silencio de radio que duró 17 años. Luego de no saber nada sobre este enigmático homínido, explota la bomba con once artículos científicos y un video publicados al mismo tiempo que patean el tablero de la evolución humana.Para que nos hagamos una idea, este fósil es el más antiguo de la rama evolutiva humana. Tiene 4,4 millones de años, y representa algo totalmente nuevo.

PATEANDO EL TABLERO EVOLUTIVO
Hasta ahora entre nuestros ancestros había tres tipos de adaptaciones, estaban los Australopitecos gráciles, los Australopitecos robustos y los humanos, dentro de los cuales ubicamos no sólo a los Homo sapiens, sino a sus ancestros, el Homo erectus y el más antiguo Homo habilis.Los australopitecos eran los más antiguos y primitivos, eran todo lo que uno se podía imaginar para un ancestro de los humanos. El más famoso australopiteco es una mujer, Lucy, con 3,2 millones de años, que era bastante parecida a un chimpancé, sólo que tenía pies similares a los nuestros, o sea, más adaptados al caminar bípedo.Así los paleoantropólogos creían que si íbamos más lejos en el tiempo, encontraríamos al primate que dio origen tanto a esta rama evolutiva humana, como a la rama evolutiva que derivó en los monos actuales como el chimpancé.Mayoritariamente se pensaba que ese antepasado común no habría sido muy diferente de los chimpancés actuales, lo que ha llevado al error popular de asumir que descendemos de un mono como los de hoy en día. El Ardipithecus ramidus echa por tierra esa visión, ya que es uno de los más antiguos y más cercanos al antepasado común, y no tiene absolutamente nada que ver con un chimpancé actual.¿Qué nos dice esto? Que el nuevo fósil era más arbóreo que los monos actuales, que se caracterizan por ser más terrestres, al igual que nosotros y nuestros antepasados del género Homo. Esto permite imaginar que el ancestro común habría sido del todo arbóreo, y habría dado lugar a dos líneas evolutivas diferentes, pero ambas terrestres: una caminó sobre sus dos patas, y la otra no. Ardipithecus caminaba en dos patas, pero no de la forma que lo hacían los australopitecos y nosotros.

LES PRESENTAMOS AL ARDIPITHECUS RAMIDUS
La nueva especie fósil del árbol evolutivo humano fue descubierta entre 1992 y 1994, en Aramis, Etiopía. En total son 110 fragmentos de hueso fósiles, que corresponden a unos 35 individuos. Pero la estrella es el fósil de una mujer apodada Ardi.Ardi es el individuo más completo y lo es en un grado más que importante, lo que ayudó mucho a conocer cada aspecto de esta nueva especie. Está igual de completo que la famosa Lucy, una Australopithecus afarensis que era la estrella de la paleoantropología hasta la fecha.Se han recuperado ambos brazos de Ardi, ambas manos, los dos pies, la pierna derecha, parte de la pelvis, unas cuantas vértebras y un cráneo casi completo, con dientes y todo. Un fósil tan completo es algo rarísimo en la paleoantropología; los casos como éste se pueden contar con los dedos de una mano. Muchas veces apenas si se tiene algún diente, o un único fragmento de hueso.El estudio de estos restos, más los de los otros individuos, les ha permitido a los paleoantropólogos ver a una especie totalmente diferente de lo que se venía observando entre los homínidos, que son los fósiles pertenecientes a nuestra rama evolutiva.Su rostro era más vertical que el de los chimpancés, o sea más cerca de como es nuestra cara. La mandíbula se muestra menos protuberante que la de un chimpancé, y no tenía dientes incisivos filosos, como la mayoría de los monos actuales. Los dientes de Ardi y sus compañeros también tienen bastante que decir sobre su sociedad.Es que entre los chimpancés actuales, como en el caso de otros monos, los machos suelen tener los dientes más grandes que las hembras, cosa que no ocurría entre los australopitecos o los humanos. Los Ardipithecus tenían los dientes sorpresivamente menos afilados, y menos diferenciados entre sexos, lo que nos dice que su estructura social no era como la de los monos actuales, sino más parecida a la que tendrían nuestros ancestros más directos.Otro dato llamativo es que la base del cráneo era corta, lo que le permitía balancearse sobre la espina dorsal. Esto es indicador de que caminaba sobre dos patas. Evidencia apoyada por la forma de la pelvis y de los pies.Pero estos últimos no eran ciento por ciento los pies de un bípedo, ya que tenían un pulgar oponible, o sea eran más parecidos a una mano que a un pie, lo que le permitía agarrarse a las ramas de los árboles.Ardi vivía en un medioambiente boscoso, con pequeños parches selváticos densos. Lo surcaban arroyos, y no muy lejos había áreas más abiertas tipo pradera. Pero donde vivió Ardi era un paisaje cerrado, que compartía con animales como loros, búhos, tigres diente de sable, hienas, osos, nutrias, otros primates, y un largo etcétera.

¿COMO SABEMOS TODO ESTO?
Estos datos tan completos son el fruto de 17 años de estudios. En 1994 se dio a conocer el descubrimiento de uno de los dientes de Ardi; por un momento fue el homínido más antiguo, después desapareció y no se habló más de él hasta ahora. Sólo circulaban historias en el mundo de la paleoantropología, pero no se publicó nada hasta que Science incluyó once artículos, resultado de un estudio llevado a cabo por decenas de científicos de todas partes del mundo y diferentes campos de la ciencia.Es un hecho sin precedentes en paleoantropología. Esos once artículos científicos dan una cobertura completa a la anatomía, el paleoambiente y las interpretaciones evolutivas de Ardi. Se han estudiado los restos fósiles de todas las maneras posibles, y no sólo eso, sino que han estudiado todo el paleoambiente de los yacimientos donde fueron descubiertos, para saber con qué animales convivía y qué tipo de vegetación había.Todo este trabajo fue coordinado por Tim White, de la Universidad de California, descubridor de los primeros restos. White también formó parte del grupo que descubrió a la otra estrella de la paleoantropología: Lucy.Se ha escrito por allí que este increíble esfuerzo científico es, para el pequeño campo del estudio de la evolución humana, como si White hubiese estado construyendo un súper colisionador de hadrones como el LHC bajo nuestras narices. Pero esta es la forma en que se hace ciencia, cocinando a fuego lento para hacerlo bien. No como se hizo hace poco con el famoso fósil Ida, el Darwinius masillae, que salió con bombos y platillos para terminar mostrado que no era sino una serie de errores científicos sin evidencias para probar nada de lo que decían.Como siempre se dice en el campo del estudio de la evolución humana, esto apenas acaba de empezar. Recién se dio a conocer todo lo que estos científicos han descubierto sobre Ardi, ahora es el turno de que otros estudien los resultados y tengan sus propias interpretaciones.Pero lo que sí sabemos es que Ardi ha llegado para patear el tablero del estudio de los orígenes evolutivos de nuestra especie. Ha cambiado todo lo que se pensaba hasta la fecha sobre cómo sería ese ancestro que dio origen tanto a nuestra línea evolutiva como a la de nuestros parientes los monos...

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Neandertales en el Valle Alto del Lozoya


por ENRIQUE BAQUEDANO

Al iniciar, en el año 2002, el estudio del poblamiento prehistórico en el Valle Alto del río Lozoya, en la sierra madrileña, no podíamos ni sospechar, aunque éramos muy optimistas, el ritmo que adoptarían los acontecimientos. En efecto, la idea inicial consistía en intervenir en un yacimiento paleontológico de Pinilla del Valle al objeto de conseguir su protección física y jurídica, su limpieza y acondicionamiento para la visita, y, de paso, su revisión científica.

Dicho yacimiento se conocía desde 1979 y en él, hasta 1989, un equipo de paleontólogos de la Universidad Complutense, con Alférez, Maldonado, Molero e Iñigo a su cabeza, descubrió una gran cantidad de restos faunísticos fósiles y, entre ellos, dos molares humanos que colocaron este yacimiento en el escaso listado de lugares con restos humanos anteriores a nuestra especie en la Península Ibérica, y el único en la Comunidad de Madrid. Pero tanto la cronología como, sobre todo, el origen tafonómico de esta excepcional acumulación de fósiles fueron discutidos desde el primer momento en el seno de la comunidad científica. Así pues, Alférez y su equipo, con mucho voluntarismo y los escasos medios económicos y técnicos de entonces, atribuyeron el yacimiento a un origen antrópico de fines del Pleistoceno Medio, hace unos 200.000 años.
Las nuevas campañas de excavación y prospección en la zona de los Calveros y, singularmente, en el Calvero de la Higuera, nos han permitido determinar que el yacimiento de la Cueva del Camino es un cubil de hienas formado en el último interglaciar, el Eemiense, (durante el estadio isotópico 5), hace entre 100.000 y 90.000 años. Pero, al tiempo que esta revisión nos producía, a qué negarlo, una gran decepción, comenzó a producirse una serie de hallazgos cada campaña más excepcionales, que nos llevan a un balance provisional verdaderamente espectacular.
Conformando un equipo interdisciplinar dirigido por Juan Luis Arsuaga, Enrique Baquedano y Alfredo Pérez-González, que ha aprovechado la gran capacidad científica de nuestro país en esta materia, hemos podido descubrir que el Calvero de la Higuera contiene una formación kárstica en la roca dolomítica que la convierte en una especie de queso gruyere, con un sinfín de cavidades, galerías, torcas y dolinas que se conectan entre ellas. Las bocas de estas cuevas y abrigos están repletas de hallazgos arqueológicos en forma de campamentos humanos, cubiles de carnívoros o ambos casos alternativamente.
Dos son los yacimientos más interesantes, a expensas de que la Cueva Des-Cubierta este verano nos depare nuevos hallazgos: el Abrigo de Navalmaíllo y la Cueva de la Buena Pinta. El yacimiento del Abrigo de Navalmaíllo descubierto en 2002 tiene tres niveles, al menos, de ocupación: el inferior (H) sólo testimoniado por el momento, el intermedio (F + D) y el superior (Alfa + Beta).
El nivel intermedio, datado en 77.000 años, contiene uno de los mayores campamentos de neandertales, Homo neanderthalensis, de la península Ibérica, con unos 350 metros cuadrados de extensión. Conserva íntegra la disposición de hogares y distintas zonas de actividad, así como restos de los animales consumidos (rinocerontes de estepa, uros, caballos, ciervos, etcétera) y sus instrumentos (lascas, denticulados, raederas, puntas, etcétera) tallados en cuarzo, sílex, cuarcita, pórfido y cristal de roca, salvo una pequeña zona alterada por la excavación de un horno para hacer cal, una calera, en el siglo XIV.
El nivel superior, con más de 40.000 años de antigüedad, consiste en una ocupación menor entre los bloques desprendidos de la cornisa del abrigo. La industria lítica y las faunas aprovechadas no difieren mucho del nivel intermedio, en lo que constituyen manifestaciones claras del complejo tecnológico llamado musteriense, propio de los neandertales clásicos.
El yacimiento de la Cueva de la Buena Pinta, descubierto en 2003, además de un enterramiento de la Edad del Bronce, de hace 3.500 años, contiene un cubil de hienas de hace 63.000. Aquí las hienas, en un ambiente bastante más frío que los yacimientos antes comentados, se refugiaron y aportaron el fruto de su predación, caza y carroñeo, para alimentar a sus crías. Las hienas también predan sobre otros carnívoros, no como sus competidores los neandertales, que se alimentan de herbívoros en exclusiva y, preferentemente, de gran tamaño.
Pero las hienas, excelentes aliados de los arqueozoólogos, nos aportan una representación bastante completa de la fauna de su entorno. Nos han ofrecido, en Buena Pinta: faunas más frías como castor y marmota y, sobre todo, la pika o liebre silbadora, el único ejemplar en la península Ibérica, y, la estrella, otros dos molares que amplían la lista de fósiles humanos.
En el Calvero de la Higuera, a escasos 130 metros de distancia entre ellos (y 30.000 años de separación en el tiempo), tenemos dos yacimientos con restos humanos anteriores a nuestra especie. Caso único, junto a Atapuerca, en la Península Ibérica.
En 2004 descubrimos otra madriguera de hienas en el Abrigo del Ocelado y este verano de 2009 hemos localizado la Cueva Des-Cubierta, que auguran más y más antiguos hallazgos.
En definitiva, un trabajo continuado y sistemático durante ocho años nos permite reconstruir la vida (y la muerte) durante al menos 100.000 años en ese refugio excepcional del Valle del Lozoya en que, a finales de verano, se conservan los mejores pastos, en pos de los cuales subían las manadas de herbívoros ya citados, y los grandes depredadores (leones, leopardos, cuones o perros rojos, lobos, osos e hienas), entre los cuales se encontraban los homínidos neandertales.
Reconstruir las escenas que se produjeron en este valle recoleto antes del máximo glaciar, al final de la glaciación würmiense (hace entre 30.000 y 11.500 años), es uno de los retos más apasionantes que nos hemos propuesto cuantos, verano tras verano, con tanta emoción como respeto, hurgamos en las entrañas de la tierra a la caza de elementos que nos ayuden a desenterrar esta maravillosa historia.

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29.10.09

Los humanos modernos tuvieron sexo con los neandertales

por JOSÉ MANUEL NIEVES

Si esta afirmación la hubiera hecho cualquier otra persona seguramente no habría merecido una sóla línea de comentario. Pero no ha sido el mismísimo Svante Päävo, Director de Genética del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en Alemania, una de las organizaciones científicas más importantes del mundo.
Svante Pääbo, el mismo que revolucionó a la comunidad científica internacional al presentar, el pasado mes de febrero, su proyecto más ambicioso, el primer borrador de un genoma de neandertal completo. Más de 3 mil millones de pares de bases (lo que supone cerca del 60% de todo el genoma) conseguidas a partir de ADN obtenido directamente de fósiles de neandertal. Pues bien, durante una conferencia pronunciada recientemente en el Cold Spring Harbor Laboratory, cerca de Nueva York, y recogida por el Sunday Times, Pääbo dijo estar «seguro de que las dos especies tuvieron relaciones sexuales», aunque la cuestión, añadió, es averiguar cómo de «productivas» fueron esas relaciones.
Para aclarar ideas, un poco de historia: los humanos modernos, los que son como nosotros, llegaron a Europa hace unos 40.000 años, y la encontraron ocupada por otra especie humana, parecida pero no igual a la nuestra. Los neandertales reinaron en el continente europeo durante varios cientos de miles de años, pero desaparecieron relativamente rápido con la llegada de los nuevos pobladores. Ambas especies, los neandertales y la nuestra, convivieron sin embargo durante un periodo que oscila entre los 10.000 y los 12.000 años.
¿Tuvieron hijos?. Una «convivencia» que ha hecho preguntarse a los científicos por el tipo de relación que ambas especies mantuvieron durante todo ese tiempo. «Lo que a mí realmente me interesa es saber si (al mezclarse) tuvieron hijos -afirma Pääbo, que aparece en la imagen en su laboratorio- y si esa descendencia contribuyó a a nuestra variedad actual. Estoy seguro de que tuvieron sexo, ¿pero contribuyó su descendencia a hacernos como somos?. Seremos capaces de responder con rigor a esta pregunta con la nueva secuenciación (del genoma de los neandertales)».

El próximo paso de Pääbo y su equipo, con el también colabora el grupo español que dirige el paleontólogo Antonio Rosas, es presentar una secuencia genética aún más completa que la anterior. Y las respuestas que halle en ella servirán para conocer aspectos hoy aún inéditos de nuestros orígenes. Además, claro, de mitigar las controversias actuales alrededor de una serie de fósiles recientemente descubiertos y que parecen compartir rasgos característicos de ambas especies. Los análisis genéticos llevados a cabo hasta el momento, sin embargo, muestran grandes diferencias entre los genes de los neandertales y los de nuestra propia especie.
Incluso en el caso de que se hubieran cruzado, sus hijos habrían podido ser menos fértiles
Lo cual ha llevado a otro de los «grandes» de la paleontología, Chirs Stinger, del Museo de Historia Natural de Londres, a decir en una conferencia en la Royal Society que «es posible que neandertales y humanos fueran genéticamente incompatibles, por lo que incluso en el caso de que se hubieran cruzado, sus hijos habrían podido ser menos fértiles». Algo que sucede también en la actualidad cuando se cruzan, por ejemplo, tigres con leones o caballos con cebras.
«Yo solía creer que los neandertales eran muy primitivos -dijo Stringer- pero durante los últimos diez o quince mil años antes de su desaparición, hace unos 30.000 años, los neandertaales ya realizaban complejos ritos funerarios y fabricaban herramientas y joyas, como cuentas perforadas, tal como hacen los humanos modernos».
Debido al largo tiempo que ha pasado desde que los neandertales se extinguieron, cualquier rastro de su ADN que pudiera haber pasado a nuestra especie se ha diluido muy por debajo de los niveles detectables. Un problema que Pääbo espera solucionar con la nueva secuenciación del genoma neandertal. En ella buscará, también, algun resto de nuestros propios genes para demostrar por fin si hubo o no hibridación entre ambas especies.

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27.10.09

Los caninos de Ardi revelan su monogamia, y que eran unos tipos tranquilos

por PERE ESTUPINYÁ

"Si consultas a alguien por la calle cual es el homínido más antiguo te dirá Lucy, y si le preguntas qué había antes contestará que algo parecido a los chimpancés. El descubrimiento de Ardi contradice ambas respuestas", dijo Tim White, durante la conferencia de prensa a la que asistí el jueves en la sede de la AAAS en Washington DC.
Minutos después, una periodista le preguntó sobre la capacidad de caminar erguido de Ardi a pesar de no vivir en la sabana. White contestó "la ciencia avanza formulando hipótesis y buscando evidencias que la refuten o confirmen. Ardi también demuestra que la teoría según la cual el bipedismo se originó como adaptación a la sabana, es falsa".
Ardi es un millón de años anterior a Lucy, empezó a caminar a dos patas a pesar de vivir en un entorno arborícola, y siendo tan diferente a los monos actuales demuestra que, al contrario de lo que se pensaba, nuestro ancestro común no se parecía en absoluto a chimpancés o gorilas. Estos son los tres hallazgos principales del fósil descubierto hace 15 años y presentado esta semana en la revista Science, del que seguro ya habréis oído hablar en todos los medios.
Pero la historia no termina aquí. Ardi, los 11 artículos publicados en Science, y la avalancha de datos que han estado acumulando los investigadores, dará mucho juego.
Por ejemplo, cuando le tocó hablar a Owen Lovejoy, dedicó gran parte de su intervención a hablar de los dientes de Ardi y las pistas que nos dan sobre su conducta social.
Todos los machos de primates menos nosotros tienen caninos grandes y afilados. Los utilizan para pelearse y solucionar conflictos, especialmente a la hora de competir por el apareamiento. Nosotros hacemos lo mismo de manera muy diferente. ¿Desde cuando?. Durante mucho tiempo se pensó que el desarrollo de herramientas y armas hacía innecesarios los caninos, pero cuando se vio que Australopithecus como Lucy ya tenían caninos pequeños se empezaron a explorar otras explicaciones.
Ardi y el resto de fósiles encontrados de Ardipithecus, tanto machos como hembras, también tenían los caninos pequeños y no afilados. La explicación de Owen Lovejoy es que los primeros homínidos enseguida empezaron a formar grupos sociales más pacíficos, con relaciones monógamas para favorecer el cuidado de las crías, y los caninos poderosos dejaron de ser necesarios para competir po el apareamiento. Es más, las hembras empezaron a seleccionar machos menos agresivos y promiscuos para asegurarse un cuidado parental, con lo que el rasgo "dientes masculinos pequeños" quedó favorecido por la selección sexual. Lovejoy enlaza esta hipótesis con el bipedismo, y dice que dicho cuidado paterno podía implicar ir a recoger comida en el bosque y llevarla en sus brazos a la familia.
Ésta es la interpretación de Lovejoy al inesperado descubrimiento de que un homínido tan antiguo ya tuviera caninos diferentes a todo el resto de primates.
Cuando terminó la rueda de prensa me acerqué a Lovejoy para preguntarle si estaba muy convencido de ello, y si creía que -como era tan habitual en el especulativo mundo de la paleontología- sus colegas estarían de acuerdo con él o defenderían la teoría que sustente el fósil encontrado por ellos.
Lovejoy: "Oooh? en antropología siempre hay controversia. Pero hemos acumulado muchos datos y de manera tremendamente meticulosa. Intentamos ponerlo difícil a los que quieran contradecirnos. Respecto a los caninos... lo que su ausencia nos muestra claramente es que esos homínidos no luchaban tanto entre ellos, y por tanto su organización social debía basarse en la cooperación. Esto podría haber sentado la base evolutiva del crecimiento del cerebro. Los machos invertían menos energías combatiendo y más cuidando a las crías".
Pere: ¿y esto lo veis con los caninos?
L: Sí.
P: Ah?
L: tu acento? de donde eres?
P: Spain
L: España!!! Me encanta España! Y en Sabadell tenéis unos yacimientos importantísimos, que han dado dos esqueletos fósiles vitales para entender la evolución humana.
P: Y también Atapuerca?
L: Ah, si! Claro... Un período de tiempo diferente? pero sí, fabuloso también.

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25.10.09

El pequeño gran hombre de Flores

Los últimos trabajos revelan que el 'hobbit' evolucionó en África hacemás de dos millones de años y utilizaba herramientas.

por JAVIER SAMPEDRO

Cinco años después de su descubrimiento en la isla de Flores, en Indonesia, los científicos siguen reexaminando el fósil humano más desconcertante de la historia: LB1, el hombre de Flores, que en realidad era una mujer. Medía un metro y no tenía más cerebro que un chimpancé, pero vivió hace sólo 17.000 años. Algunos paleontólogos no aceptan que represente una especie enana, y han sostenido siempre que LB1 es una mujer moderna con alguna enfermedad rara. Según los últimos estudios evolutivos, sin embargo, la enfermedad tendría que ser tan rara como una máquina del tiempo. El pulgar de sus pies era perpendicular a los demás dedos y habría calzado un 40. Su clavícula no es de tipo humano, pero la nariz le sitúa entre los homínidos. Los nuevos datos tampoco confirman la interpretación inicial de los descubridores del hobbit: que esta especie era un descendiente evolutivo del Homo erectus, el primer homínido que salió de África (hace 1,8 millones de años). Como el erectus ya tenía un tamaño similar al nuestro, esta interpretación implicaba que el hobbit u homo floresiensis, que es su nombre técnico, se tenía que haber miniaturizado en la isla de Flores. El fenómeno es conocido en otros mamíferos. Según los nuevos resultados, el hobbit no es un homo erectus que se hizo enano, sino que ya salió enano de África, porque proviene de una especie aún más antigua que el erectus, de una época en que los homínidos aún no habíamos crecido de tamaño. No es que la nueva idea sea mucho más convencional que la anterior. Algunos paleontólogos, en realidad, la ven aún más chocante. Simplemente, es la que cuadra mejor con todos los datos. Los principales trabajos son de los equipos de Michael Morwood, de la Universidad Nacional Australiana en Canberra (Journal of Human Evolution avanzado en la edición online el 21 de julio de 2009), Dean Falk, de la Universidad Estatal de Florida (anticipado en el mismo medio el 28 de febrero de 2009) y William Jungers, de la Universidad de Nueva York en Stony Brook (Nature, 7 de mayo). En conjunto suponen el primer análisis detallado de toda la morfología del esqueleto -no sólo del cráneo- y su comparación evolutiva con las demás especies de homínidos. Si se corrige la longitud de su pie por el tamaño de su fémur, como suele hacerse, la hobbit de Flores tendría que haber calzado más de un 80. Aunque no habría podido calzar, porque tenía el pulgar perpendiculara los demás dedos. Con todo, el resto del esqueleto muestra que su posición era erguida. Los datos ya se refieren a los esqueletos de 11 individuos, aunque el único cráneo sigue siendo el de LB1. Su clavícula no es de tipo humano, ni siquiera de tipo homo, recta y larga, sino corta y curva al estilo primitivo. Su pelvis se parece más a la de un australopiteco que a la nuestra, que fue inventada por el homo erectus hace 1,8 millones de años. El hueso trapezoide de su muñeca no tiene forma de bota, como el humano, sino de pirámide, un rasgo típico de los monos. La excepción es la cabeza. No por su capacidad craneal de 420 centímetros cúbicos, que vuelve a ser la de un australopiteco o un chimpancé, sino por ciertos detalles de su forma. La nariz delgada y los arcos ciliares prominentes, por ejemplo, parecen propios de nuestro género. Son estos rasgos los que justifican su designación de homo floresiensis, es decir, su inclusión en nuestro género. La comparación de todos estos rasgos, los antiguos y los modernos, entre todas las especies de homínidos, no cuadra con que el hombre de Floressea un descendiente evolutivo del homo erectus. Indica, por el contrario, que es una especie anterior. Una de las primeras del género, de hecho, como el pionero homo habilis, que también es un mosaico de formas primitivas y modernas (aunque no el mismo mosaico, sino otra combinación). En los primeros tiempos del género homo, los mosaicos eran la norma.Desde hace 4 millones de años, han evolucionado en África una veintena de especies de homínidos. Las primeras fueron del género australopithecus, como Lucy, que se extinguió hace 1,5 millones de años sin haber salido de África ni experimentar un aumento cerebral. El género homo surgió hace 2,5 millones de años, y por tanto coexistió con los australopitecos durante un millón de años.Se suponía hasta ahora que el homo erectus, con un cráneo cercano a los 1.000 centímetros cúbicos, fue el primer homínido que salió de África, hace 1,8 millones de años (está bien documentado que poco después se extendió por Asia). Si la nueva interpretación es correcta, el hombre deFlores se le habría adelantado en cientos de miles de años. En la cueva de Liang Bua, donde se desenterró LB1, aunque no en los mismos estratos, se hallaron herramientas avanzadas que confunden aún más el cuadro. Pero la mayor parte de los artefactos de esa cueva -que se remontan a 800.000 años atrás-, y todos los de la vecina excavación de Mata Menge, son muy similares a los hallados en Olduvai, Tanzania, que fueron tallados hace un millón y medio de años, quizá más. Y éstos se adjudican al primitivo homo hábilis, no al más moderno homo erectus. Esto cuadra con la nueva teoría. Las herramientas modernas no cuadran con ninguna. La paleoneuróloga Dean Falk, de la Universidad Estatal de Florida, ha comparado el interior del cráneo del hobbit con el de otros homínidos y humanos modernos, incluido un microcefálico. Los datos mostraron ya en 2005 que las dos formas eran muy distintas. Pero mostraron que había una posibilidad que no habían contemplado los descubridores del hobbit."Nuestra reconstrucción del cerebro es también compatible con que el hobbit y el homo erectus compartieran un ancestro común de pequeño tamaño", explicó Falk entonces. "Si esto fuera cierto, el cerebro del hobbit no habría sufrido una miniaturización en ningún momento, sino que el cerebro del homo erectus habría experimentado un crecimiento durante la evolución de esta especie [hace dos millones de años], al mismo tiempo que su cuerpo. Esta hipótesis implicaría que los rasgos avanzados que hemos detectado en el cerebro del hobbit empezaron a evolucionar antes de que el cerebro del erectus aumentara de tamaño".

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21.10.09

Un nuevo fósil pone en duda que "Darwinius" sea el eslabón perdido

por JUDITH DE JORGE

Hace unos meses los investigadores dieron a conocer al mundo el fósil de un prosimio de 47 millones de años de antigüedad que parecía llamado a convertirse en el eslabón perdido de la evolución humana. "Darwinius masillae" fue presentado en Nueva York como "la octava maravilla del mundo"; su impacto en la historia de la evolución se comparó con el de «un asteroide que se estrella contra la Tierra». Incluso sir David Attenborough, que el viernes recogerá su flamante premio Príncipe de Asturias en Oviedo, aseguró que el propio Darwin se habría «emocionado» al ver los huesos. Ahora, un nuevo descubrimiento ha venido con ganas de aguar la fiesta. Un grupo de científicos de la Universidad de Stony Brook en Nueva York ha encontrado los restos fósiles de un familiar cercano al Darwinius, el «Afradapis longicristatus», un primate de 37 millones de años similar a los lemures que, según los autores del trabajo, viene a demostrar que el famoso eslabón todavía sigue perdido.
El nuevo fósil, cuya descripción aparece esta semana en la revista Nature, pertenece a la familia de los adapiformes o adapoides, unos primates que aparecieron en el primer período del Eoceno (hace 55 millones de años) y que fueron comunes en Europa, Asia y América del Norte. Recientes análisis los relacionan con la suborden de primates en la que se incluyen los lemures, loris y gálagos actuales.

Situación del «Afradapis» y del «Darwinius» en la familia de los primates
En concreto, los científicos estudiaron la dentición y la mandíbula de un ejemplar de adapiforme de 37 millones de años hallado en Egipto. En él se observan características muy similares a los primeros primates antropoides, es decir, los abuelos de los monos (por ejemplo, la pérdida del premolar secundario superior e inferior), pero, según los científicos, esta coincidencia no quiere decir que pertenezcan a nuestra gran familia. A su juicio, los parecidos son en realidad convergencias evolutivas: rasgos comunes que se dan en un mismo período de tiempo entre dos especies independientes que no comparten el mismo árbol evolutivo.

El «Darwinius»
Los análisis se completaron con el estudio de más de 300 características en 117 primates vivos y extinguidos que vinieron a confirmar la teoría de los investigadores. De darse definitivamente por cierta, la presentación de Darwinius como el eslabón perdido podría quedarse el agua de borrajas y eso que los restos del antiguo primate, de 53 centímetros de longitud y los más completos nunca encontrados, crearon una sensación como hacía mucho que no se sentía en el mundo de la paleontología. El debate está abierto.

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