ANTHROPOS

Difusión de noticias sobre Arqueología, Antropología y Patrimonio Histórico.

4.3.10

Proyecto Gran Simio

por José María Bermúdez de Castro

En las últimas semanas he tenido ocasión de conocer más de cerca los ideales y objetivos de personas que defienden un hermoso proyecto en favor de los pocos homínidos que nos quedan vivos en el planeta. El 25 de junio del 2008 se aprobó por parte de la Comisión del Medio Ambiente del Congreso la proposición no de ley en defensa de los grandes simios y en apoyo del Proyecto Gran Simio. Sin embargo, esa propuesta parece seguir por ahora en el limbo de los proyectos olvidados. Puedo entender que en el momento actual interesen otras cuestiones de no poca envergadura, ante la situación económica que atravesamos. Pero no es una excusa aceptable.
Si se me permite la frivolidad, no deja de resultar curioso e interesante que una especie del grupo de los grandes simios antropoideos estemos preocupados por legislar sobre otras especies muy próximas en nuestra genealogía. Quizá hasta nos da un poco de vergüenza que se nos tome a chirigota. ¿No es así? Al fin y al cabo no pocos siguen en la idea de nuestra gran superioridad sobre todas las demás especies, a las que podemos manipular, maltratar o aniquilar a nuestro antojo. Pero no por ello se deben dar las batallas por perdidas.
El conocimiento de nosotros mismos, de nuestros orígenes y de nuestra evolución como especie biológica pasa necesariamente por la información que nos ofrecen otros homínidos vivos. Ellos son una referencia y un modelo imprescindible en todos los estudios que se realizan sobre el ser humano. Solo por este hecho deberíamos proteger su hábitat natural y respetar su libertad. Las diferencias genéticas que nos separan de los homínidos actuales son mínimas. Esa diferencia apenas llega al 1% en el caso de los chimpancés y sólo al 2% con respecto a los gorilas. Compartimos con ellos y otros homínidos una larga historia evolutiva de varios millones de años. ¿Por qué hacer desaparecer sin escrúpulos a las especies que nos quedan de nuestra propia familia evolutiva? ¿Qué podemos ganar con ello y cuánto podemos perder si ellas desaparecen?
Claro que la historia de Homo sapiens está plagada de genocidios. La paleontología y la genética están de acuerdo en situar el origen de nuestra especie en África, hace unos 200.000 años. Para llegar a ocupar todo el planeta tuvimos que liquidar a otras especies próximas, incluidos los neandertales. Se trataba de competir con otras especies que compartían con Homo sapiens un nicho ecológico similar y tuvimos que eliminarlas. Pero este no es el caso de los simios antropoideos. Su extinción sería solo el capricho de una especie, a la que todavía le queda mucho para ostentar el título de sapiens que nos pusimos a nosotros mismos.

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2.3.10

Hallados 270 "Códigos de Barras" del Paleolítico

Los restos, de unos 60.000 años, son una de las evidencias más antiguas de comunicación simbólica en los Homo sapiens

por MANUEL ANSEDE.

Hace 60.000 años, los hombres del refugio rocoso de Diepkloof, un complejo kárstico similar a la Ciudad Encantada de Cuenca ubicado en la costa occidental de la actual Suráfrica, partían en grupo para cazar durante días. En su travesía por las áridas tierras del sur de África, enterraban huevos de avestruz llenos de agua para disponer de una reserva de líquido en su camino de regreso. Y, cuando por fin volvían a su guarida, recuperaban las cantimploras escondidas bajo tierra. Cada uno recogía la suya, sin error, gracias a unas sencillas líneas grabadas en su cáscara. Como si fueran códigos de barras del Paleolítico. Los hombres de Diepkloof, sin saberlo, estaban creando una de las primeras tradiciones gráficas de la historia.
Para el arqueólogo Pierre-Jean Texier, que hoy publica en la revista PNAS el hallazgo de 270 cáscaras de huevo de avestruz con estos grabados, se trata sin duda de "la evidencia más antigua de un sistema de representación simbólica en los humanos modernos".

Como los bosquimanos
A su juicio, 56.000 años antes de que la escritura apareciera en Egiptoy Oriente Medio, los cazadores de Diepkloof ya empleaban las incisiones en los huevos para transmitir información, "como la identificación de un grupo o de un individuo". "No tenemos una prueba irrefutable, pero nuestra hipótesis concuerda con el comportamiento actual de los bosquimanos de Suráfrica, que siguen haciendo exactamente lo mismo", explica Texier, del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia."La novedad de estos grabados no es tan alta como la que en su momento representaron los de la cueva de Blombos"
El catedrático de Prehistoria Javier Baena, de la Universidad Autónoma de Madrid, considera "fantástico" el hallazgo en el refugio de Diepkloof, pero es más escéptico sobre sus repercusiones. Para Baena, que no ha participado en el estudio, "la novedad de estos grabados no estan alta como la que en su momento representaron los de la cueva de Blombos". En este yacimiento, cercano al de Diepkloof, se han encontrado en los últimos años unos pocos pedazos de mineral ocre con inscripciones geométricas muy similares a los ahora descritos. Pero con una antigüedad de hasta 100.000 años. Y Baena recuerda también el hallazgo de una tibia de elefante en el yacimiento alemán de Bilzingsleben, en cuya superficie alguien realizó más de dos decenas de incisiones paralelas hace unos 350.000 años. Para Baena, la importancia de los huevos de avestruz de Diepkloof es que demuestran, junto a otros descubrimientos, que los primeros Homo sapiensde África ya tenían "un sentido muy desarrollado de la iconografía, y seguramente de los aspectos simbólicos, que se anticipa unos 30.000 años a lo que encontramos en Europa".

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18.1.10

El bipedismo hizo posible la construcción de herramientas

Un equipo de científicos canadienses aseguran haber descubierto el proceso que hizo evolucionar las manos de los primates para que pudieran manipular herramientas. Según sus conclusiones, tuvo mucho que ver con la evolución de sus pies. Utilizando un modelo matemático, que sirvió para simular los cambios evolutivos, han demostrado que la capacidad de andar sobre dos piernas está directamente relacionada con la aparición de los utensilios de piedra. Los investigadores, liderados por Campbell Rolian, de la Universidad de Calgary, realizaron un estudio comparativo de los dedos de manos y pies en 202 humanos (muchos de ellos afroamericanos) y 89 chimpancés. Su objetivo era revelar cómo había sido su desarrollo hace entre cinco y ocho millones de años, cuando ambas ramas de primates se separaron. Utilizando mediciones de la lontigud de las falanges comprobaron, como publican en la revista 'Evolution', que manos y pies forman parte de "estructuras que comparten modelos de desarrollo idénticos porque hay una correlación entre ambas extremidades". Esta hipótesis contradice la teoría más extendida de que las adaptaciones de las manos humanas surgieron después de que nuestros ancestros se hicieran bípedos, cuando ya no eran necesarias para su movilidad. Es una teoría vigente desde los tiempos de Charles Darwin. Trayectoria paralelaLos autores, ahora, han demostrado que si se tiene el dedo pulgar del pie largo también lo es el de la mano, lo que quiere decir que tuvieron una trayectoria genética paralela y que los cambios que afectaron a una extremidad, también lo hicieron a la otra. Gracias a un modelo matemático simularon las presiones evolutivas que podrían haber influido en la selección y concluyeron que los factores externos tienen una incidencia más fuerte en los dedos de los pies, por los que habrían sido éstos quienes se modificaron y, paralelamente, causaron un cambio genético en las manos La cuestión está en que la modificación de un gen o su expresión por duplicado afecta a varios rasgos fenotípicos de la forma y el tamaño de todos los dedos no sólo de algunos. "Nuestros datos apoyan la hipótesis de que las manos y pies humanos coevolucionaron a la vez. Surgieron unos pulgares largos y fuertes que facilitaban caminar sobre dos piernas y, a la vez, los nuevos dedos en las manos facilitaron la aparición de una tecnología lítica en nuestros ancestros", apuntan.

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9.1.10

Los neandertales también se maquillaban

Los neandertales decoraban su cuerpo con pinturas y ornamentos varios hace más de 50.000 años.

Así lo acaba de constatar un grupo de científicos, que ha obtenido la primera evidencia de que esta población se 'maquillaba', lo que los arqueólogos consideran como una conducta moderna y un pensamiento simbólico característicos de los seres humanos actuales. Para llegar a esta conclusión, el equipo -compuesto por antropólogos españoles, portugueses y franceses- se ha basado en el análisis de conchas marinas que los neandertales usaban como adornos y que fueron encontradas en la Cueva de los Aviones y la Cueva Antón, en la provincia española de Murcia. Según sus datos, el análisis de las pigmentaciones rojas y amarillas en las conchas sugiere que fueron usadas como cosméticos."Ésta es la primera prueba concluyente de que diez milenios antes de que se registrara la llegada de los seres humanos modernos en Europa procedentes de África, el comportamiento de los neandertales ya estaba simbólicamente organizado", ha explicado Joao Zilhao, profesor del Departamento de Antropología y Arqueologia de la Universidad de Bristol, en el Reino Unido y coordinador del estudio, que se publica en Proceedings of the National Academy of Sciences. Este gusto por ornamentarse quiere decir que la capacidad intelectual de los neandertales en Europa era similar a la de los primeros sapiens.Según el trabajo, en las cuevas de Murcia se encontraron conchas del molusco 'Spondylus gaederopus' que contenía residuos de pigmentación roja hecha con lepidocrocita y mezclada con hematita y pirita. Los autores señalan que los elementos que forman ese tipo de piedras son negros y reflectantes, lo que sugiere que con su uso se buscaba un resultado cosmético. Por otra parte, en la Cueva de los Aviones se hallaron concentraciones de un colorante amarillo, que probablemente se utilizó en cueros u otros materiales perecederos, y que estaba constituido por natrojarosita, un mineral de hierro también usado mucho después como cosmético en el Antiguo Egipto.

Intercambio cultural
Según los científicos, ya se habían descubierto materiales similares en sitios vinculados a los neandertales, pero se creyó que habían sido robados a los homosapiens modernos o constituían una especie de imitación.Ya antes Zilhao y sus colegas habían asegurado que se trataba de objetos neandertales genuinos que demostraban una evolución independiente.Según el antropólogo, "las pruebas encontradas en los sitios de Murcia eliminan las últimas nubes de incertidumbre que ponían en duda la capacidad intelectual de los neandertales".Zilhao añadió que "cuando se considera la naturaleza de los intercambios culturales que ocurrieron entre neandertales y seres humanos modernos en el momento de contacto en Europea debemos reconocer que ambos habían llevado a niveles de logro cultural idéntico".

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5.1.10

Los humanos, cazadores desde sus orígenes

El paleontólogo español Manuel Domíguez-Rodrigo, en el yacimiento de Tanzania.

por Rosa M. Tristán

Un equipo de paleontólogos españoles se ha hecho fuerte en la Garganta de Olduvai y sus alrededores, al norte de Tanzania. El lugar es conocido como la cuna de la humanidad, porque fue en esa falla africana donde los antepasados humanos dieron sus primeros pasos evolutivos. Y lo hicieron, según los expertos españoles, cazando grandes animales, cuya carne se convirtió en una parte fundamental de su dieta.
Según sus conclusiones, desde el principio, fabricábamos lanzas y compartíamos la comida con otros congéneres, lo que implica un grado de organización social.
Estos hallazgos, publicados en la revista Journal of Human Evolution y más recientemente en un libro (financiado por el Ministerio de Cultura), han dado un vuelco a la hipótesis que había tomado fuerza y que defiende que los primeros humanos fueron carroñeros, que se aprovechaban de la caza de los grandes carnívoros porque no tenían suficiente inteligencia para luchar contra los peligrosos felinos.

Excavaciones en Olduvai. M.D.R.
Cuando los españoles llegaron al yacimiento de Peninj, en los años 90, el equipo, dirigido por el paleontólogo de la Universidad Complutense Manuel Domínguez-Rodrigo, buscaba profundizar en el comportamiento en los primeros humanos. ¿Eran todos carroñeros como las hienas? ¿O ellos mismos mataban? Y luego, ¿Eran solidarios o cada uno iba a lo suyo?
"Elegimos Peninj porque era una ventana única al pasado de hace 1,5 millones de años. Y porque era un lugar desalentador para otros paleontólogos, a 320 kilómetros de una ciudad. Nadie había vuelto allí desde los años 60,cuando se fueron los Leakey. Y tuvimos suerte. Fue un yacimiento muy generoso en fósiles con nosotros", recuerda Domínguez-Rodrigo.

Demasiados carnívoros
Los primeros años se los pasaron haciendo estudios geológicos y estatigráficos, con ayuda de los expertos Luis Alcalá, director científico de Dinópolis, y Luis Luque. Con el tiempo, lograron que esa ventana fuera de un kilómetro cuadrado: desvelaron que allí hubo una sabana de vegetación abierta, con infinidad de grandes carnívoros, muy competitivos con nuestros antepasados, los 'Homo habilis', a la hora de conseguir comida. Descubrieron también que el comportamiento de los primeros humanos no fue igual en todos los lugares, algo que nunca se había planteado.
La clave fue el análisis de filos de bifaces de piedra con el microscopio: tenían restos de madera, lo que significa que fueron lanzas. "Hasta ahora se consideraban solo piedras y nadie concebía que se cazara a pedradas un búfalo, cuyos restos habíamos encontrado en el yacimiento junto a las herramientas. La idea de que los humanos carroñeaban surgió en Estados Unidos, en un intento de dar una visión menos agresiva del ser humano. Pero si fuera así, en Peninj se habrían quedado siempre con los restos que no querían otros animales, es decir los peores, y lo que veíamos en el yacimiento eran piezas muy nutritivas", explica el paleontólogo.
"También hemos hecho un estudio que demuestra que lo que parecen marcas de dientes en los huesos son señales de raíces", añade.
Según su hipótesis, había tantos carnívoros la zona que, sin cazar, habría sido muy difícil conseguir carne. Descubrieron, además, que iban a unos lugares para conseguir la materia prima de sus lanzas, otro para tallarlas y otro más al que transportaban la caza: "Todo indica que lo consumían de forma colectiva porque había restos de animales de entre 100 y 200 kilos. Además, en esa época las crías humanas ya eran indefensas y necesitaban mucha energía para sobrevivir", argumenta.
Hace cuatro años, el equipo trasladó su trabajo a la Garganta de Olduvai, donde al principio tuvo muchos problemas con los investigadores norteamericanos, que trataron de boicotear su trabajo.
Pero lo descubierto en Olduvai, el lugar donde Mary Leakey se tropezó con los primeros restos de un 'Homo habilis', ha confirmado lo ya sospechaban: también allí hubo humanos que comían animales de más de una tonelada: hay fósiles de más de 20 búfalos 'pelovoris'. "Nos ha permitido constatar que hace 1,2 millones de años, los seres humanos empezaron a necesitar animales muy grandes porque la carne era fundamental en su dieta y para cazarlos necesitaban una estrategia, organizar la actividad de forma colectiva, lo que implica una mayor capacidad de comunicación verbal", apunta Domínguez-Rodrigo.
Ante las grandes posibilidades que ofrecen estos yacimientos para conocer nuestro pasado, existe el proyecto de crear en España un Instituto de Investigaciones en África, con apoyo de varias universidades, Dinópolis y el CSIC, cuya sede estaría en Madrid y que sería el centro en el que los hallazgos sobre el terreno serían estudiados en profundidad. El director del Museo Arqueológico de Madrid, Enrique Baquedano es otro de los colaboradores en los trabajos en Olduvai implicados en este proyecto.

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22.12.09

Los humanos primitivos comían cereales procesados hace 100.000 años en África

Unos restos de sorgo hallados en Mozambique son la prueba más antigua del consumo de granos por parte del "Homo sapiens".

El consumo de cereales es mucho más antiguo de los que se creía, a la vista de unos restos de sorgo descubiertos en un yacimiento arqueológico de Mozambique y datados en 100.000 años, un tiempo en el que hasta ahora se pensaba que el "HomoSapiens" sería más bien recolector de frutos secos y frutas.

Herramientas de piedra para moler sorgo
El arqueólogo Julio Mercader (Universidad de Calgary, Canadá) ha encontrado abundantes residuos de grano en unos instrumentos de piedra que estaban en la cueva de Ngalue y explica en la revista "Science" que debe ser harina de sorgo salvaje, lo que implica que aquellos humanos habían incorporado estos productos a la dieta. Es la prueba directa más antigua del consumo humano de cereales preagrícolas en el mundo, afirma el investigador. "Este hallazgo ensancha el marco temporal del uso de semillas de gramíneas por parte de nuestra especie y es una prueba de una dieta variada y sofisticada mucho antes de lo que pensábamos", afirma Mercader. "Fue durante la Edad de Piedra, en una época en que se creía que la recolección de granos salvajes sería una actividad irrelevante, marginal en comparación con las raíces, los frutos secos y las frutas". Según el investigador, las evidencias halladas ahora Mozambique son equiparables a las pruebas de consumo de cereales por parte de los cazadores recolectores en muchas partes del mundo hace unos 12.000 años, solo que en este caso se trata de restos de 90.000 años más. En la profundidad de la cueva, Mercader ha hallado docenas de instrumentos de piedra, huesos de animales y restos de plantas, lo que apunta hacia prácticas de alimentación en el lugar por parte de aquellos humanos primitivos, explica la Universidad de Calgary en un comunicado. La presencia de harina y de herramientas para moler indica que se llevaba el sorgo a la cueva para ser procesado. "Se considera que el consumo de harina representa un paso crítico en la evolución humana por lo que supone de mejora de la calidad de la alimentación en la savana y en la selva africana, donde evolucionaron los humanos modernos", explica Mercader. Su hallazgo "puede ser unos los ejemplos más tempranos de esta transformación de la dieta". Es la complejidad técnica y la manipulación culinaria que los cereales exigen para su ingestión lo que hace que su uso sea un paso crítico en la historia de la humanidad.

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15.12.09

Hallan en Francia las herramientas humanas más antiguas de Europa

por DANIEL MEDIAVILLA

Los humanos ya habían llegado a Europa occidental hace 1,57 millones de años. Unos 200.000 años antes de la muerte de los homininos más antiguos encontrados en Atapuerca, hace 1,3 millones de años, una especie humana ya tallaba sus herramientas en el Valle del Herault, cerca de Motpellier. Allí, en una cantera de basalto de Lézignan-la-Cèbe, se han encontrado 20 herramientas de piedra labradas al estilo olduvayense (la industria humana más antigua que se conoce) que aquellos individuos utilizarían para descuartizar animales o extraer el tuétano a sus huesos. El hallazgo lo publica un equipo del CNRS (Centro Nacional deInvestigaciones Científicas, de sus siglas en francés) en el número dediciembre de la revista Comptes-Rendus PALEVOL.
El nuevo yacimiento lo encontró hace 15 años Jean Rouvier, un habitante de un pueblo cercano que recogió de la cantera un puñado de huesos ydiéntes de mamífero fosilizados. En verano de 2008, Rouvier le habló de su hallazgo a uno de los autores del estudio y se comenzó a investigar el yacimiento.Los paleontólogos se encontraron un gran número de especies antiguas,desde roedores y bóvidos hasta parientes antiguos de los rinocerontes o los elefantes. Además, las lluvias otoñales descubrieron los artefactos humanos que convierten la cantera de Lézignan-la-Cèbe en una nueva referencia para comprender las migraciones de los primeros homininos que poblaron Europa. La conjunción de restos de vertebrados terrestres y trazas de presencia humana en el Pleistoceno inferior europeo solo se encuentra en Atapuerca y en el yacimiento búlgaro de Kozarnika.

Faltan los huesos
Hasta ahora, se habían encontrado restos de poblaciones humanas en Europa de entre 1,2 y 1,4 millones de años de antigüedad en Bulgaria,España e Italia. Algo más al este, en el yacimiento georgiano de Dmanisi, se habían hallado humanos de hasta 1,8 millones de años. Este tenue reguero de vestigios está ayudando a reconstruir el camino de entrada en Europa de aquellos humanos que comenzaron a elaborar herramientas en África hace 2,5 millones de años. Por el momento, en Francia no se han encontrado huesos de los autores de aquellas lascas, pero los paleontólogos del CNRS son optimistas. En su opinión, el contexto geológico en el que han aparecido las herramientas puede haber conservado restos humanos. De hecho, los objetos se han encontrado en la superficie del yacimiento. Los niveles de donde proceden aún no han sido excavados y pueden conservar agradables sorpresas. El año que viene, están previstas nuevas excavaciones para profundizaren el conocimiento de la que, por ahora, es la ocupación humana más antigua de Europa. Además, los paleontólogos quieren estudiar el significado de las marcas de dientes e indicios de carroñeo y huesos roídos que se han encontrado en los fósiles de Lézignan-la-Cèbe. Cada vez hay más pistas para empezar a saber quiénes fueron y cómo vivieron los primeros europeos.

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8.12.09

Diferencias cerebrales entre humanos y simios

Una red cerebral separa a los humanos de los simios.

La diferencia cognitiva entre un humano y un chimpancé no está en sus genes, sino en cómo se usan. Es lo que sugiere un nuevo estudio que podría explicar por qué un humano no es un chimpancé a pesar de compartir la mayoría de sus genes, hasta el 98% según algunas estimaciones.
El trabajo explica cómo, partiendo de los mismos genes, las dos especies generan proteínas que funcionan de forma muy distinta y contribuyen, de forma conjunta, a crear un cerebro más activo y mejor conectado en los humanos.
El equipo que decodificó el genoma del chimpancé, el animal vivo más cercano al hombre en la evolución, ya dejó claro que los genes no pueden explicar por sí solos las patentes diferencias entre ambas especies. Desde entonces, la lista de habilidades únicas de los humanos ha perdido rasgos como el uso de herramientas o el lenguaje básico.
Muchos autores buscan la clave en el cerebro, que es tres veces más grande en los humanos que en el chimpancé. Varios estudios han apuntado a genes que provocan que el cerebro de los humanos sea más activo y produzca más energía. Otros han señalado a los genes que crean conexiones neuronales. Aún así, los mecanismos íntimos de estas diferencias son un misterio.
El nuevo estudio, publicado en PNAS, señala que la clave no está en los genes, sino en un tipo de proteínas que fabrican los factores de transcripción. El equipo de Lisa Stubbs en la Universidad de Illinois (EEUU) ha encontrado 90 factores de transcripción que actúan de forma muy diferente en el cerebro de un chimpancé y un humano. Por sí mismas suponen una diferencia ínfima, pero lo sorprendente es que todas actúan al unísono hacia un mismo objetivo, aumentar el ritmo al que funciona el cerebro y contribuir a su crecimiento. "Los 90 factores de transcripción se mueven todos juntos y su función está conectada", explica Stubbs. Cree que la suma de estos 90 pequeños cambios pueden tener un impacto biológico considerable. "Es un signo muy fuerte de cambio evolutivo", detalla.

Dos módulos.
El equipo de Stubbs analizó diferencias en tejido extraído del cerebro de seis humanos y cinco chimpancés. Su análisis desveló que humanos y chimpancés producen los 90 factores de transcripción con los mismos genes, pero los usan de forma muy diferente.
La acción de estas proteínas se agrupa en dos módulos. El primero contribuye al crecimiento del cerebro, las conexiones neuronales y la protección del tejido de este órgano. El segundo está relacionado con el metabolismo y el nivel de energía en el cerebro. La acción conjunta de los factores humanos hace que ambos módulos estén más activos en humanos que en chimpancés, explica Stubbs. Los resultados explicarían el origen molecular de diferencias cerebrales claves entre ambas especies. "Estamos convencidos de que esta variación ha jugado un papel clave en la evolución", concluye.

En busca de una explicación esquiva.
1998 Lenguaje: Prueban que los chimpancés poseen la región cerebral del lenguaje y la música.
2005 Genoma: El chimpancé comparte con el humano entre el 95% y el 99% de sus genes.
2006 Herramientas: Los chimpancés también usan y guardan herramientas.
2009 Buscando redes: De buscar gen a gen, se pasa a rastrear conexiones en red entre grupos de genes o proteínas en el cerebro de ambas especies.

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6.12.09

Entrevista a Lynn Margulis

Bióloga y antropóloga, es una de las principales figuras del evolucionismo mundial y defensora de la simbiogénesis, teoría que explica el mecanismo de la evolución que Darwin no pudo resolver.

"En EEUU, si no crees en Dios, eres un asesino".

Este año se celebra el 150º aniversario de la publicación de "El origen de las especies" de Charles Darwin. Sin embargo, el paso del tiempo no ha logrado resolver el debate sobre el origen de la selección natural. Los expertos coinciden en que las especies se forman a través de la evolución, pero, ¿cómo se dirige este proceso?. A esa pregunta pretende responder la bióloga evolutiva Lynn Margulis (Chicago, 1938). Esta científica, miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos y de la Academia Rusa de las Ciencias, ha pasado a la historia por su teoría de la simbiogénesis, según la cual, las diferentes especies son fruto de la fusión de cualidades de distintos organismos simbiosis para formar otros nuevos.

Se cumplen 150 años desde que Darwin publicó su obra. ¿Cuál ha sido el mayor hallazgo en biología evolutiva desde entonces?.
La gente habla de selección natural sin saber lo que es. Creen que Darwin dijo que el mecanismo de evolución es la selección natural, pero eso no tiene ningún sentido. Él sabía que hay una fuente de cambios hereditarios, pero no conocía el mecanismo que los genera. Después de Darwin, unos científicos decidieron que esta fuente de cambios era la acumulación de mutaciones al azar, algo que Darwin no dijo y de lo que no se ha encontrado ningún ejemplo. Después de 150 años, se puede decir con certeza que Darwin tenía razón, que existe un proceso de evolución y de selección natural. Esto se ha demostrado gracias a experimentos de bioquímica que no existían en su época. Ahora sabemos que todos los seres vivos tenemos un pasado común y que procedemos de un linaje, pero aún no se ha establecido cuál es la fuente de esa innovación que da lugar a las nuevas especies.

¿Conoce ahora ese mecanismo?
Sí lo sabemos, hay mucha literatura sobre ello, pero está marginada. En 1921, un ruso llamado Boris Mijailovich escribió un libro titulado Simbiogénesis, un nuevo principio de la evolución, pero nadie le hizo caso. Ahora Harvard University Press va a reeditarlo, y para actualizarlo no hemos tenido que hacer nada, ya que no hay nada incorrecto en él. Todo lo que yo he descubierto lo dijo él hace más de 50 años. El pobre murió sin saber que tenía razón.

¿Cómo explicaría, de forma simple, qué es la simbiogénesis?
Tenemos el ejemplo de los líquenes, que es muy clarificador. Son una simbiosis de hongos y algas, una fusión en la que el liquen no tiene ningún parentesco con sus especies de origen. La simbiogénesis forma esas nuevas especies, y la selección natural las escoge y las mantiene. Esta teoría no está en contra de Darwin. La selección natural mantiene, pero no es generadora de cambios. Los que dicen que la evolución se basa en mutaciones al azar se equivocan. También existe una especie de caracoles que ha adquirido genes fotosintéticos. Se alimentan de algas sin digerir nada y en verano se vuelven verdes; no necesitan comer porque realizan la fotosíntesis, una propiedad adquirida de las algas. Cuando acaba el verano, ponen sus huevos y cambian su color a naranja y amarillo hasta que finalmente mueren. Las características de dos organismos diferentes convergen en uno para formar una nueva especie. Sin embargo hay gente muy ignorante que aún así no quiere cambiar su forma de pensar.

"Richard Dawkins no sabe nada de biología molecular; sólo dice lo mismo una y otra vez"; ¿Se refiere a su colega Richard Dawkins, defensor de la mutación como fuente de cambio?.
Bueno, tuvimos un gran debate con estudiantes universitarios en Voces de Oxford, un homenaje a Darwin que duró más de cuatro horas en el que Dawkins no tuvo nada que decir. Defiende que los genes son egoístas, y eso no es cierto, puesto que sólo son trozos de química. Es un gran orador, pero no sabe ni de biología molecular, ni de geología, ni de simbiogénesis, por supuesto. Sólo dice lo mismo una y otra vez, que somos vehículos de nuestros genes, y que estamos enfocados a la replicación genética, pero nadie se puede replicar sin las células.

¿Cree que se establecerá la teoría de la simbiogénesis como fuente evolutiva?
Lo único que sé es que al final nos extinguiremos todos, como le ha pasado al 99,9% de las especies de la Tierra. El destino de la vida es la extinción, esto es selección natural. Las especies tienen un tiempo de vida de unos nueve a once millones de años. En el caso de los humanos sucederá antes, dentro de unos dos millones de años, aunque ya veremos qué pasa cuando nos quedemos sin petróleo y sigamos con este comportamiento tan poco respetuoso con el medio ambiente. La ignorancia profunda va a continuar. Hay demasiada gente en el planeta y seguirá habiendo pobres, y también gente que salga los sábados a emborracharse. Sobre mi teoría, no puedo hacer una predicción. Sólo creo que tendrá más éxito fuera de EEUU, donde la gente opina que si no eres religioso eres un asesino y no puedes hacer nada moral. Tienen esas ideas estúpidas de que si no crees en Dios no puedes hacer nada bien.

¿Qué opina del creacionismo?
No me gusta meterme en ese tema. Alguien me dijo que el 71% de la población de EEUU está en contra de la evolución y piensa que Dios creó la Tierra y las especies hace 6.000 años, y que nada ha cambiado desde entonces. Dicen que saben lo que saben porque Dios está hablando con ellos. Tienen convicciones que no son científicas y yo no trabajo con esa gente. Eso no es ciencia, sino un tipo de ignorancia peligrosa. Por eso en EEUU tenemos el nivel más bajo de ciencia del mundo civilizado.

En España los jóvenes no quieren estudiar ciencia. ¿Qué les diría usted para estimularlos?
Yo creo que hay que seguir la voz interior. A una persona sana le gusta aprender y la ciencia es un modo de educarse y de saber más del mundo. Si estudias para ganar dinero, la ciencia no es una buena forma de hacerlo. Pero la ciencia no es eso, es aprender, estar rodeado de conocimiento y no sé cómo a la gente no le gusta y no siente curiosidad por su mundo. Pero habrá que reunir sólo a aquellos que estén abiertos a la sorpresa. No se puede cambiar a nadie.

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2.12.09

El "Hombre de Pekín" llegó a Asia 200.000 años antes de lo que se creía

Hace 80 años, tal día como hoy, el paleontólogo chino Pei Wenzhong desenterró en una cueva una calavera completa que causó una gran conmoción en todo el mundo. El cráneo pertenecía al que luego se conocería popularmente como «Hombre de Pekín», el mayor descubrimiento de este tipo en la historia de Asia. Causó tanta admiración que incluso en su día se le consideró el eslabón perdido que justificaba la teoría de la evolución de Darwin... y se convirtió en una leyenda. Los últimos estudios elaborados por equipos chinos demuestran que el especimen (Homo erectus pekinensis) data de hace 780.000 años, 200.000 antes de lo que se creía en un principio. El 2 de diciembre de 1929, en un yacimiento de la localidad deZhoukoudian, a 48 kilómetros al sur de la capital china -hoy Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO-, Wenzhong encontró los restos del «homo erectus pekinensis». Los investigadores concluyeron que pertenecían a un hombre de mediana edad, de 150 centímetros de altura y características fisiológicas similares a las de un varón chino actual. El yacimiento ha proporcionado hasta el momento restos de cuarenta individuos diferentes, que han permitido a los investigadores deducir que este homo tenía un cráneo mucho más duro y grueso que el de los hombres actuales y medía desde 1,45 a 1,80 metros de altura. Su forma de caminar era muy similar a la nuestra y utilizaban herramientas de piedra.

Dientes de dragón
La historia del primer hallazgo está mezclada con la fantasía y la cultura popular, ya que los primeros dientes del homínido los encontró un científico sueco en un mercado de Zhoukoudian, cuando los lugareños trataron de vendérselos asegurando que se trataba de dientes de dragón. El científico sospechó la importancia de los dientes y fue a partir de aquí que comenzaron las excavaciones en el yacimiento. Pero la polémica también se alarga en el tiempo, puesto que tres de los cinco fragmentos de huesos originales se perdieron misteriosamente durante la guerra contra el invasor japonés (1937-1945) y aún se desconoce su paradero. En 2005, el Gobierno chino lanzó sin éxito una campaña para su recuperación tanto en el interior del país como en Estados Unidos, donde se cree que los responsables de la excavación enviaron los huesos para evitar el expolio japonés. Para las autoridades chinas, el «Hombre dePekín» ha sido un tótem nacionalista. Durante mucho tiempo, han persistido en señalar que la población china actual es descendiente directa de este homínido y, por tanto, está claramente diferenciada del resto de la humanidad, una teoría que los científicos no comparten en absoluto.

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30.11.09

Un "súper río" separó Gran Bretaña de Europa hace tan sólo 30.000 años

Un grupo de científicos ha encontrado la última pieza de un complicado rompecabezas geológico, la clave para descubrir cómo Gran Bretaña se separó de Europa y se convirtió en una isla. Los investigadores creen que un «súper río» que se alimentaba de las aguas del Támesis y del Rin fue el culpable de aislar a los británicos hace 30.000 años, antes de la formación del Canal de La Mancha. Los investigadores de la Universidad de Cambridge, que publican su estudio en la última edición de Quaternary Science Reviews, han llegado a esta conclusión tras analizar unos sedimentos hallados en el fondo del Golfo de Vizcaya que, al parecer, pertenecían a ese gigantesco canal de agua dulce.
Hace medio millón de años, Gran Bretaña estaba conectada a Europa a través de una serie de colinas bajas entre Weald, en el sudeste de Inglaterra, y Artois, en el norte de Francia. Muchos de los principales ríos europeos, como el Rin y el Támesis, desembocaban en el Mar del Norte y no podían cruzar la barrera natural de las colinas de roca caliza.

UNA «MEGA INUNDACIÓN»
Sin embargo, durante los períodos de glaciación, un enorme lago glacial del mar del Norte se desbordó y los ríos le siguieron provocando una«mega inundación» prehistórica que ocupó la cuenca existente entre GranBretaña y Francia. Así se formó el «súper río», que existió en tres diferentes edades de hielo, hace 450.000, 160.000 y de 90.000 a 30.000 años. Para cuando finalmente se derritió el hielo y el mar se elevó, el agua cubrió el área definitivamente. Gran Bretaña quedó a su suerte y permitió que los ingleses hicieran cosas tan raras y particulares comoconducir por la izquierda. Hasta la fecha, los científicos sólo disponían de depósitos sedimentarios del Canal de La Mancha y de la costa francesa para probar la existencia de ese antiguo río, pruebas que resultaban muy incompletasdebido a la erosión del terreno. Sin embargo, las capas de sedimentos del Golfo de Vizcaya han permanecido inalteradas durante miles de años, así que constituyen una buena prueba para confirmar la existencia del enorme cauce.

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23.11.09

Geógrafos de la Prehistoria

Nuestra especie utiliza los planos, y ahora también el GPS, para poder llegar a los sitios de manera más eficaz yrápida. La cartografía históricamente ha sido esencial para reconocer el territorio. Guiados por mapas, por croquis, se pueden organizar desplazamientos que de otra manera resultan penosos. Desde el origen dela vida, los organismos han sido guiados por señales físicas y químicas, pues éstas han permitido la transmisión por movimiento o explicación anuestros congéneres de especie.
El descubrimiento y publicación en el Journal of Human Evolution de los hallazgos de la cueva de Abauntz, en Navarra, de un bloque de caliza con un grabado reproduciendo un paisaje y fauna, representa un documento único en Europa Occidental. Este mapa, de 13.660 años de antigüedad, indica que el 'Homo sapiens' que vivió en estos territorios durante el periodo Magdaleniense tenía unas capacidades de conocimiento geográfico práctico muy avanzadas.
La cueva de Abauntz, de pequeñas dimensiones, es un yacimiento que presenta una secuencia estratigráfica que abarca el Paleolítico medio y superior hasta la Edad del Bronce. Esto quiere decir que, seguramente, estaba situada en un lugar estratégico y por eso tiene una amplia ocupación humana, a pesar de no ser una gran cavidad.
El estudio de los bloques de caliza ha permitido al equipo de la Dra. Pilar Utrilla establecer la hipótesis de que la cueva fuera un lugar de ocupación de corta duración mientras realizaban las largas partidas de caza y que el bloque número 1, exhumado por los arqueólogos que excavan este yacimiento, pudiera representar un croquis hecho por los homínidos que las protagonizaban.
Gracias al uso del escáner y del microscopio, han podido averiguar la secuencia constructiva del mapa representado. Ubicados en la cueva, se constatan en él los lugares de aprovisionamiento de materias primas, agua, caza y refugio. Estos materiales grabados fueron descubiertos asociados a un hogar junto a los instrumentos que utilizaron para llevara cabo los objetos de arte mobiliario.
Resulta sorprendente que nuestra especie siempre haya tenido en su mentela representación espacial como forma de localización en un territorio. Esta capacidad se suma a la destreza plástica de los artistas de finales del Paleolítico superior. Arte y ciencia se dan la mano desde tiempo inmemorial. De esta manera, podemos entender el progreso social de los humanos: un gran sustrato de conocimiento está presente a lo largo de toda nuestra evolución.

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Dieta del Australopitecus

Los australopitecos comían frutos, semillas, raíces y cortezas.

Un estudio de las marcas de los dientes muestra que aquellos homínidos africanos de hace millones de años tenían un alimentación similar a los gorilas actuales.
Los Australopithecus afarensis, homínidos que vivieron en África hace entre unos 2 y 4 millones de años, se alimentaban preferentemente de frutos ricos en azúcares, pero en las épocas desfavorables no hacían ascos a semillas, raíces, tubérculos o cortezas, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Barcelona (UB), dirigido por Alejandro Pérez-Pérez y publicado en la revista Journal of Human Evolution. El hallazgo se basa en el análisis de las microestrías de los dientes fósiles de esta especie africana, cuyo más famoso representante es el esqueleto casi completo de Lucy, una hembra, de hace unos tres millones de años.
Durante el proceso de masticación, explican los investigadores en un comunicado de la UB, se raya el esmalte de los dientes por la abrasión de elementos estructurales de los vegetales que, además, a menudo llevan tierra. Son estrías características que los científicos también han comparado con dientes de primates actuales. "El patrón de microestración de A.afarensis muestra claras similitudes con los de especies (Hominoidea) actuales, como los gorilas de Camerún", explica Ferran Estebaranz, uno de los autores de la investigación.
Estos australopitecos vivieron en ambientes diferentes del continente africano, sin embargo el patrón de su alimentación parece ser uniforme, "lo que indica que estos homínidos eran capaces de buscar y seleccionar los recursos favoritos en diversos entornos ecológicos, explican los científicos. Además, la dieta de A.afarensis no varió a lo largo del tiempo pese a que el territorio del Este africano se hizo cada vez más árido hace entre 3 y 4 millones de años.
El trabajo de los investigadores de la UB se inscribe en un proyecto amplio de caracterización de la dieta y las adaptaciones ecológicas de los homínidos del Pleiostoceno en el Este de África.

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19.11.09

El misterio de la extinción de los mamuts y los mastodontes sigue abierto

Ni los cazadores prehistóricos ni el cambio del ecosistema ni un meteorito provocaron la desaparición de la megafauna en Norteamérica.

por ALICIA RIVERA

Mamuts y mastodontes de Norteamérica.
Fue hace unos 14.800 años cuando empezó la decadencia de los mamuts, los mastodontes, los canguros gigantes y otras especies de la megafauna norteamericana, que concluyó con su desaparición para siempre mil años después. Así que no fueron los humanos cazadores prehistóricos, los clovis, los que acosaron hasta la extinción a estos grandes herbívoros, porque cuando llegaron, esos animales ya estaban en franca decadencia. Tampoco se debió la pérdida al cambio radical del ecosistema que comprometió su supervivencia, porque el cambio realmente se produjo después de su desaparición. Ni siquiera se puede culpar al impacto de un meteorito en la Tierra hace unos 12.900 años, como se ha sugerido.
¿Entonces por qué se extinguieron esos animales?. La pregunta sigue sin respuesta, pero al menos ahora se han descartado las hipótesis más difundidas, y ello gracias a una investigación basada en unos hongos especiales ("Sporormiella") que proliferan en las boñigas de los grandes herbívoros. El estudio, dirigido por Jacquelyn Gill, se presenta en la revista "Science".
"Hace 20.000 años Norteamérica contaba con una mayor riqueza de grandes mamíferos que África hoy en día; hace 10.000 años, 34 géneros de esos grandes mamíferos habían desaparecido, incluidas diez especies cuyos ejemplares pesaban más de una tonelada", comenta Christopher Johnson, especialista de la Universidad James Cook (Australia) en "Science". "En ese intervalo de tiempo ocurrieron otros cambios drásticos, y todos ellos han sido defendidos como causa de la extinción de la fauna: elclima pasó de frío a templado y de nuevo a frío durante mil años antesde volver a ser templado; hubo extensos y constantes incendios y la estructura y composición de las especies vegetales cambiaronrápidamente", continúa Johnson. Llegaron los clovis y su cultura,considerada la más antigua del continente americano, floreció durantecasi un milenio. Algunos científicos han defendido que un objeto extraterrestre chocó contra la Tierra hace casi 13.000 años, provocando el enfriamiento, matando a la megafauna y poniendo fin a la culturaclovis. Pero todo este escenario de hipótesis se va al traste con el estudio de Gill (Universidad de Wisconsin, EE UU) y sus colegas, concluye el experto australiano.
Gill, por su parte, afirma en un comunicado de su universidad: "Nuestros datos no son consistentes con una sobreexplotación por caza de grandes animales por parte de los humanos ni por un deterioro de su hábitat".
¿Cómo son capaces estos científicos de datar y poner en orden con precisión estos acontecimientos que ocurrieron hace más de 10.000 años?. El reloj prehistórico para ellos son las muestras extraídas de los sedimentos de un lago en Indiana y las manecillas de ese reloj son unas esporas de los hongos "Sporormiella" que se producen en los excrementos de grandes mamíferos herbívoros. Las esporas son más abundantes cuando más mamuts, mastodones, etcétera, estuvieran produciéndolas y, como las esporas se depositan en los sedimentos, sirven de indicador. La correlación con otros testigos de las muestras, incluido polen y carbonilla, permite determinar la biomasa de megafauna y asociarla a diferentes registros geológicos y arqueológicos.
La conclusión es que la megafauna norteamericana empezó a declinar mil años antes de que los clovis, grandes cazadores, llegaran al territorio."En las muestras, la cantidad de esporas [Sporormiella] cae dramáticamente hace unos 13.800 años y prácticamente desaparecen del registro", aclara Gill.
"Los datos sugieren que el declive y extinción de de la megafauna comenzó [en la zona del lago donde se han analizado los sedimentos] en algún momento entre hace 14.800 años y 13.700 años, y precedió a los cambios drásticos en la vegetación y la frecuencia de los grandes incendios", añade John Williams, otro de los investigadores del equipode Wisconsin. "Todo esto sucedió mucho antes del sugerido impacto de un meteorito", añade Johnson. "Así, se descarta el cambio de la vegetación, los incendios y el desastre cósmico como causa primaria de la extinción de la megafauna. También parece poco plausible el cambio climático como motivo". Tal vez el cambio de vegetación se debió a la desaparición de aquellos grandes herbívoros.
En cuanto al efecto de la caza intensiva de mamuts y mastodontes, lafechas tampoco cuadran ya que el declive comenzó mil años antes de lallegada de los clovis. El investigador australiano afirma que si fueron los humanos, debió ser alguien anterior a los clovis cuya misma existencia sigue rodeada de controversias y dudas. Es más, tal vez las habilidades de grandes cazadores de los clovis fueron un reflejo de la necesidad de desarrollar estrategias más avanzadas para capturar a una megafauna que ya era escasa y difícil de localizar.
A la vista de los resultados se sigue buscando la causa de la desaparición de los mamuts y los mastodontes.

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13.11.09

Prehistóricos sí, pero no tan primitivos

Los cazadores del Paleolítico no sólo fueron capaces de crear obras de arte, sino que también aprovecharon principios científicos que se enunciarían milenios más tarde.

Los cazadores del Paleolítico no sólo fueron capaces de crear obras de arte aclamadas como Patrimonio de la Humanidad, sino que también sacaron provecho para sobrevivir de principios científicos que se enunciarían varios milenios más tarde y que hoy son la base de inventos como el avión o el motor diésel.
El descubridor de Altamira, Marcelino Sanz de Sautuola, murió señalado como un farsante por los principales paleontólogos europeos de su época, porque la ciencia de finales del siglo XIX tenía tal concepto de laPrehistoria, que no podía admitir que unos seres primitivos pudieran crear arte y, mucho menos, pintar una maravilla de la talla de los bisontes polícromos de Santillana del Mar.
La afrenta de la ciencia al descubridor del primer testimonio del arte rupestre paleolítico quedó saldada en 1902 cuando uno de sus mayores detractores, el francés Émile Cartailhac, reconoció públicamente su error, pero en el imaginario colectivo todavía pervive una idea del hombre de las cavernas como un ser primitivo.
El Museo de Altamira lleva años luchando contra esa imagen, con actividades que revelan al visitante que sus antepasados de hace 20.000 años no eran menos inteligentes que él. Eran Homo sapiens. "No confundamos inteligencia con conocimiento o información. Las capacidades neurobiológicas de una persona de hace 20.000 años eran idénticas a las nuestras. Su capacidad de aprendizaje y análisis era la misma", explica el director del museo, José Antonio Lasheras.
La última de esas actividades tiene lugar estos días, con motivo de la Semana de la Ciencia, una cita que Altamira suele aprovechar cada añopara lucir sus programas de arqueología experimental y mostrar a los visitantes cómo era la vida en la Prehistoria.
En 2009 ha contado con la colaboración del Aula de la Ciencia de la Universidad de Cantabria, cuyo director, el profesor de Termodinámica Julio Güeméz, no oculta su admiración por la brillantez que demostraron los hombres del Paleolítico para aplicar a base de observación y ensayo-error principios de la física que llevaron de cabeza a los matemáticos hasta los siglos XVIII y XIX.

Estos son algunos:

- PRINCIPIO DE CONSERVACIÓN DE LA ENERGÍA, que podría traducirse así para los hombres del final de la última glaciación: "Cómo hacer fuego golpeando dos piedras o frotando un palo contra una madera".
La ciencia creyó hasta casi el siglo XIX que el calor era un fluido ingrávido, que se transmitía de objeto a objeto. De hecho, explica Güémez, esa teoría funcionó razonablemente bien hasta que un soldado metido a fabricante de armas, Benjamin Thompson, conde de Rumford, se preguntó en 1798 por qué se calentaban tanto sus cañones de bronce cuando perforaba el ánima con una broca roma.
Rumford dedujo que el calor no lo transmitía un objeto a otro, sino que era fruto del rozamiento. Era movimiento, energía mecánica. En el Paleolítico, el hombre aplicó ese mismo principio durante milenios, al golpear pedernal y pirita para obtener una chispa o al frotar dos maderas para obtener una brasa con la que hacer fuego. Con siglos detecnología de diferencia, puso en práctica los mismos principios por los que funcionan un mechero o un motor diésel.

- LA TEORIA DEL CALOR ESPECÍFICO, o cómo hacer hervir el agua utilizando piedras.
El químico escocés Joseph Black explicó en el siglo XVIII por qué unos materiales necesitan más energía para calentarse que otros e introdujo en la termodinámica el concepto de calor específico.
En la Prehistoria, el hombre tuvo que enfrentarse a la necesitad de hervir agua, una de las sustancias con mayor calor específico de la naturaleza, tanto, que elevar un grado la temperatura de un kilo de agua requiere la misma energía que levantar un metro un peso de 400 kilogramos. Y lo resolvió poniendo al fuego piedras, que se calientan con poca energía, y sumergiéndo las en el agua, con lo que lograba el mismo efecto que en la actualidad emplean en las saunas finlandesas.

- EL TEOREMA DE BERNOULLI Y EL EFECTO VENTURI, o cómo pintar con aerógrafo hace 20.000 años. Esos dos complejos fenómenos físicos sobre el comportamiento de los fluidos, desentrañados en el siglo XVIII por los científicos que les dan nombre, son hoy la base del barómetro o incluso de la aerodinámica que explica la sustentación de los aviones.
Los hombres que habitaron la Cornisa Cantábrica en el Paleolítico los aplicaron para pintar con aerógrafos rudimentarios, de los que se han encontrado ejemplos en Altamira. Y lo consiguieron tras descubrir que si colocaban un hueso hueco de ave sobre un pigmento líquido y soplaban sobre su extremo con otro hueso, la pintura subía y se proyectaba deforma uniforme, pulverizada.
"No sé cómo a alguien se le pudo ocurrir esto. No es algo tan intuitivo. Tenían que ser muy ingeniosos para relacionar fenómenos que son muy poco frecuentes en la naturaleza", reflexiona Güémez.

- LA PALANCA, o cómo lanzar más lejos un venablo y cazar seguro. Durante generaciones, hasta la invención del arco, los cazadores del Paleolítico utilizaron un instrumento llamado propulsor prehistórico para lanzar venablos a más distancia, lo que permitía no ser descubierto por la presa y mantenerse a una distancia prudente de ésta. En realidad, se trata de un pequeño bastón que prolonga la longitud del brazo y potencia el efecto de la palanca que enunciaría siglos más tarde Arquímedes, en la Grecia clásica.
En América, recuerda Güémez, ese artilugio se siguió utilizando hasta la llegada de los conquistadores españoles, que sufrieron en sus propias carnes un arma, el atlatl, que lanzaba proyectiles con tal fuerza yvelocidad que perforaban sus cotas de malla.

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12.11.09

Especies de Homo en Atapuerca

Desde que empezaron las excavaciones sistemáticas en la Sierra de Atapuerca (Burgos), se han realizado numerosos descubrimientos de especies de homínidos, hasta el punto que ahora mismo es el conjunto prehistórico que contiene más restos de homínidos, del Pleistoceno inferior y medio, conservados del registro euroasiático.
Al descubrimiento de miles de restos de Homo heidelbergensis en la Sima de los Huesos, en el complejo cueva Mayor-cueva del Silo, de más de medio millón de años de antigüedad, se han ido añadiendo más de un centenar de fósiles de Homo antecessor de 900.000 años en el nivel 6 de la cueva de la Gran Dolina, en el complejo de la Trinchera del Ferrocarril. Recientemente, han sido hallados algunos fósiles de homínidos de 1,3 millones de años en la cueva de la Sima del Elefante.
Sabemos que disponemos de registro arqueo-paleontológico de gran parte del Pleistoceno inferior, medio y superior, así como ricos yacimientos del Holoceno. Un reto importante en las excavaciones de los yacimientos de esta Sierra burgalesa es el de descubrir todas las especies que han habitado en Europa.
Este año, en la campaña de julio, un sondeo realizado en la Galería de las Estatuas en el conjunto de Cueva Mayor-cueva del Silo, ha dado como resultado una rica y variada fauna e industria del Paleolítico medio y un musteriense de muy buena factura, tallado entre otros materiales, en sílex. La conservación de la fauna en este registro, nos hace albergar esperanza sobre que en un futuro pueda localizarse una especie que se resiste en Atapuerca, el Homo neanderthalensis.
Sería científicamente muy importante descubrir en un mismo espacio, por primera vez en la historia de la investigación en Europa, todas las especies que han evolucionado en nuestro subcontinente. Si bien habíamos encontrado en yacimientos al aire libre registros del Paleolítico medio, nunca habían sido exhumados en el interior del sistema de cavidades.
La buena conservación de los fósiles en los sedimentos en el interior del kars, así como la abundancia de homínidos en otras épocas, nos hace pensar que, por primera vez en Atapuerca, existe la posibilidad de encontrar algún taxón de la especie europea que se nos resiste.
La proximidad de registro Neandertal en Valdegoba (Huermeces, Burgos), nos confirma que, si se trabaja de forma sistemática en los sedimentos del Pleistoceno superior en Atapuerca, se puede hacer realidad nuestro proyecto de encontrar todas las especies de homínidos que vivieron en Europa, en un mismo complejo.

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11.11.09

Una nimia diferencia que nos hace hablar

El gen del lenguaje es casi igual en humanos y chimpancés pero sus efectos en el cerebro son radicalmente diferentes.

por JAVIER SAMPEDRO

Aunque un siglo de neurología ha mostrado que el cerebro está hecho de centenares de módulos especializados, la genética no ha encontrado lo que cabría esperar de ello: centenares de genes específicos de cada módulo. La gran excepción es FoxP2, "el gen del lenguaje", cuyas mutaciones eliminan la capacidad humana del habla. Una paradoja es que el gen existe en todos los vertebrados, y que nuestra versión sólo difiere en dos detalles de la del chimpancé. Pero Daniel Geschwind y su equipo de la Universidad de California muestran que esa mínima diferencia tiene efectos drásticos en las neuronas humanas. Anthony Monaco y sus colaboradores de la Universidad de Oxford descubrieron en 2000 un gen cuyas mutaciones destruyen la competencia gramatical sin afectar necesariamente a otras funciones intelectuales. En la familia que analizaron, 15 de 29 miembros a lo largo de tres generaciones se mostraban incapaces de distinguir los fonemas dentro deuna palabra, de generar inflexiones a partir de una raíz, de comprenderlas si no las habían aprendido previamente de memoria y de producir con naturalidad estructuras sintácticas. Los investigadores pudieron demostrar que la responsable de todos esos defectos era una mutación en FoxP2. Se le conoce desde entonces como el "gen del lenguaje". En los pájaros, el gen FoxP2 está implicado en el canto. Más en general, en las especies vocales (o que emiten algún sonido por la boca) el gen afecta a la coordinación de los músculos implicados en la vocalización. Pero, más en general aún, FoxP2 es necesario para la coordinación de los movimientos en los vertebrados, incluidos los movimientos faciales. "Los problemas para organizar las secuencias motoras, o con el aprendizaje de procedimientos, incluidos los de la cara y la boca, se pueden manifestar en la especie humana como un trastorno del lenguaje", explican en Nature Martín Domínguez y Pasko Rakic, neurobiólogos de la Universidad de Yale. FoxP2 ha resultado ser uno de los genes más estables a lo largo de la evolución que se conocen. Un gen es un texto que contiene la información para fabricar una proteína. Éstas son largas cadenas de aminoácidos. La proteína FoxP2 es una cadena de 715 aminoácidos. El gen humano y el del ratón sólo difieren en tres de los 715, y una de ellas es común al ratón y al chimpancé. Sólo las otras dos son específicamente humanas. Pero FoxP2 es un gen que regula a otros genes. Geschwind ha rastreado elgenoma entero en busca de los genes controlados por el FoxP2 humano y ha buscado las diferencias con la misma red regulada por el FoxP2 del chimpancé. "Hemos encontrado que un número importante de esos genes se activan de forma distinta en el cerebro humano y el del chimpancé", diceGeschwind. "Esto indica que FoxP2 conduce a estos genes a comportarse de modo distinto en las dos especies". Los autores han identificado 65 genes subordinados que no hacen distingos de especie: responden igual al FoxP2 humano que al de los monos; pero también hay 61 genes que se activan más por el FoxP2 humano que por el del chimpancé, y otros 55 que hacen justo lo contrario. De modo que la pequeña diferencia en la secuencia de FoxP2 tiene un efecto nada pequeño en la actividad del genoma de las neuronas. El estudio de esos genes permitirá ahora seguir la pista a la evolución del lenguaje.

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10.11.09

Un Sahara más húmedo permitió al ser humano salir de África

Las migraciones de los hombres primitivos desde África hacia otros continentes fueron facilitadas por cambios climáticos que convirtieron el Sáhara en una región mucho más húmeda que en la actualidad, según un nuevo estudio a cargo de científicos neerlandeses y alemanes. El trabajo, publicado en la edición digital de Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), también sugiere que dichos cambios se debieron a alteraciones en la intensidad de una importante corriente quere corre el Océano Atlántico.
El Sáhara no siempre ha sido el desierto que es hoy en día; investigaciones anteriores han revelado que hace alrededor de 10.000 años, en una época denominada Período Húmedo Africano (PHA), esta región estaba cubierta por bosques, praderas y lagos y habitada por humanos. Pero cuando concluyó el PHA, hace alrededor de 5.500 años, el Sáhara volvió a convertirse en un desierto.
En el estudio referido, científicos del Real Instituto de Investigación Marina de los Países Bajos (NIOZ) y de la Universidad de Bremen (Alemania) estudiaron sedimentos extraídos del fondo marino próximo a las costas occidentales de África para investigar cómo ha cambiado el medio ambiente del Sáhara en los últimos 200.000 años. En las regiones del Sáhara y el Sahel soplan fuertes vientos que transportan polvo hastael Atlántico. Este polvo acaba hundiéndose hasta el lecho marino, donde va acumulándose y, con el paso de los milenios, forma estratos.
El polvo está mezclado con ceras cuticulares procedentes de hojas de plantas que también van a parar a las capas sedimentarias, donde se conservan en buen estado durante millones de años. La composición química de los árboles, arbustos y hierbas que crecen en el Sáhara cuando éste es más húmedo es distinta de la de las hierbas y juncias que pueblan la región cuando su clima es más desértico. Al estudiar la composición química de dichas ceras, los investigadores lograron determinar los períodos de sequía y humedad del Sáhara.
Concretamente, sus análisis revelaron la existencia de tres períodos en los últimos doscientos milenios en los que el Sáhara estuvo cubierto de árboles y, por consiguiente, debió de constituir un medio húmedo. El primer período, hace entre 120.000 y 110.000 años, coincide a grandes rasgos con la dispersión de los seres humanos modernos, desde el puntode vista anatómico, desde África hacia el suroeste asiático y Europa hace entre 130.000 y 100.000 años. Por consiguiente, este estudio refuerza la teoría de que el Sáhara podría haber sido la ruta de salida de África para los seres humanos primitivos.
El segundo período húmedo se prolongó aproximadamente entre hace 50.000y 45.000 años, y también coincide con otra ola de migración desde África que se calcula que tuvo lugar entre hace 60.000 y 40.000 años. Tambiénse han hallado indicios de una posible ola de migración de vuelta a África desde el suroeste asiático alrededor de esta época.
El tercer período húmedo se produjo entre hace 10.000 y 8.000 años, época en la que se sabe que el Sáhara estaba habitado por poblaciones humanas.
Los investigadores también trataron de averiguar las causas de estos drásticos cambios en el medio ambiente del Sáhara. Para ello estudiaron la composición química de los caparazones de unos animales diminutos llamados foraminíferos que también quedaron atrapados en los sedimentos marinos ya mencionados. La composición de los caparazones está relacionada con la composición química de las profundidades del océano en las que habitan estas criaturas diminutas.
Un factor clave en el clima sahariano es un importante sistema decorrientes denominado Circulación Meridional de Retorno del Atlántico («Atlantic Meridional Overturning Circulation» o AMOC), por cuyas capas superficiales se transportan aguas cálidas en dirección norte, hacia el Ártico, mientras que por las profundidades oceánicas lleva agua fría hacia el sur. La fuerza de este sistema de corrientes varía con el tiempo.
Los científicos descubrieron que, cuando la AMOC era más débil, el norte de África era más seco. Los investigadores atribuyen el debilitamiento de la AMOC a un mayor aporte de agua dulce en la región ártica del Atlántico. Cuando la AMOC es más débil, la temperatura de la superficie oceánica en el Atlántico Norte disminuye, los vientos alisios cobran fuerza y esto, unido al movimiento de masas de aire frío desde latitudes altas hacia los trópicos, desplaza las lluvias monzónicas del norte de África hacia el sur, lo que provoca condiciones más áridas en el Sáhara.
«Nuestros resultados sugieren que los cambios en la AMOC influyeron en el clima del norte de África y que, en algunos periodos, ayudaron acrear condiciones más propicias en la zona central del Sáhara/Sahel, lo que permitió que los humanos atravesaran esta región habitualmente tan inhóspita», concluyen los autores.

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2.11.09

Ardipithecus ramidus, un nuevo tipo de ancestro

Primero fue Lucy, después otro, después otro, y ahora el buen Ardi, que viene a chusmearnos algunas cosas más sobre nuestro no tan limpio linaje. Mezclas y dudas, ramificaciones que se pierden en la noche de los tiempos. Ardi es un millón de años más viejo (¿o más joven?) que Lucy y nos cuenta cosas distintas. Futuro quiere a los fósiles. Le encantan. Muestran una y otra vez que no somos sino una rama lateral de una evolución que nos ignora. Aquí, Ardi. Por Martin CaglianiLa ciencia suele arrojar descubrimientos cada tanto, que cambian todo lo que se venía pensando hasta la fecha sobre algún tópico. Por lo general son pequeños descubrimientos, que luego se van engrandeciendo a la luz de los estudios para confirmarlos, e ir aumentando el conocimiento que aportan. El caso del Ardipithecus ramidus es bastante más espectacular. Primero se descubrió un diente que llenaba de dudas a la comunidad paleoantropológica, seguido por un silencio de radio que duró 17 años. Luego de no saber nada sobre este enigmático homínido, explota la bomba con once artículos científicos y un video publicados al mismo tiempo que patean el tablero de la evolución humana.Para que nos hagamos una idea, este fósil es el más antiguo de la rama evolutiva humana. Tiene 4,4 millones de años, y representa algo totalmente nuevo.

PATEANDO EL TABLERO EVOLUTIVO
Hasta ahora entre nuestros ancestros había tres tipos de adaptaciones, estaban los Australopitecos gráciles, los Australopitecos robustos y los humanos, dentro de los cuales ubicamos no sólo a los Homo sapiens, sino a sus ancestros, el Homo erectus y el más antiguo Homo habilis.Los australopitecos eran los más antiguos y primitivos, eran todo lo que uno se podía imaginar para un ancestro de los humanos. El más famoso australopiteco es una mujer, Lucy, con 3,2 millones de años, que era bastante parecida a un chimpancé, sólo que tenía pies similares a los nuestros, o sea, más adaptados al caminar bípedo.Así los paleoantropólogos creían que si íbamos más lejos en el tiempo, encontraríamos al primate que dio origen tanto a esta rama evolutiva humana, como a la rama evolutiva que derivó en los monos actuales como el chimpancé.Mayoritariamente se pensaba que ese antepasado común no habría sido muy diferente de los chimpancés actuales, lo que ha llevado al error popular de asumir que descendemos de un mono como los de hoy en día. El Ardipithecus ramidus echa por tierra esa visión, ya que es uno de los más antiguos y más cercanos al antepasado común, y no tiene absolutamente nada que ver con un chimpancé actual.¿Qué nos dice esto? Que el nuevo fósil era más arbóreo que los monos actuales, que se caracterizan por ser más terrestres, al igual que nosotros y nuestros antepasados del género Homo. Esto permite imaginar que el ancestro común habría sido del todo arbóreo, y habría dado lugar a dos líneas evolutivas diferentes, pero ambas terrestres: una caminó sobre sus dos patas, y la otra no. Ardipithecus caminaba en dos patas, pero no de la forma que lo hacían los australopitecos y nosotros.

LES PRESENTAMOS AL ARDIPITHECUS RAMIDUS
La nueva especie fósil del árbol evolutivo humano fue descubierta entre 1992 y 1994, en Aramis, Etiopía. En total son 110 fragmentos de hueso fósiles, que corresponden a unos 35 individuos. Pero la estrella es el fósil de una mujer apodada Ardi.Ardi es el individuo más completo y lo es en un grado más que importante, lo que ayudó mucho a conocer cada aspecto de esta nueva especie. Está igual de completo que la famosa Lucy, una Australopithecus afarensis que era la estrella de la paleoantropología hasta la fecha.Se han recuperado ambos brazos de Ardi, ambas manos, los dos pies, la pierna derecha, parte de la pelvis, unas cuantas vértebras y un cráneo casi completo, con dientes y todo. Un fósil tan completo es algo rarísimo en la paleoantropología; los casos como éste se pueden contar con los dedos de una mano. Muchas veces apenas si se tiene algún diente, o un único fragmento de hueso.El estudio de estos restos, más los de los otros individuos, les ha permitido a los paleoantropólogos ver a una especie totalmente diferente de lo que se venía observando entre los homínidos, que son los fósiles pertenecientes a nuestra rama evolutiva.Su rostro era más vertical que el de los chimpancés, o sea más cerca de como es nuestra cara. La mandíbula se muestra menos protuberante que la de un chimpancé, y no tenía dientes incisivos filosos, como la mayoría de los monos actuales. Los dientes de Ardi y sus compañeros también tienen bastante que decir sobre su sociedad.Es que entre los chimpancés actuales, como en el caso de otros monos, los machos suelen tener los dientes más grandes que las hembras, cosa que no ocurría entre los australopitecos o los humanos. Los Ardipithecus tenían los dientes sorpresivamente menos afilados, y menos diferenciados entre sexos, lo que nos dice que su estructura social no era como la de los monos actuales, sino más parecida a la que tendrían nuestros ancestros más directos.Otro dato llamativo es que la base del cráneo era corta, lo que le permitía balancearse sobre la espina dorsal. Esto es indicador de que caminaba sobre dos patas. Evidencia apoyada por la forma de la pelvis y de los pies.Pero estos últimos no eran ciento por ciento los pies de un bípedo, ya que tenían un pulgar oponible, o sea eran más parecidos a una mano que a un pie, lo que le permitía agarrarse a las ramas de los árboles.Ardi vivía en un medioambiente boscoso, con pequeños parches selváticos densos. Lo surcaban arroyos, y no muy lejos había áreas más abiertas tipo pradera. Pero donde vivió Ardi era un paisaje cerrado, que compartía con animales como loros, búhos, tigres diente de sable, hienas, osos, nutrias, otros primates, y un largo etcétera.

¿COMO SABEMOS TODO ESTO?
Estos datos tan completos son el fruto de 17 años de estudios. En 1994 se dio a conocer el descubrimiento de uno de los dientes de Ardi; por un momento fue el homínido más antiguo, después desapareció y no se habló más de él hasta ahora. Sólo circulaban historias en el mundo de la paleoantropología, pero no se publicó nada hasta que Science incluyó once artículos, resultado de un estudio llevado a cabo por decenas de científicos de todas partes del mundo y diferentes campos de la ciencia.Es un hecho sin precedentes en paleoantropología. Esos once artículos científicos dan una cobertura completa a la anatomía, el paleoambiente y las interpretaciones evolutivas de Ardi. Se han estudiado los restos fósiles de todas las maneras posibles, y no sólo eso, sino que han estudiado todo el paleoambiente de los yacimientos donde fueron descubiertos, para saber con qué animales convivía y qué tipo de vegetación había.Todo este trabajo fue coordinado por Tim White, de la Universidad de California, descubridor de los primeros restos. White también formó parte del grupo que descubrió a la otra estrella de la paleoantropología: Lucy.Se ha escrito por allí que este increíble esfuerzo científico es, para el pequeño campo del estudio de la evolución humana, como si White hubiese estado construyendo un súper colisionador de hadrones como el LHC bajo nuestras narices. Pero esta es la forma en que se hace ciencia, cocinando a fuego lento para hacerlo bien. No como se hizo hace poco con el famoso fósil Ida, el Darwinius masillae, que salió con bombos y platillos para terminar mostrado que no era sino una serie de errores científicos sin evidencias para probar nada de lo que decían.Como siempre se dice en el campo del estudio de la evolución humana, esto apenas acaba de empezar. Recién se dio a conocer todo lo que estos científicos han descubierto sobre Ardi, ahora es el turno de que otros estudien los resultados y tengan sus propias interpretaciones.Pero lo que sí sabemos es que Ardi ha llegado para patear el tablero del estudio de los orígenes evolutivos de nuestra especie. Ha cambiado todo lo que se pensaba hasta la fecha sobre cómo sería ese ancestro que dio origen tanto a nuestra línea evolutiva como a la de nuestros parientes los monos...

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29.10.09

Los humanos modernos tuvieron sexo con los neandertales

por JOSÉ MANUEL NIEVES

Si esta afirmación la hubiera hecho cualquier otra persona seguramente no habría merecido una sóla línea de comentario. Pero no ha sido el mismísimo Svante Päävo, Director de Genética del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en Alemania, una de las organizaciones científicas más importantes del mundo.
Svante Pääbo, el mismo que revolucionó a la comunidad científica internacional al presentar, el pasado mes de febrero, su proyecto más ambicioso, el primer borrador de un genoma de neandertal completo. Más de 3 mil millones de pares de bases (lo que supone cerca del 60% de todo el genoma) conseguidas a partir de ADN obtenido directamente de fósiles de neandertal. Pues bien, durante una conferencia pronunciada recientemente en el Cold Spring Harbor Laboratory, cerca de Nueva York, y recogida por el Sunday Times, Pääbo dijo estar «seguro de que las dos especies tuvieron relaciones sexuales», aunque la cuestión, añadió, es averiguar cómo de «productivas» fueron esas relaciones.
Para aclarar ideas, un poco de historia: los humanos modernos, los que son como nosotros, llegaron a Europa hace unos 40.000 años, y la encontraron ocupada por otra especie humana, parecida pero no igual a la nuestra. Los neandertales reinaron en el continente europeo durante varios cientos de miles de años, pero desaparecieron relativamente rápido con la llegada de los nuevos pobladores. Ambas especies, los neandertales y la nuestra, convivieron sin embargo durante un periodo que oscila entre los 10.000 y los 12.000 años.
¿Tuvieron hijos?. Una «convivencia» que ha hecho preguntarse a los científicos por el tipo de relación que ambas especies mantuvieron durante todo ese tiempo. «Lo que a mí realmente me interesa es saber si (al mezclarse) tuvieron hijos -afirma Pääbo, que aparece en la imagen en su laboratorio- y si esa descendencia contribuyó a a nuestra variedad actual. Estoy seguro de que tuvieron sexo, ¿pero contribuyó su descendencia a hacernos como somos?. Seremos capaces de responder con rigor a esta pregunta con la nueva secuenciación (del genoma de los neandertales)».

El próximo paso de Pääbo y su equipo, con el también colabora el grupo español que dirige el paleontólogo Antonio Rosas, es presentar una secuencia genética aún más completa que la anterior. Y las respuestas que halle en ella servirán para conocer aspectos hoy aún inéditos de nuestros orígenes. Además, claro, de mitigar las controversias actuales alrededor de una serie de fósiles recientemente descubiertos y que parecen compartir rasgos característicos de ambas especies. Los análisis genéticos llevados a cabo hasta el momento, sin embargo, muestran grandes diferencias entre los genes de los neandertales y los de nuestra propia especie.
Incluso en el caso de que se hubieran cruzado, sus hijos habrían podido ser menos fértiles
Lo cual ha llevado a otro de los «grandes» de la paleontología, Chirs Stinger, del Museo de Historia Natural de Londres, a decir en una conferencia en la Royal Society que «es posible que neandertales y humanos fueran genéticamente incompatibles, por lo que incluso en el caso de que se hubieran cruzado, sus hijos habrían podido ser menos fértiles». Algo que sucede también en la actualidad cuando se cruzan, por ejemplo, tigres con leones o caballos con cebras.
«Yo solía creer que los neandertales eran muy primitivos -dijo Stringer- pero durante los últimos diez o quince mil años antes de su desaparición, hace unos 30.000 años, los neandertaales ya realizaban complejos ritos funerarios y fabricaban herramientas y joyas, como cuentas perforadas, tal como hacen los humanos modernos».
Debido al largo tiempo que ha pasado desde que los neandertales se extinguieron, cualquier rastro de su ADN que pudiera haber pasado a nuestra especie se ha diluido muy por debajo de los niveles detectables. Un problema que Pääbo espera solucionar con la nueva secuenciación del genoma neandertal. En ella buscará, también, algun resto de nuestros propios genes para demostrar por fin si hubo o no hibridación entre ambas especies.

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25.10.09

El pequeño gran hombre de Flores

Los últimos trabajos revelan que el 'hobbit' evolucionó en África hacemás de dos millones de años y utilizaba herramientas.

por JAVIER SAMPEDRO

Cinco años después de su descubrimiento en la isla de Flores, en Indonesia, los científicos siguen reexaminando el fósil humano más desconcertante de la historia: LB1, el hombre de Flores, que en realidad era una mujer. Medía un metro y no tenía más cerebro que un chimpancé, pero vivió hace sólo 17.000 años. Algunos paleontólogos no aceptan que represente una especie enana, y han sostenido siempre que LB1 es una mujer moderna con alguna enfermedad rara. Según los últimos estudios evolutivos, sin embargo, la enfermedad tendría que ser tan rara como una máquina del tiempo. El pulgar de sus pies era perpendicular a los demás dedos y habría calzado un 40. Su clavícula no es de tipo humano, pero la nariz le sitúa entre los homínidos. Los nuevos datos tampoco confirman la interpretación inicial de los descubridores del hobbit: que esta especie era un descendiente evolutivo del Homo erectus, el primer homínido que salió de África (hace 1,8 millones de años). Como el erectus ya tenía un tamaño similar al nuestro, esta interpretación implicaba que el hobbit u homo floresiensis, que es su nombre técnico, se tenía que haber miniaturizado en la isla de Flores. El fenómeno es conocido en otros mamíferos. Según los nuevos resultados, el hobbit no es un homo erectus que se hizo enano, sino que ya salió enano de África, porque proviene de una especie aún más antigua que el erectus, de una época en que los homínidos aún no habíamos crecido de tamaño. No es que la nueva idea sea mucho más convencional que la anterior. Algunos paleontólogos, en realidad, la ven aún más chocante. Simplemente, es la que cuadra mejor con todos los datos. Los principales trabajos son de los equipos de Michael Morwood, de la Universidad Nacional Australiana en Canberra (Journal of Human Evolution avanzado en la edición online el 21 de julio de 2009), Dean Falk, de la Universidad Estatal de Florida (anticipado en el mismo medio el 28 de febrero de 2009) y William Jungers, de la Universidad de Nueva York en Stony Brook (Nature, 7 de mayo). En conjunto suponen el primer análisis detallado de toda la morfología del esqueleto -no sólo del cráneo- y su comparación evolutiva con las demás especies de homínidos. Si se corrige la longitud de su pie por el tamaño de su fémur, como suele hacerse, la hobbit de Flores tendría que haber calzado más de un 80. Aunque no habría podido calzar, porque tenía el pulgar perpendiculara los demás dedos. Con todo, el resto del esqueleto muestra que su posición era erguida. Los datos ya se refieren a los esqueletos de 11 individuos, aunque el único cráneo sigue siendo el de LB1. Su clavícula no es de tipo humano, ni siquiera de tipo homo, recta y larga, sino corta y curva al estilo primitivo. Su pelvis se parece más a la de un australopiteco que a la nuestra, que fue inventada por el homo erectus hace 1,8 millones de años. El hueso trapezoide de su muñeca no tiene forma de bota, como el humano, sino de pirámide, un rasgo típico de los monos. La excepción es la cabeza. No por su capacidad craneal de 420 centímetros cúbicos, que vuelve a ser la de un australopiteco o un chimpancé, sino por ciertos detalles de su forma. La nariz delgada y los arcos ciliares prominentes, por ejemplo, parecen propios de nuestro género. Son estos rasgos los que justifican su designación de homo floresiensis, es decir, su inclusión en nuestro género. La comparación de todos estos rasgos, los antiguos y los modernos, entre todas las especies de homínidos, no cuadra con que el hombre de Floressea un descendiente evolutivo del homo erectus. Indica, por el contrario, que es una especie anterior. Una de las primeras del género, de hecho, como el pionero homo habilis, que también es un mosaico de formas primitivas y modernas (aunque no el mismo mosaico, sino otra combinación). En los primeros tiempos del género homo, los mosaicos eran la norma.Desde hace 4 millones de años, han evolucionado en África una veintena de especies de homínidos. Las primeras fueron del género australopithecus, como Lucy, que se extinguió hace 1,5 millones de años sin haber salido de África ni experimentar un aumento cerebral. El género homo surgió hace 2,5 millones de años, y por tanto coexistió con los australopitecos durante un millón de años.Se suponía hasta ahora que el homo erectus, con un cráneo cercano a los 1.000 centímetros cúbicos, fue el primer homínido que salió de África, hace 1,8 millones de años (está bien documentado que poco después se extendió por Asia). Si la nueva interpretación es correcta, el hombre deFlores se le habría adelantado en cientos de miles de años. En la cueva de Liang Bua, donde se desenterró LB1, aunque no en los mismos estratos, se hallaron herramientas avanzadas que confunden aún más el cuadro. Pero la mayor parte de los artefactos de esa cueva -que se remontan a 800.000 años atrás-, y todos los de la vecina excavación de Mata Menge, son muy similares a los hallados en Olduvai, Tanzania, que fueron tallados hace un millón y medio de años, quizá más. Y éstos se adjudican al primitivo homo hábilis, no al más moderno homo erectus. Esto cuadra con la nueva teoría. Las herramientas modernas no cuadran con ninguna. La paleoneuróloga Dean Falk, de la Universidad Estatal de Florida, ha comparado el interior del cráneo del hobbit con el de otros homínidos y humanos modernos, incluido un microcefálico. Los datos mostraron ya en 2005 que las dos formas eran muy distintas. Pero mostraron que había una posibilidad que no habían contemplado los descubridores del hobbit."Nuestra reconstrucción del cerebro es también compatible con que el hobbit y el homo erectus compartieran un ancestro común de pequeño tamaño", explicó Falk entonces. "Si esto fuera cierto, el cerebro del hobbit no habría sufrido una miniaturización en ningún momento, sino que el cerebro del homo erectus habría experimentado un crecimiento durante la evolución de esta especie [hace dos millones de años], al mismo tiempo que su cuerpo. Esta hipótesis implicaría que los rasgos avanzados que hemos detectado en el cerebro del hobbit empezaron a evolucionar antes de que el cerebro del erectus aumentara de tamaño".

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2.10.09

Guerra en la cuna de la Humanidad

Los primeros especímenes considerados humanos aparecieron hace algo más de dos millones de años

por DANIEL MEDIAVILLA.

En agosto de 1959 Mary Leakey desenterró el cráneo del Zinjanthropus boisei en la Garganta de Olduvai (Tanzania). Aquel hombre-mono, fallecido 1,75 millones de años antes, era el mejor defensor de las teorías deLouis Leakey.
La humanidad tenía un origen muy antiguo y, como Darwin había predicho, surgió en África. Cinco años después, Louis publicaba en Nature la descripción del Homo habilis, el primero de nuestro género. Olduvai se convirtió en la cuna de la humanidad y los Leakey fundaron la paleoantropología, el estudio de la evolución humana. Cincuenta años después, la reconstrucción de lo sucedido en torno al lago de Olduvai sigue siendo clave para comprender cómo unos simples primates comenzaron a utilizar piedras talladas para cortar carne y acabaron paseándose porla Luna.
Las incógnitas sobre el origen humano tienen la entidad necesaria paraque a su alrededor se produzcan debates que a veces desbordan las revistas científicas e incorporan graves acusaciones. Una de estas incógnitas se refiere a la capacidad cinegética de los primeros humanos, una actividad con importantes implicaciones para la interpretación de nuestra evolución. "Si fuesen cazadores, eso significaría que tenían una alta cohesión como grupo, una buena capacidad de comunicación y de coordinación y que eran capaces de fabricar las herramientas apropiadas.
Unas características que ahora parecen elementales, pero que no lo son", explica Rosa María Albert, investigadora de la Universidad de Barcelona que participa en Olapp (Proyecto Paleoantropológico del Paisaje de Olduvai, de sus siglas en inglés), uno de los dos equipos científicos que trabajan en los yacimientos tanzanos. "La caza implica, en definitiva, una sociedad relativamente compleja que no es necesaria para los carroñeros", añade.
«Sus teorías se sostienen porque no dejan que nadie las contraste».
El paleoantropólogo de la Universidad de Rutgers (EEUU) Robert Blumenschine, codirector de Olapp desde hace 20 años, defiende esta segunda hipótesis, apoyado en los restos encontrados en la Garganta de Olduvai. Según este planteamiento, las acumulaciones de fósiles de animales que se han encontrado en los yacimientos de hace dos millones de años, cuando vivían los Homo habilis, no serían restos de la despensa de unos humanos cazadores como se había afirmado hasta los ochenta. Las marcas dejadas por carnívoros en aquellos despojos sugerirían que los homininos vivían comiendo los restos que no aprovechaban los depredadores. "No se descarta que cazasen pequeños animales, como hacen los chimpancés, pero lo que harían fundamentalmente es tratar de aprovechar todos los recursos disponibles", explica Albert, que trabaja en la reconstrucción del paisaje de Olduvai en la época en que apareció la humanidad.
Desde hace tres años, un segundo grupo de investigadores ha comenzado atrabajar en los yacimientos que hiceron famosos los Leakey. Codirigidopor el profesor de Prehistoria de la Universidad Complutense, Manuel Domínguez-Rodrigo, el equipo Toppp (Proyecto Paleoantropológico y Paleoecológico de Olduvai, de sus siglas en inglés) ha empezado acuestionar las ideas de Blumenschine. Según el paleoantropólogo español, los primeros humanos sí podrían cazar. En su opinión, la idea de unos antepasados carroñeros se basaría en prejuicios ideológicos más que en las pruebas.

Mentalidad colonial

El investigador español no solo ha atacado con contundencia los planteamientos científicos de Blumenschine, también ha cuestionado su ética. "Ellos han ideado teorías que se han mantenido vivas durante 20 años porque no han dejado a nadie que pueda plantear hipótesis diferentes a las suyas ir allí para contrastarlas", afirma Domínguez-Rodrigo, recién llegado de la campaña de excavaciones de este año en Olduvai. Según el profesor de la Complutense, Blumenschine ha tratado de obstaculizar con sus abundantes medios y su influencia sobre las autoridades de Tanzania la entrada del grupo español en los yacimientos donde apareció el Zinjanthropus boisei.
"Ellos han trabajado allí con una mentalidad colonial, a la antigua usanza, explotan el patrimonio y no dejan nada a cambio, no se implican en la formación de la gente de allí", asegura Domínguez-Rodrigo. En su opinión, un comportamiento más cercano a la población local y un esfuerzo porque el producto de los yacimientos repercuta en los habitantes del país les ha ganado el apoyo de las autoridades tanzanas y la obtención de permisos de excavación.
En respuesta a una petición de Público para responder a las acusaciones de su colega español, Blumenschine, que codirige su equipo junto a los tanzanos Fidelis Masao y Jackson Njau, afirmó que le habían aconsejado "no hacer comentarios sobre las declaraciones del doctor Domínguez-Rodrigo y los problemas en Olduvai". Albert, que colabora con el científico de la Universidad de Rutgers, asegura que las fricciones"son más por el lado de Domínguez-Rodrigo que por el de Olapp".
Además, lamenta que, pese al gran tamaño de los yacimientos de la Garganta, pretendan trabajar en el mismo lugar que ellos. "Podrían haber elegido otra zona", apunta. "En cualquier caso", concluye la investigadora catalana, "creo que todos deberíamos centrarnos en nuestro trabajo y debatir con las publicaciones".
La discusión científica continúa, y Domínguez-Rodrigo asegura que el peso de las pruebas que ha encontrado en Tanzania inclinará de su lado la balanza. En 2006, el español publicó un artículo en Journal of Human Evolution en el que afirmaba que Blumenschine había confundido señales dejadas por hongos en los huesos de herbívoros con marcas dejadas por mordiscos de carnívoros un trabajo al que el estadounidense respondió en la misma revista en 2007 y asegura que en esta campaña ha logrado nuevos restos que apoyan la teoría de la caza.
"Uno de los dos yacimientos que hemos abierto muestra que hace 1,5millones de años ya estaban consumiendo carne de animales de gran tamaño como hipopótamos y búfalos gigantes que habían cazado", apunta Domínguez Rodrigo.

Lo que se debate es si el Homo Habilis a carroñero o cazador.
En otro yacimiento de Tanzania, en Peninj, el líder de Topp cree haber encontrado otro argumento que sustenta su hipótesis. Allí, los filos dehachas de piedra hallados han conservado restos vegetales de plantas sobre las que se trabajó con esas herramientas. Los restos indican que aquellas hachas de millón y medio de años se utilizaron para cortar madera de acacia, y el trabajo de la madera es una capacidad considerada fundamental para desarrollar una tecnología que permitiese la caza.

Más prejuicios que pruebas
Si los fósiles hablan de un Homo habilis cazador, se volverá con mejoresevidencias a una teoría del pasado. "Siempre se pensó que el hombre primitivo había sido un gran cazador", cuenta Enrique Baquedano,director del Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid. El científico, que también codirige Toppp, explica que esta idea empezó acambiar en los setenta, por la influencia del arqueólogo estadounidense Lewis Binford. Sin embargo, según Baquedano, el nuevo paradigma se basó más en prejuicios que en evidencias.
"En aquellos años, después de la Segunda Guerra Mundial y la de Vietnam, surgen movimientos filosóficos pacifistas que regresan al ideal de Rosseau del buen salvaje, según el cual el hombre es bueno por naturaleza y solo la sociedad lo pervierte", explica Domínguez-Rodrigo.
En ese ambiente ideológico cuajó la idea de unos humanos menos violentos que salían adelante sin necesidad de matar a nadie. Algunos autores llegaron a cuestionar la habilidad cazadora de los neandertales, ahora completamente confirmada por las pruebas.

La habilidad para cazar sugiere una organización social avanzada
La hipótesis defendida por el profesor de la Complutense también transformaría la imagen de las sociedades de homininos de hace dos millones de años. Las virtudes necesarias para hacer frente a grandes animales mostrarían a unos hombres primitivos mucho más avanzados de lo que se creía y cuestionaría el planteamiento neodarwinista que afirma que los cambios culturales deben producirse de forma gradual, de lo simple a lo más complejo.
Este cambio no sería una excepción en la historia del estudio de la evolución humana. De un modo similar han cambiado las ideas que setenían sobre los neandertales, a los que las investigaciones han ido atribuyendo características cada vez más humanas como el habla o lareligión.

La caza nos hizo humanos
Un factor más que explica la intensidad de la controversia entre quienes piensan que los homínidos de Olduvai fueron cazadores y quienes creenque eran carroñeros es la posibilidad de que la habilidad cinegética haya sido clave en la aparición de los humanos. Las proteínas animales que esta actividad incluyó en la dieta pudieron ser esenciales para poder alimentar esa potente máquina de alto consumo que es el cerebro (pese a ser sólo el 2% del cuerpo supone el 20% del gasto energético).

«Deberíamos centrarnos en el trabajo científico y dejar la polémica»
Si la hipótesis de la caza regresase, los idealistas de los setenta no tendrían por qué sentirse decepcionados. Como explican los científicos, la capacidad para matar a herbívoros grandes y peligrosos no surgió del instinto asesino de los humanos, sino de su capacidad para ser solidarios y colaborar con sus congéneres.

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10.9.09

Los humanos tejían fibras de lino hace 30.000 años

Unos arqueólogos descubren en Georgia las más antiguas cuerdas teñidas de colores


Con lino que crecería de forma salvaje en su entorno, los humanos primitivos, al menos los de la región de la actual Georgia, eran capaces de tejer fibras, hacer nudos en ellas y posiblemente coser pieles, montar herramientas o hacer paquetes que facilitarían los traslados deaquellos grupos prehistóricos de cazadores-recolectores. Incluso teñían esas fibras de colores. Un equipo internacional de arqueólogos ha descubierto lo que ellos definen como las fibras más antiguas utilizadas por la humanidad, que se sepa, con unos 30.000 años de antigüedad. Ellos han encontrado los restos microscópicos de estas fibras en una cueva apie del Cáucaso, en Georgia. "Esto fue una invención crítica para los humanos primitivos. Pudieron utilizar estas fibras para crear piezas deropa, cuerdas o cestos... cosas utilizadas en las actividades domésticas", explica uno de los investigadores, Ofer Bar-Yosef, delMuseo Peabody de la Universidad de Harvard.
Yacimiento de Dzudzuana.

Las fibras, hoy inapreciables a simple vista, han sido descubiertas al analizar con microscopio unas muestras de arcilla extraídas de diferentes capas de la cueva de Dzudzuana. El hallazgo ha sido completamente inesperado porque los investigadores estaban analizando las muestras de arcilla en busca de restos de polen para conocer las fluctuaciones de la temperatura en aquellos tiempos y las condiciones ambientales.
Eliso Kvavadze y sus colegas presentan su descubrimiento de las fibras en la revista Science.
"Algunas de estas fibras están coloreadas y parece haber sido teñidas", explican. Estos arqueólogos recuerdan que había diferentes pigmentos naturales accesibles, con colores variados: amarillo, rojo, azul, violeta, negro, marrón, verde y ocre. "Las fibras teñidas parecen indicar que los habitantes de la cueva producían textiles de varios colores", comentan.
En parte de las fibras halladas (787 fragmentos de diferentes longitudes en una de las muestras) se han identificado nudos, otras estaban retorcidas como para hacer cuerdas, y algunas parecen tejidas. El rastro más antiguo que se tenía hasta ahora de fibras prehistóricas se halló en un pequeño objeto de arcilla de hace 28.000, recuperado en un yacimiento de la República Checa.
Este tesoro textil es especialmente llamativo por su antigüedad, pero el equipo de Kvavadze ha encontrado más fibras de lino en otros niveles del yacimiento, de hace 21.000 y 13.000 años.

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5.9.09

Altamira, habitada hace 22.000 años

Un nuevo descubrimiento da sentido a sus pinturas más antiguas: un puñado de figuras rojas hasta ahora encuadradas en un período cultural -el Solutrense- en el que sus características "chirriaban".

Así lo revela un trabajo realizado por los investigadores del propio Museo de Altamira, revisando las excavaciones que se hicieron en la cueva a principios del siglo XX por pioneros como Alcalde del Río, Breuil u Obermaier, cuyas conclusiones se recogen en un artículo todavía no publicado: "La cueva de Altamira: nuevos datos sobre su yacimiento arqueológico (sedimentología y cronología)".
Como señalan sus autores, resulta paradójico, pero el conocimiento que se tenía de las ocupaciones humanas de la más famosa de las cuevas paleolíticas del mundo era escaso, porque fue una de las primeras en descubrirse (1879) y porque fue excavada muy pronto, con técnicas que a veces consistían en vaciar el yacimiento a pico y pala en busca de
determinadas piezas arqueológicas.

El director de Altamira, José Antonio Lasheras, primer autor del artículo, ha explicado a EFE que, en realidad, no han encontrado nada que no vieran hace un siglo Hermilio Alcalde del Río o Hugo Obermaier, que excavaron en el interior de Altamira en 1903 y en 1924, ni que no estuviera allí cuando Joaquín González Echegaray y Leslie Gordon Freeman volvieron a explorar el yacimiento, en 1980. "Hemos mirado mejor lo que ellos mismos vieron", asegura.
Con la cueva cerrada al público para estudiar sus condiciones de conservación, en 2004 y 2006 los investigadores del Museo y las Universidades Politécnica y Complutense de Madrid que firman el artículo
limpiaron la tierra suelta que quedó en el interior de la cueva, producto de antiguas excavaciones y de las obras que se realizaron en los sesenta para apuntalar algunas zonas donde había riesgo de derrumbe y para permitir que Altamira fuera visitable.

Hasta ese momento, se sabía que el hombre había vivido en Altamira desde hace 18.000 años (la fecha obtenida en las pinturas más antiguas en las que se empleó un colorante orgánico, carbón) hasta hace 13.000, cuando la entrada se derrumbó y dejó sellada la cueva, sepultando bajo toneladas de roca el vestíbulo donde sus moradores realizaban gran parte de las tareas cotidianas, como cocinar, comer o tallar sus herramientas de sílex.

Los bisontes polícromos que han hecho mundialmente famosa a Altamira, como la cumbre del arte paleolítico, se pintaron casi al final de esa secuencia, hace unos 14.000 años, en el Magdaleniense.
Sin embargo, en la cueva hay figuras rojas, manos, caballos que no se pueden datar con Carbono 14 y que tradicionalmente se asociaban al eríodo más antiguo fechado en Altamira, el Solutrense (hace 18.000 años), pero que estilísticamente se parecían más a otras del periodo Gravetiense (de hace 27.000 a 21.000 años) presentes en otras grutas de Cantabria, como El Pendo y La Pasiega. Las nuevas pruebas de Carbono 14 indican que el estrato más profundo del yacimiento de Altamira tiene 21.910 años de antigüedad. Por debajo, sólo hay roca, así que los investigadores infieren que en esa fecha comenzó a ser habitada por los cazadores que vivieron en la Cornisa Cantábrica al final de la última glaciación.

Lasheras explica que estos datos permiten entender mejor Altamira y poner en el contexto adecuado sus distintas pinturas, además de que aportan uno de los escasos yacimientos gravetienses que existen en toda la Cornisa Cantábrica (15, ocho de ellos en Cantabria). Del siguiente período cultural, el Solutrense, existen más yacimientos, y del que le sucedió, el Magdaleniense, más aún, en una progresión que va paralela al crecimiento del censo de pobladores de la zona.
El equipo de Altamira trabaja ahora en un segundo proyecto, una excavación completamente nueva que se ha abierto en el exterior de la cueva, en la parte del antiguo vestíbulo habitado por el hombre que quedó fuera de la gruta tras el colapso de la entrada.

En ella, han encontrado un nivel Magdaleniense de entre 13.000 y 14.000 años con objetos característicos de esa cultura, como un omóplato de cierva con un dibujo de ese mismo animal, grabado.

Lasheras recuerda que todo el arte prehistórico tiene un sentido: "No se grabó por recreo, no es un descanso, no es una actividad secundaria, sino que probablemente tiene una intencionalidad simbólica y un valor trascendente, como todo lo que llamamos arte".

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2.9.09

Las hachas más antiguas de Europa están en España

Nature publica un estudio con participación española que sugiere que el Estrecho era lugar de paso para los inmigrantes desde África hace más de un millón de años.

Las hachas de mano encontradas en la Cueva Negra (Murcia) y en la Solana del Zamborino(Granada) proceden de hace unos 900.000 años.

por DANIEL MEDIAVILLA


Algunas de las hachas de piedra de Solana del Zamborino (Granada) son de una belleza extraordinaria. Aquellos bifaces de mano se utilizarían para trabajar la madera o machacar huesos, pero su simetría trasluce una intención estética. El alto grado de desarrollo tecnológico logrado por los autores de aquellas herramientas confundió a los investigadores que, en los años 70, cuando se excavó el yacimiento granadino, lo dataron en 200.000 años.

La edad cuadraba con lo que se sabía hasta entonces sobre la cultura bautizada como achelense.
Iniciada en África hace 1,5 millones de años,no habría llegado a Europa occidental hasta un millón de años después. Sin embargo, ahora, un trabajo publicado en "Nature" por los investigadores del Berkeley Geochronology Center (BGC) Luis Gibert y Gary Scott acerca a europeos y africanos.
Según su revisión de la edad de Solana del Zamborino, "el yacimiento tiene una edad de unos 760.000 años". Más antigua aún es el hacha demano encontrada en Estrecho del Quípar (Murcia). Datada hasta ahora en 200.000 años, los estudios magnetoestratigráficos de Scott y Gibert han datado la llegada de la tecnología achelense a Europa occidental en 900.000 años.

En Murcia ya se han encontrado dientes humanos de 900.000 años.
"La gran brecha temporal entre la aparición de los bifaces en África yla llegada a Europa era sospechosa, pero algunos autores la justificaban diciendo que existió una primera migración de homínidos hasta Europa antes de que se inventara el achelense. Ahora sabemos que está presente en Europa hace 900.000 años", afirma Luis Gibert.
En opinión del investigador español, la existencia de una tecnología tan avanzada en el sur de la Península Ibérica hace casi un millón de años comenzará a cambiar la idea de que la ocupación de lo que ahora es Murcia y Granada fue algo puntual. "Los primeros inmigrantes africanos habrían llegado hace 1,3 millones de años". Con ellos trajeron la rudimentaria tecnología olduvayense, lascas y cantos trabajados que comenzaron a ser utilizados como herramientas, probablemente, por los Homo habilis.
Aquellos individuos, entre los primeros pobladores de Europa, dejaron sus útiles y es posible que incluso sus huesos en las inmediaciones de Orce (Granada) y allí se han encontrado en yacimientos como Barranco León y Fuentenueva 3. Miles de años más tarde, los muchachos de las piedras talladas debieron de quedar fascinados por la sofisticación de los bifaces que introdujeron en la Península los individuos que llegaron Homo erectus o ergaster, probablemente hace algo menos de un millón de años.

Inmigrantes del pleistoceno.
Las especies ocupantes dejaron sus vestigios en yacimientos superpuestos y allí podrán encontrarse indicios, en opinión de Gibert, de una vía de entrada a la Península poco aceptada por los paleoantropólogos. Según se apunta en el artículo de Nature, es posible que la barrera entre Europa y África, "el Estrecho de Gibraltar, fuese permeable al paso de los humanos". "Los bifaces más antiguos de Europa están en el sur de la península y no se encuentran ni al norte de Alemania ni al este de Italia", explica Gibert. "La industria achelense podría venir del Magreb", concluye.
A la hipótesis del tráfico de homínidos a través del estrecho le queda aún mucho camino por recorrer, según apunta la investigadora del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, María Martinón-Torres. Ella, basándose en el análisis de 5.000 fósiles de dientes de distintas especies de Homo y Australopitecus, ha propuesto que los primeros pobladores de Europa llegaron desde Asia.

Los bifaces del Pleistoceno, además de útiles, eran hermosos.
"Las hipótesis son interesantes y ésta también, pero harían falta más pruebas que la aparición de dos bifaces con esas edades", afirma."Habría que comparar con las herramientas que puedan encontrarse en el norte de África y con las de Israel [en el yacimiento de Ubeidiya se hanencontrado bifaces de 1,2 millones de años], para ver si es más plausible una entrada por el estrecho o una llegada por el este", argumenta Martinón-Torres. "Si se observan datos como la migración de fauna a través del estrecho se ve que ese paso ha sido más una barrera que una puerta", agrega.
En su opinión, el hallazgo publicado en Nature apunta a "la entrada de una nueva población en el sur de la península", pero nonecesariamente a través del estrecho. "La dispersión de las poblaciones quizá sea más dinámica de lo que creemos, los grupos podían quedarse aislados en una región y en un momento determinado, porque, por ejemplo, la extensión de un glaciar disminuye, pueden moverse y se instalan en otra zona, llevando consigo una nueva tecnología", concluye.

Sitios abandonados
Gibert reconoce que pasar de la conjetura a los hechos demostrables respecto a la teoría del estrecho permeable no será sencillo. "Habrá quebuscar evidencias de intercambio de fauna u objetos arqueológicos en el norte de África", dice. También ayudaría a conocer las rutas de entrada de los primeros habitantes de Europa trabajar en los desatendidos yacimientos de la cuenca Guadix-Baza, en Granada.
Es llamativo que el yacimiento de la Solana del Zamborino, desde ahora el segundo lugar con la tecnología achelense más antigua de Europa, "no haya sido excavado desde hace más de 30 años". "Allí se encontraron restos de fuego. Si se confirmase, estaríamos hablando de las evidencias de fuego más antiguas de toda Europa con 760.000 años", asegura el geólogo.
Más interesante aún sería encontrar restos humanos, algo que no se descarta teniendo en cuenta la gran cantidad de fauna encontrada en los yacimientos granadinos y el inmenso potencial que aún tienen que explotar. En Murcia, en el yacimiento de Cueva negra, ya se han encontrado cuatro dientes humanos de 900.000 años. Los usuarios de aquellas hermosas hachas pueden estar cerca.

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