ANTHROPOS

Difusión de noticias sobre Arqueología, Antropología y Patrimonio Histórico.

4.2.10

Las motillas y el Bronce de La Mancha




Con Prólogo de GONZALO RUIZ ZAPATERO, Catedrático de Prehistoria de la Universidad Complutense de Madrid.


Una nueva publicación de Luis Benítez de Lugo Enrich - Anthropos revisa la Edad del Bronce en Castilla-La Mancha, aporta un inventario completo de motillas y proporciona nuevos datos sobre yacimientos inéditos. Asimismo plantea la relación entre el cambio climático y el origen y desaparición de la singular cultura del Bronce de La Mancha, que nos ha legado las fortificaciones más antiguas existentes hoy en esta región.

Precio: 20 euros.
Información y pedidos: anthropos@estudio-arqueologia.es

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28.11.09

El Ayuntamiento de Murcia quiere desmontar el yacimiento arqueológico de la Murcia árabe para recolocarla después

El Rey Alfonso X el Sabio pisó el mismo suelo que hoy, casi 800 años después, atraviesan atareados los arqueólogos que investigan el descubrimiento -"inusitado por su extensión"- del céntrico solar de San Esteban. Aquí, casi en el ombligo de Murcia, han aparecido en los últimos meses los muros de 48 casas árabes, siete palacios y hasta una pequeña mezquita con la base de su minarete. Los restos se extienden por debajo del Palacio de San Esteban, un convento del siglo XVII que actualmente es sede del Gobierno regional. Todo en una hectárea de terreno.En ese mismo lugar hay proyectado, desde hace varios años, un aparcamiento subterráneo que el Consistorio de Miguel Ángel Cámara (PP) dice querer compatibilizar con el hallazgo. El método elegido es desmontar los restos para reconstruirlos sobre el aparcamiento. La polémica, y el hallazgo, nació hace seis meses con las obras de construcción del aparcamiento que promueve el Ayuntamiento, apoyado en la empresa La Generala. Tras las primeras catas arqueológicas, los restos de la Murcia árabe empezaron a aflorar.
Según la descripción de los técnicos, "se trata de un entramado urbano en torno al palacio y la iglesia de San Esteban dividido en dos partes: un gran barrio con algo menos de una cincuentena de casas pequeñas y un conjunto de complejos palatinos presumiblemente para hospedar a altos dignatarios de la época". El mapa del yacimiento se completa con una gran avenida, un pequeño oratorio, la base de un minarete y una pequeña necrópolis donde no se descarta la localización de restos humanos.
Estos días se ha conocido el informe de los técnicos de la Dirección General de Bellas Artes de la Comunidad. Su responsable, Enrique Ujaldón, no ha dejado a nadie indiferente: propone sacar los restos del terreno para "preservarlos de la humedad, poder seguir excavando y que se pueda construir el párking subterráneo". Tras la construcción del aparcamiento, se colocarán encima, creando un parque arqueológico en pleno centro de la ciudad.
Esta decisión técnica no ha gustado a algunos expertos arqueólogos. De hecho, el mismo día en el que se conocía el informe, una parte del equipo que trabajó en la excavación, encabezado por su codirector, ha pedido que se conserven los restos in situ y ha expresado su voto particular sobre esta cuestión. Denuncian que "desmontar y mover los restos es destruirlos" y que "no hay precedente de una decisión como esa porque situaría a Murcia, y España, en una situación de ridículo mundial".
Sin embargo, el informe ha sido recibido con agrado por el gobierno municipal de Murcia, que ve con buenos ojos que se conserven los restos, siempre y cuando sean compatibles con el aparcamiento. El Ejecutivo autonómico, apoyado en su Consejería de Cultura, también lo respalda. Los dos departamentos, ambos del PP, han reiterado en los últimos días las críticas "a aquellos que se atreven a dudar de la honorabilidad de los técnicos".
Sin embargo, ese grupo es cada vez más numeroso. Se oponen al proyecto expertos en arqueología como el científico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Julio Navarro, profesores universitarios como García del Toro, el Colegio de Arquitectos liderado por Francisco Camino, la oposición política (PSOE e IU), la Plataforma por la Movilidad de Murcia y los ecologistas. También se ha generado un movimiento de intelectuales y profesionales de la cultura de Murcia, que ha firmado la llamada Carta de San Esteban. Por último, se ha creado una plataforma en la red social Facebook denominado Proteger los restos de San Esteban, que ya supera los 5.000 afiliados y que está sirviendo de base para organizar las concentraciones contra el traslado de los restos.
El pasado jueves, varios vecinos de la ciudad se dieron cuenta de que unos 40 operarios estaban cargando en palés de madera pequeñas piezas de ladrillo provenientes del yacimiento. Saltaron todas las alarmas y, ya por la noche, un grupo de ciudadanos puso una denuncia ante la Guardia Civil por "expolio arqueológico". La versión oficial de la Consejería de Cultura murciana es que los restos arqueológicos del yacimiento de San Esteban no han comenzado a desmantelarse. Según Enrique Ujaldón, "el proceso de desmontaje sólo se hará cuando se presente el proyecto pertinente que asegure la perfecta conservación de los restos arqueológicos hallados". Las distintas plataformas no se fían y van a continuar las movilizaciones. Mañana, a las 17.00, se ha convocado una nueva concentración junto al yacimiento.
Los murcianos aún recuerdan la noche, en la década de los sesenta, en la que las excavadoras destruyeron unos baños árabes.

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23.11.09

Geógrafos de la Prehistoria

Nuestra especie utiliza los planos, y ahora también el GPS, para poder llegar a los sitios de manera más eficaz yrápida. La cartografía históricamente ha sido esencial para reconocer el territorio. Guiados por mapas, por croquis, se pueden organizar desplazamientos que de otra manera resultan penosos. Desde el origen dela vida, los organismos han sido guiados por señales físicas y químicas, pues éstas han permitido la transmisión por movimiento o explicación anuestros congéneres de especie.
El descubrimiento y publicación en el Journal of Human Evolution de los hallazgos de la cueva de Abauntz, en Navarra, de un bloque de caliza con un grabado reproduciendo un paisaje y fauna, representa un documento único en Europa Occidental. Este mapa, de 13.660 años de antigüedad, indica que el 'Homo sapiens' que vivió en estos territorios durante el periodo Magdaleniense tenía unas capacidades de conocimiento geográfico práctico muy avanzadas.
La cueva de Abauntz, de pequeñas dimensiones, es un yacimiento que presenta una secuencia estratigráfica que abarca el Paleolítico medio y superior hasta la Edad del Bronce. Esto quiere decir que, seguramente, estaba situada en un lugar estratégico y por eso tiene una amplia ocupación humana, a pesar de no ser una gran cavidad.
El estudio de los bloques de caliza ha permitido al equipo de la Dra. Pilar Utrilla establecer la hipótesis de que la cueva fuera un lugar de ocupación de corta duración mientras realizaban las largas partidas de caza y que el bloque número 1, exhumado por los arqueólogos que excavan este yacimiento, pudiera representar un croquis hecho por los homínidos que las protagonizaban.
Gracias al uso del escáner y del microscopio, han podido averiguar la secuencia constructiva del mapa representado. Ubicados en la cueva, se constatan en él los lugares de aprovisionamiento de materias primas, agua, caza y refugio. Estos materiales grabados fueron descubiertos asociados a un hogar junto a los instrumentos que utilizaron para llevara cabo los objetos de arte mobiliario.
Resulta sorprendente que nuestra especie siempre haya tenido en su mentela representación espacial como forma de localización en un territorio. Esta capacidad se suma a la destreza plástica de los artistas de finales del Paleolítico superior. Arte y ciencia se dan la mano desde tiempo inmemorial. De esta manera, podemos entender el progreso social de los humanos: un gran sustrato de conocimiento está presente a lo largo de toda nuestra evolución.

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Martín Almagro: "El Estado debe efectuar esa labor [de protección] y no puede mirar para otro lado. Debemos exigir que hagan lo que tienen que hacer".

por J.G.C. (ABC)

Hablar con Martín Almagro de la situación del Patrimonio Arqueológico es desalentador. Su diagnóstico es más pesimista que cualquier otro. Se indigna al pensar en cómo se permitió actuar a Odyssey y lo compara con alguien que entrara a robar en un yacimiento romano... «Detecto en la Junta que muchos responsables son incompetentes o mafiosos porque si no no se explica lo ocurrido en el yacimiento submarino más importante del mundo, que se supone que está a su cargo».
El arqueólogo y académico denuncia «la falta de medios y gente capacitada. Aquí quitan unas vigas de la Mezquita y luego salen a la venta en Sotheby´s, y ¿ha dimitido alguien? O pensemos en Medina Azahara, un yacimiento único en el mundo, que ha sido urbanizado ilegalmente y con una sentencia del TSJ andaluz que lo condena no se ha puesto remedio...»
Sobre el roce por el convenio con Defensa para que participen barcos de la Armada dice que «si eso se llega a hacer con eficacia sería una enorme ventaja para Defensa porque experimentarán en campos complementarios a su labor, y para Cultura por el respaldo tecnológico al patrimonio. Además, conjuntando esfuerzos se rentabilizarán los gastos.»
La principal misión será ahora «fichar personas capaces y no amigos, porque es un tema complicado y técnico. Uno no pide pilotar un avión a un amigo, sino a un buen piloto, y aquí habrá que saber pilotar la gestión y la tecnología».
El siguiente paso, «si este se logra, y soy escéptico, es montar en equipo un ambiente de trabajo, porque tenemos el mayor patrimonio del mundo, y jerarquizar los medios y los fines: es urgente empezar por un galeón, porque la primera navegación global que hubo es patrimonio de la humanidad».
«Esta es una labor de nuestra generación y lamentaremos no llegar a verlo así. No es sólo el problema de la Junta. El Estado, por la Constitución y otras leyes, tiene la obligación de efectuar esta labor y no puede mirar a otro lado. Si no lo hacemos será la sociedad entera la que falla. La democracia debe exigir que hagan lo que tienen que hacer, eso no es pasarse de críticas. Basta de gente que cree que democracia es envolverse en la bandera de su pueblo».

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14.11.09

La excavación de Sisapo revela la existencia de un anfiteatro romano


Las investigaciones realizadas en 2009 apuntan a que "El Hoyo Santo" podría ser un anfiteatro o una infraestructura de similares características. Los estudios geomorfológicos realizados y las dos catas que se han abierto parecen sostener esta hipótesis.

Durante la campaña de 2oo9, además, se ha continuado la excavación de la Casa de las Columnas Rojas rescatando pinturas murales y restos de una de las habitaciones secundarias de la casa, así como gran parte de las estancias del ala oeste de la domus y una calle secundaria. Precisamente asociada al ala oeste cabe reseñar que había grandes zanjas de saqueo de épocas tardoromanas que organizaban con motivo de obtener elementos arquitectónicos de la domus, sillares fundamentalmente, que después se utilizaron como basureros y aparte de los restos de esos momentos se encuentran muchos restos de la ciudad monumental imperial que están saqueados y desaparecidos.

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20.10.09

Arqueología, Medio Ambiente y Obras Públicas: el Valle de Huecas

Con motivo de la construcción del colector Huecas-Rielves ha sido desarrollado un amplio proyecto de investigación y difusión del Valle de Huecas (Toledo), coordinado por ANTHROPOS, S.L., patrocinado por la constructora DRACE Medioambiente y con la colaboración en la dirección científica de la Universidad de Alcalá de Henares. Otras instituciones participantes en el proyecto han sido el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad de Castilla-La Mancha y la Diputación de Toledo.


Sus contenidos y autores son los que se exponen a continuación:


Contenidos:


Fernando GARCÍA ARRIBAS (DRACE Medioambiente): Políticas de calidad y medioambiente. Una realidad constante.


Nuño AUSÍN HERNÁNDEZ (DRACE Medioambiente): Cultura, medio ambiente y obras públicas como simbiosis necesaria para un desarrollo sostenible.


Luis BENÍTEZ DE LUGO ENRICH (Anthropos, s.l.): Control arqueológico de obras públicas y prevención de impactos al Patrimonio Arqueológico. El caso del colector Huecas-Rielves.


Primitiva BUENO RAMIREZ, Rosa BARROSO BERMEJO y Rodrigo de BALBÍN BEHRMANN (Universidad de Alcalá de Henares): Agricultores y metalúrgicos en el Valle de Huecas (Toledo).


Enrique GARCÍA GÓMEZ (Diputación de Toledo) y Santiago SARDINERO ROSCALES (Universidad de Castilla-La Mancha): Vegetación de la comarca de Huecas.


José Antonio LÓPEZ SÁEZ, Lourdes LÓPEZ MERINO y Sebastián PÉREZ DÍAZ (Consejo Superior de Investigaciones Científicas): Historia de la vegetación y paleoambiente del Valle de Huecas.


Corina LIESAU VON LETTOW-VORBECK (Universidad Autónoma de Madrid): Ganadería y caza entre los primeros habitantes del Valle de Huecas (Toledo).


David URIBELARREA DEL VAL (Universidad Complutense de Madrid), Oscar LÓPEZ JIMÉNEZ y Victoria MARTÍNEZ CALVO (Gipsia, s.l.): Geoarqueología del Valle de Huecas.


Rubén RUIZ BRAVO, Victoria MARTÍNEZ CALVO y Oscar LÓPEZ JIMÉNEZ (Gipsia, s.l.): Más allá de la vista humana. Prospecciones geofísicas al servicio de la Arqueología.




El perfil profesional de los autores que han intervenido en el libro resultante es el siguiente:


Nuño Ausín Hernández es Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos y Delegado de la Zona Centro-Norte de DRACE Medioambiente.


Rodrigo de Balbín Behrmann es Doctor en Historia y Catedrático de Prehistoria de la Universidad de Alcalá de Henares. Codirige las excavaciones de los yacimientos neolíticos y calcolíticos del Valle de Huecas. Toledo. Ha recibido el Premio Especial Real Fundación Toledo del año 2005 por los trabajos realizados en estos yacimientos.

Rosa Barroso Bermejo es Doctora en Historia, Profesora Contratada Doctor del Área de Prehistoria de Alcalá de Henares. Dirige el proyecto "Investigación y formación en los yacimientos arqueológicos del Valle del Arroyo de Rielves en Huecas (Toledo)", subvencionado por la Diputación de Toledo, en el que se incluyen las excavaciones de yacimientos neolíticos y calcolíticos del Valle de Huecas, Toledo. Ha recibido el Premio Especial Real Fundación Toledo del año 2005 por los trabajos realizados en estos yacimientos.

Luis Benítez de Lugo Enrich es Doctor en Geografía e Historia (especialidad Prehistoria) y Director de la consultora de Arqueología Anthropos, s.l., en activo desde 1994. Compagina el ejercicio libre de la profesión con la actividad docente como profesor-tutor en la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Ha coordinado los trabajos de investigación, difusión y Arqueología preventiva que han conducido a la publicación de este libro.

Primitiva Bueno Ramírez es Doctora en Prehistoria y Catedrática de Prehistoria de la Universidad de Alcalá de Henares. Dirige el proyecto "Delimitación de las áreas de necrópolis y de habitación del yacimiento arqueológico del Valle de las Higueras en Huecas (Toledo)", subvencionado por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, en el que se enmarcan las excavaciones de yacimientos neolíticos y calcolíticos del Valle de Huecas, Toledo. Ha recibido el Premio Especial Real Fundación Toledo del año 2005 por los trabajos realizados en estos yacimientos.

Fernando García Arribas es Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos y Director General de DRACE Medioambiente.

Enrique García Gómez es Licenciado en Ciencias Ambientales e Ingeniero Técnico Forestal. Es el responsable del Servicio de Medio Ambiente de la Diputación Provincial de Toledo.


José Luis Gómez Merino es Director de Arte de Balawat, fundada en 1998 para aplicar los procedimientos infográficos a la difusión de la Arqueología. Balawat ha realizado la musealización multimedia de diversos yacimientos arqueológicos españoles, tales como Segóbriga, Alarcos, la Villa de La Olmeda o el Teatro Romano de Cartagena.


Corina Liesau Von Lettow-Vorbeck es Doctora en Arqueología, Profesora Titular de Arqueozoología y Coordinadora del laboratorio arqueozoológico de la Universidad Autónoma de Madrid, creado en 1984 para desarrollar analíticas que hasta el momento recaían en centros de investigación extranjeros o españoles dedicados a la Paleontología.


Oscar López Jiménez es Doctor en Prehistoria. Comenzó su carrera en la investigación en el CSIC y la Universidad de Reading (UK) y es, desde 2005, Director de Proyectos de Gipsia, s.l. Desarrolló su tesis doctoral sobre Arqueología del Paisaje y se formó en Geoarqueología y Geofísica en universidades inglesas.

Lourdes López Merino es Licenciada en Biología por la Universidad Autónoma de Madrid y becaria predoctoral I3P en el Instituto de Historia del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC Consejo Superior de Investigaciones Científicas en Madrid.


José Antonio López Sáez es Doctor en Biología por la Universidad Complutense de Madrid y Científico Titular en el Instituto de Historia del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en Madrid. Desde el año 2007 es responsable del Grupo de Investigación en Arqueobiología.

Victoria Martínez Calvo es arqueóloga y Directora de Proyectos de Gipsia, s.l. Aplica su especialización en Arqueología de la Prehistoria Reciente a la detección y establecimiento de patrones arqueológicos en lecturas electromagnéticas del subsuelo para yacimientos de esta cronología.

Sebastián Pérez Díaz es Licenciado en Historia por la Universidad del País Vasco. Realiza su tesis doctoral sobre la evolución paleovegetal y la dinámica antrópica de la vertiente mediterránea del País Vasco.

Rubén Ruiz Bravo es físico y Jefe del Laboratorio de Geofísica de Gipsia, s.l. Desde 2006 viene desarrollando soluciones tecnológicas y metodología de recogida y tratamiento de datos para optimizar la aplicación de sistemas de detección electromagnética y de radar a la investigación arqueológica.

Santiago Sardinero Roscales es Doctor en Farmacia y Profesor del Área de Botánica de la Facultad de Ciencias del Medio Ambiente de la Universidad de Castilla-La Mancha en Toledo. Sus líneas de investigación son: Biodiversidad, Taxonomía Vegetal, Ecología vegetal, Biogeografía, Bioclimatología, Clasificación y cartografía de tipos de vegetación.

David Uribelarrea del Val es Doctor en Ciencias Geológicas y Profesor del Departamento de Geodinámica de la Universidad Complutense, con gran experiencia en medios fluviales y uno de los poquísimos especialistas en Geología del Pleistoceno Final - Holoceno en España.




Edita: Anthropos, s.l. http://www.estudio-arqueologia.es/. Aptdo. de Correos 238. 13300 Valdepeñas (Ciudad Real).

Precio: 20 euros. Pedidos: a través de nuestro correo electrónico.





Se puede acceder a otras publicaciones e investigaciones de esta consultora de Arqueología a través de la etiqueta "Anthropos".

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7.10.09

Localizado un "segundo Stonehenge" cerca del original


Arqueólogos británicos creen que en ese lugar se erigió hace miles de años un círculo pétreo de 10 metros de diámetro



Un grupo de arqueólogos británicos ha descubierto pruebas de lo que creen es un segundo Stonehenge, el famoso monumento megalítico de la Edad de Bronce (2500 años antes de Cristo) situado en el condado de Wiltshire, Gran Bretaña. El hallazgo se encuentra a poco más de 1,5 kilómetros del original.
Los científicos de la Universidad de Sheffield trabajan en la orilla occidental del río Avon y han bautizado al emplazamiento Bluestonehenge (Stonehenge azul) en referencia al color de las 25 piedras de Gales que en un tiempo llegaron a formar el complejo, señala el rotativo. Las excavaciones sugieren que en ese lugar se erigió un círculo pétreo de 10 metros de diámetro, rodeado por una zanja.
Varias son las conjeturas del objeto de estas construcciones: enterramientos rituales, observatorio astronómico, cultos religiosos... Lo que los científicos han hallado en esta ocasión son los huecos que hace siglos, piensan, albergaron gigantescas moles de piedra azul, traídas de las montañas de Preseli, en Gales, a más de 240 kilómetros del lugar. Esas piedras habrían sido luego retiradas, hace miles de años.
Los expertos creen que las piedras marcaban el fin del corredor que conduce desde el río Avon hasta Stonehenge: una "ruta procesional" de casi tres kilómetros construida junto al famoso círculo de piedra.
El profesor de la Universidad de Sheffield Mike Parker Pearson señala a The Guardian que están esperando los resultados de las pruebas de datación efectuadas con carbono para determinar si las piedras que en la actualidad conforman el círculo interno de Stonehenge estuvieron en algún tiempo en el emplazamiento ahora localizado. "La gran pregunta es cuándo fueron erigidas nuestras piedras y cuándo fueron retiradas", afirma Pearson.
"En el pasado conjeturamos que debía existir algo al final de la avenida, junto al río. Pero no estábamos preparados para descubrir que se trataba de un nuevo círculo de piedras. Pienso que hemos encontrado una prueba incontrovertible de que el río era muy importante para la gente que utilizaba Stonehenge. Creo que el río constituía un conducto entre los vivos y los muertos. Éste es el punto en el que uno dejaba el reino de los vivos en el río y entraba en el reino de los muertos, en Stonehenge". añade el profesor.
Las excavaciones realizadas en el Stonehenge Riverside Project, señala The Guardian, han posibilitado el descubrimiento hasta el momento de numerosos hallazgos, como el de la villa neolítica de Durrington Walls, en 2005.

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9.7.09

Detenidas 8 personas e incautadas 489 piezas arqueológicas en Ciudad Real

Operación del SEPRONA de la Guardia Civil

El Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil de la provincia de Ciudad Real ha detenido entre los meses de febrero y junio de 2009 a ocho personas y se ha incautado de 489 piezas arqueológicas. Algunos de los detenidos se conocían entre sí, pero no actuaban como una banda, sino individualmente. Expoliaron al menos los yacimientos arqueológicos de Casa Villalba y Peña Ahumada, en Viso del Marqués, el Castillo de Alcubillas y la Colonia Vieja y Colonia Nueva, en Miguelturra. Entre las piezas incautadas se encuentran puntas de hachas y, en su mayoría, monedas y medallas, que iban desde la época prehistórica hasta la Edad Media. Al grupo se le requisaron también seis detectores de metales, herramientas para excavar la tierra y seis teléfonos móviles, cuyas memorias, pueden servir para seguir nuevos rastros y ampliar la investigación.

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12.2.09

La fortaleza de Alarcos siguió habitada tras la fundación de Ciudad Real

La campaña de excavaciones desarrollada a lo largo del verano de 2008 en el Parque Arqueológico de Alarcos-Calatrava ha permitido constatar que el castillo que corona el cerro siguió habitado hasta bastantes años después de la fundación de Ciudad Real, en 1255.
En la fortaleza se ha estudiado una fase correspondiente a la Baja Edad Media, siglos XIII y XIV, que hasta el momento estaba muy mal documentada y que tras los primeros trabajos permite asegurar que el castillo de Alarcos siguió siendo habitado después de la fundación de Ciudad Real en 1255. Bajo este estrato se siguió documentando el momento de ocupación almohade (1195-1212) nivel que aportó una enorme variedad de formas cerámicas nuevas y una distribución interior de claro corte islámico aprovechando los materiales de la obra inconclusa que estaba ejecutando Alfonso VIII. De esta última época señalada es la otra gran fase documentada, la traza que se estaba diseñando en los años previos a la batalla de Alarcos y que, debido a la derrota, quedo en proyecto. Los restos de esta obra inconclusa son los que han aparecido en esta campaña y que ayudan a conocer una obra de envergadura proyectada por el rey Alfonso VIII en su ambicioso plan de repoblación de la zona manchega, que le habría de servir de trampolín para la definitiva conquista de Andalucía y que no llegó a terminar.
En el transcurso de las excavaciones se han documentado una gran cantidad y variedad de piezas de indudable valor, fíbulas, cerámicas griegas, fragmentos de grandes vasijas ibéricas, etc. Por su tamaño y espectacularidad destacan una gran tinaja de abluciones, correspondiente a la fase almohade, que se encuentra profusamente decorada con distintas franjas estampilladas y con la mitad de la pieza vidriada verde. En la entrada del yacimiento se ha seguido documentando la calzada ibérica y se ha podido observar la traza urbana de este gran oppidum ibérico. Tras la campaña se ha confirmado que el resto de calzada descubierta en la zona denominada del Santuario enlaza con la ya investigada en el denominado barrio ibérico. Ello viene a confirmar la gran calzada enlosada que serviría de arteria a una de las grandes zonas de la ciudad ibérica. A ambos lados, se siguen estudiando las grandes habitaciones fechadas entre los siglos V-III a.C. Asimismo, en la zona del barrio ibérico, en la parte norte y cercana al camino de acceso a la ermita, se ha excavado una habitación de grandes proporciones correspondiente a la última fase de ocupación medieval del yacimiento que pudo ser utilizada como granero, dado que se ha documentado gran cantidad de semillas de diversos tipos. Este edificio rompe en su entorno los niveles de ocupación ibérica.

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2.2.09

Patrimonio dilapidado en La Marina Alta

Para las organizaciones ecologistas de La Marina Alta y el Museo Arqueológico de Dénia, las frustradas urbanizaciones programadas en las montañas de los términos de Pego y Gata de Gorgos son dos claros ejemplos de cómo dilapidar un valioso caudal paisajístico y arqueológico, ya irrecuperable, en nombre de un floreciente negocio ahora en quiebra.

El Museo Arqueológico de Dénia asegura que la iniciativa urbanística provocó la destrucción parcial de una cueva de la Edad del Bronce y de varios poblados moriscos.

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19.1.09

En Jaén, Arqueología para conocer la historia

Se ha realizado en Jaén una muestra fotográfica sobre los yacimientos que han visto la luz desde hace 30 años

GINÉS DONAIRE


Una imagen y mil piedras, la arqueología de Jaén a través de la fotografía es el título de la exposición que puede visitarse en la Sala Maestra de Jaén y que es una buena oportunidad para acercarse a los yacimientos arqueológicos más significativos que en las tres últimas décadas han visto la luz en la capital jiennense y en su término municipal. La muestra la promueven la Asociación Amigos de los Íberos y el Centro Andaluz de Arqueología Ibérica, junto a la Diputación y el Ayuntamiento.

A través de 32 fotografías de gran formato, la exposición intenta dar una visión de la riqueza arqueológica de la ciudad jiennense, aunque presta especial atención a cuatro zonas: En el norte, el opidum de Puente Tablas; en el sur, la zona patrimonial de Otíñar y las pinturas rupestres de Los Cañones; y en el centro, las excavaciones del Castillo de Santa Catalina y un recorrido desde la fuente de La Magdalena hasta la plaza de la Constitución. No obstante, también se pueden contemplar fotografías del yacimiento de Marroquíes Bajos, Marroquíes Altos (calle Cristo Rey) e incluso de los refugios antiaéreos de la Guerra Civil en el antiguo hospital de San Juan de Dios. Muchos de estos hallazgos están pendientes de musealización.
La comisaria de la exposición, la arqueóloga Mercedes Navarro, asegura que el objetivo de la muestra es "divulgar la riqueza patrimonial de la ciudad y concienciar a la sociedad de la importancia de la arqueología como parte imprescindible para conocer nuestra historia". Por su parte, la presidenta de la Asociación Amigos de los Iberos, Pilar Palazón, pretende que la muestra pueda ser itinerante por otros municipios y que en la Facultad de Humanidades de Jaén se pueda obtener la titulación de Arqueología.

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12.1.09

El vidrio, los romanos y Segóbriga

Aunque en la Roma republicana dominaban la tecnología del vidrio, aún no sabían fabricar el vidrio plano; por tanto, los vanos de sus palacios, de sus termas y de sus invernaderos los cubrían con rocas translúcidas como el alabastro.
Pero el material más sofisticado, el más chic, eran las piedras transparentes que se extraían de unos campos de la provincia de Cuenca, que no eran otra cosa que yeso cristalizado: el cristal de Hispania.
La palabra cristal es de origen griego, krystallos, y es un término con el que los helenos no sólo nombraban al hielo, sino a aquellos minerales tan transparentes como, por ejemplo, el cristal de roca o el cuarzo de los Alpes, que creían que se formaban por un frío intenso.
El yeso transparente de los campos de Cuenca era también para los romanos agua superenfriada; era, pues, cristal, el cristal de Hispania. Cristales de hasta un metro cuya transparencia y tamaño, según afirmaba Plinio el Viejo en su Historia natural, los hacía únicos en el mundo conocido. Ese yeso era fácil de separar en lajas, que se exportaban a través del puerto de Cartagena.
De la explotación minera del cristal de Hispania surge el emporio de Segóbriga, que muere de forma natural cuando en la Roma imperial de finales del siglo I se fabrican láminas de vidrio que sustituirían a los cristales de Hispania, y que no sólo le robarían la vida a Segóbriga, sino que también se apropiarían de la palabra cristal para el vidrio sintético. De ahí proviene la confusión que perdura hasta nuestros días. Nadie supo nunca más de esas minas romanas hasta que un grupo de arqueólogos, dirigido por Juan Carlos Guisado y María José Bernárdez, las rescatara para nuestro patrimonio.

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5.9.08

Recuperadas 5.000 piezas arqueológicas en Cuenca de gran valor en la operación "Morteruelo"

La Guardia Civil recuperó en Cuenca en 2005 más de 5.000 objetos expoliados en yacimientos arqueológicos de diferentes épocas, algunos de un valor "extraordinario", en la denominada "Operación Morteruelo", que se ha cerrado con la detención de tres personas y con otros cuatro imputados. En la operación fueron practicados once registros domiciliarios en la capital conquense y en la localidad de Fuentenava de Jávaga, que han permitido recuperar más de 5.000 piezas procedentes de yacimientos arqueológicos situados en su totalidad en la provincia de Cuenca.

Se trata de objetos de un gran valor desde el punto de vista de la Arqueología, procedentes de yacimientos de distintas épocas como la íbera, la romana o la árabe, entre los que se encuentran algunas piezas "extraordinarias", según una primera evaluación realizada por los arqueólogos.
Entre los detenidos figura un propietario de un bar de la capital conquense en el que se adquirían las piezas expoliadas y copropietario de una tienda de numismática de la ciudad en la que se comercializaban dichos objetos.También fueron detenidas otras personas, a las que se les imputan delitos de apropiación indebida, contra el patrimonio histórico, de receptación, de falsificación y de estafa.

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27.8.08

No hubo cruce entre neandertales y humanos

Científicos españoles identifican el gen del pelirrojo en la especie extinta en un fósil asturiano de El Sidrón.

"No hay evidencia de que hubiera hibridación entre neandertales y humanos modernos y muchas evidencias de que no la hubo", afirma Carles Lalueza Fox, quien ha dirigido el estudio de un fósil de la especie extinta, procedente de la cueva asturiana de El Sidrón, en el que se ha identificado un gen importante y llamativo, el del cabello pelirrojo y la piel clara. La conclusión es que probablemente al menos algunos neandertales eran pelirrojos.

Además -doble premio- es una variante de este gen que no se encuentra en los humanos modernos. Así que Lalueza y su equipo han identificado, y así lo publica hoy Science, la primera diferencia genética funcional entre las dos especies. El mismo equipo ya halló en fósiles de neandertal un gen relacionado con el habla, el FOXP2, y éste sí es el mismo que existe en los humanos modernos.
El peligro muy real de que cuando se cree que se está estudiando ADN antiguo, por contaminación de la muestra se está analizando en realidad ADN de cualquier persona en contacto con ella, no preocupa a Lalueza y su equipo. Están seguros de que la técnica de extracción en condiciones de aislamiento -única en el mundo, aseguran- que están utilizando en El Sidrón aleja este peligro. Sin embargo, como en ciencia es común aquello de dos pasos adelante y uno atrás, todo indica que no es válido, precisamente por contaminación, un estudio publicado hace un año en la revista Nature. Firmado por el experto mundial Svante Pääbo, indicaba que las dos especies tuvieron relaciones sexuales que dieron lugar a descendientes, y que se separaron en el curso de la evolución hace sólo 500.000 años. De ahí el comentario de Lalueza sobre que no hubo hibridación. Los datos indican ahora que las dos especies divergieron mucho antes, hace 900.000 años.
"Me sorprendió tanto el gen de la pigmentación MCR1, que encontramos el año pasado, que lo confirmamos en otros dos laboratorios europeos y en otro fósil, italiano", explica el investigador de la Universidad de Barcelona. Además, para comprobar que la mutación hallada podía tener efectos sobre la pigmentación del pelo y de la piel de los neandertales, transfirieron el gen mutado a células pigmentarias cultivadas en placas.Los científicos españoles colaboran desde este año con Pääbo en el macroproyecto de elaborar el genoma completo del neandertal y ya llevan secuenciados 65 millones de pares de bases (los elementos del ADN).

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25.8.08

Nuevo libro sobre el Santuario y Castillo de Peñarroya (Argamasilla de Alba, Ciudad Real).


Publicadas las investigaciones históricas sobre Peñarroya, realizadas por Luis Benítez de Lugo, Pilar Molina y Honorio J. Álvarez.

El Castillo de Peñarroya -junto con el Santuario de Nuestra Señora de la Encarnación de Peñarroya que se emplaza en su interior- es un inmueble protegido debido a diversas iniciativas, como son el Decreto de 22 de abril de 1949 de Protección de los Castillos Españoles, la Ley de Patrimonio Histórico Español (Disposición Adicional Segunda), su declaración específica como bien de interés cultural, con la categoría de ?monumento? (R.D. 1727/1990, de 28/12/1990) o su incorporación a la carta arqueológica regional.

De origen medieval, su Santuario permanece activo aún en la actualidad. El conjunto cuenta con una dilatada historia. Ha jugado un papel clave en el control de su entorno más próximo, así como en el de las comunicaciones a través del Alto Guadiana.
Se localiza en el término municipal de Argamasilla de Alba (Ciudad Real), en la entrada al Parque Natural de las Laguna de Ruidera. Este emplazamiento lo sitúa en la frontera meridional de un territorio de aproximadamente 3.200 km2, que se extiende a lo largo de La Mancha desde los Montes de Toledo hasta las Lagunas de Ruidera.

Hoy resulta posible afirmar que Argamasilla de Alba -población de fundación tardía- tiene su origen en el grupo humano que habitó Peñarroya.
Sin embargo, en torno a los orígenes de Peñarroya no ha existido consenso hasta hoy. Una parte de los investigadores afirman que se trata de una fortaleza musulmana reformada tras la Reconquista, mientras que otros ven más probable su fundación ex novo por la Orden de San Juan. No faltan quienes apuntaron la posibilidad, incluso, de unos antecedentes romanos en el lugar.
Ante esta falta de claridad de las fuentes, la investigación arqueológica se ha mostrado eficaz herramienta capaz de aportar información reveladora, plasmada en esta nueva publicación.

Peñarroya se halla estrechamente vinculado a las poblaciones de Argamasilla de Alba y La Solana, antaño pertenecientes a la Orden de San Juan y a la Orden de Santiago, respectivamente.
Esta comunidad de intereses entre dos poderes por un mismo emplazamiento, fronterizo entre ambas órdenes militares y de gran interés estratégico, motivó numerosas disputas a lo largo del tiempo.

Al interés histórico y social del Castillo de Peñarroya se une el hecho de encontrarse dentro de los límites del Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, un lugar de alto valor paisajístico que es visitado por decenas de miles de personas a lo largo del año.
En la actualidad, es posible afirmar que el Castillo de Peñarroya constituye un activo de primer orden a la hora de dinamizar este territorio de la provincia de Ciudad Real.

Desde esta consultora, conscientes de que la Arqueología o es investigación histórica o no es nada, se contrató y coordinó a un equipo de profesionales que ha estudiado a fondo el enclave. Asimismo, puesto que la realización de analíticas constituye hoy un factor irrenunciable para la investigación arqueológica, ante la ausencia de partidas presupuestarias dirigidas este fin, considerando de gran interés llevar a cabo análisis radiocarbónicos, se tomó la decisión de financiar éstos a partir de fondos propios.
Como colofón, desde el convencimiento de que no existe investigación válida sin la publicación de los resultados y de que la Arqueología es mero ornamento personal al servicio de diletantes curiosos por lo desconocido si no consigue proyección social, se presentó a la Asociación ?Alto Guadiana-Mancha? una iniciativa para editar esta obra; invitación que fue atendida con generosidad.

La publicación está disponible en www.estudio-arqueologia.es/publicaciones.

Cfs.: Benítez de Lugo, L., Molina, P. y Álvarez, H.J. (eds.) (2007):"Peñarroya (Argamasilla de Alba, Ciudad Real). Historia, Arte y Arqueología de un castillo-santuario". Anthropos. Valdepeñas (Ciudad Real).

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23.8.08

La Bienvenida y los caminos en la Antigüedad

Los trabajos de excavación y estudio que, desde 1980, se vienen desarrollando en La Bienvenida están generando resultados del mayor interés para la reconstrucción de la dinámica histórica de la comarca. A las investigaciones estrictamente relacionadas con el propio yacimiento, deben adicionarse otros análisis de tanta importancia como aquéllas y que pretenden el conocimiento de las relaciones de la ciudad con su entorno. El equipo de investigación de este yacimiento arqueológico -Carmen Fernández Ochoa, Mar Zarzalejos Prieto, Patricia Hevia Gómez y Germán Esteban Borrajo- ha informado reiteradas veces sobre la mecánica del trabajo de excavación y la necesidad de proteger y cuidar ese inmenso libro de historia que es el yacimiento de La Bienvenida.
La investigación sobre vías o caminos antiguos constituye una cuestión de gran importancia para la comprensión de los fenómenos económicos y estratégicos que inciden en el desarrollo de cualquier núcleo antiguo.
El marco de la actividad económica principal de la Bienvenida en la antigüedad estuvo ligado indudablemente con la explotación de las minas de cinabrio y plata.
La Bienvenida ha podido ser identificada con un importante centro minero citado por las fuentes clásicas: SISAPO. La ubicación de SISAPO en La Bienvenida, propuesta a partir del descubrimiento de un fragmento de piedra marmórea con restos de una inscripción, cada día va cobrando mayor seguridad merced a los registros que las últimas campañas arqueológicas están permitiendo realizar. Un centro cuyo desarrollo económico estaba cifrado en la gestión de los recursos mineros, necesitó de una red de caminos adecuada para el ejercicio de sus relaciones comerciales. Los estudios sobre vías romanas cuentan con una documentación de partida excepcional, cual es la existencia de fuentes itinerarios antiguas. Una de ellas, es el llamado ITINERARIO DE ANTONINO, escrito a fines de¡ siglo 111 D.C.; contiene un conjunto de caminos entre las grandes ciudades de¡ Imperio romano, haciendo constar las etapas intermedias en la ruta (MANSIONES) y las distancias en millas romanas existentes entre ellas. SISAPO (La Bienvenida) aparece mencionada en este itinerario formando parte de uno de los caminos romanos que unían Mérida con Zaragoza. Este trazado contó, según el documento citado, con ocho estaciones de parada hasta llegar a Alhambra (Ciudad Real), desde donde ascendía en dirección Norte para alcanzar Zaragoza. Desde fines del siglo pasado, algunos estudiosos han intentado aclarar cuál sería la materialización concreta de este camino sobre el terreno, a partir de la ubicación de los puntos de parada en lugares no siempre coincidentes. Abordar este trabajo no es tarea fácil, dado que esta vía debió contar con escasos tramos pavimentados y que los pocos que pudieron estarlo no se han conservado. Si a esto se añade que, de mantenerse las actuales identificaciones de los lugares de parada, existen problemas en la adecuación entre las distancias del itinerario de Antonino y las distancias reales, queda bien patente la dificultad que reviste la realización de un estudio sobre caminería romana y, en concreto, sobre esta vía. Al margen de éstas y otras consideraciones que vienen siendo sometidas a debate en los círculos científicos, existen razones geográficas, histórico-arqueológicas y económicas que permiten defender el paso de esta vieja ruta por el sector occidental del Valle de Alcudia. Los últimos estudios efectuados sobre este recorrido abogan por su entrada en el Valle de Alcudia, procedente de Capilla (Badajoz) a través de los que hoy se conocen como Camino del Llano y Camino de Almacén a Alamillo. Desde Alamillo, la ruta pudo proseguir hasta La Bienvenida por el Camino de la Cabrera, Camino de las Lagunas, Senda de los Molinos y Camino de Alamillo a La Bienvenida. Una vez alcanzada La Bienvenida, el trazado se encamina por el Puerto de Veredas hacia Caracuel, que en la antigüedad se denominó CARCUVIUM, para, a través del Valle del Jabalón dirigirse hacia Torrenueva, la Ermita de Mairena en Puebla del Principe y finalmente Alhambra. Este recorrido, cuyo uso en tiempos de los romanos creemos probable, debió ser empleado algunos siglos antes de la llegada a la comarca de éstos. Existen materiales arqueológicos de los siglos V-IV a.C. en distintos puntos de su recorrido, que indicarían la frecuentación de esta ruta que atraviesa en sentido W-E la mitad Sur de la Provincia de Ciudad Real. Es más, los resultados de los últimos trabajos realizados en La Bienvenida que han permitido situar la fundación de este núcleo a fines del siglo VIII a.C., parecen apuntar el empleo de un sector de este camino en tiempos tan antiguos. De este modo, ese corredor natural que es el Valle de Alcudia, inicia su funcionamiento como canalizador de rutas en momentos remotos de su historia. Este carácter de lugar de paso que ha ido perdiendo con la construcción de carreteras y con los cambios que la estrategia económica ha ido imponiendo, se ha mantenido muy activo hasta hace años con la confluencia de las rutas ganaderas que comunicaron ambas Mesetas. Además de este camino, en uso muchos siglos antes de que un documento romano se refiera a su existencia, La Bienvenida debió formar parte de otra ruta que comunicó Toledo con Córdoba. En este caso, no disponemos de ninguna fuente itinerario romana que se refiera previamente a él, aunque de su traza en el Medievo, tenemos noticias a través de geógrafos árabes. La reconstrucción de los lugares de paso de este camino tampoco es fácil, más aún si se tiene en cuenta que su trazado varió con las vicisitudes y necesidades defensivas por las que fueron atravesando las plazas árabes ante la Reconquista. De los diversos caminos entre Córdoba y Toledo recogidos en los itinerarios árabes, el de EL-IDRISI, escrito en el siglo XII, es el más completo y parece adaptarse en mayor medida a lo que pudo ser un camino romano anterior al musulmán. Su traza antes de alcanzar La Bienvenida, atravesaría el Valle de los Pedroches (Córdoba) penetrando en el de Alcudia quizá por la moderna Vía del Azogue; desde aquí únicamente habría de enlazar con el camino de Mérida a Zaragoza. Desde La Bienvenida hasta Caracuel el trazado podría ser el mismo citado en el caso anterior. Finalmente, otro camino romano comunicó La Bienvenida con Linares (Jaén), donde existía otra ciudad de gran importancia minera: CASTULO. De este enlace sólo sabemos a través de una inscripción romana que indirectamente se refiere a su existencia, puesto que menciona a un benefactor que costeó los gastos de reparación del camino que comunicaba CASTULO con SISAPO. Es posible que esta ruta fuese eminentemente minera puesto que conectaba dos centros cuya economía basculó en torno a esta actividad. Por esta razón, podría esbozarse un trazado que uniera lugares con probado beneficio de las minas en la Antigüedad. La última propuesta existente sobre este camino le hace penetrar en el Valle de Alcudia a través de la Sierra de La Solana pasando por las proximidades de Hinojosa de Calatrava y Cabezarrubias. De este modo alcanzaría el área minera conocida como La Romana donde podría enlazar con la ruta que hemos descrito en primer lugar.

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La Villa Romana de Arellano (Navarra) se abre al público

El yacimiento arqueológico de la villa romana de Arellano abre sus puertas al público una vez musealizado para dar a conocer la historia de este lugar, que entre los siglos I y III d.C. contó con un sistema para la elaboración de vino y se convirtió en un centro religioso de culto a Cibeles y Attis.
La existencia de esta villa era conocida desde finales del siglo XIX gracias a las numerosas referencias que había a un mosaico que fue encontrado en los últimos días de 1882. La excavación sistemática comenzó en 1988 y a partir de ese año se llevaron a cabo 13 campañas de excavación, que han permitido reconstruir el devenir histórico de esta instalación rural.
En la actualidad se puede considerar que quedan al descubierto la mayor parte de las ruinas del edificio central del establecimiento. Este conjunto, que es la zona cubierta por el edificio de nueva construcción, ocupa una superficie de 2.411 metros cuadrados construidos. La zona de ladera sobre la que se desarrolla la edificación antigua desciende desde la cota 424 a 419 metros sobre el nivel del mar.
El mayor mosaico de la villa, con 94 m2, decoraba el salón principal de la época tardoimperial y se conserva casi entero, salvo algunos fragmentos.
Aunque no ha sido excavada en su totalidad, se estima que la villa ocupa una superficie mínima de 11.000 metros cuadrados. Se asienta sobre un terreno acondicionado mediante la construcción de dos terrazas. La terraza inferior, en semisótano, sólo fue ocupada por la bodega y dependencias aledañas. El resto de construcciones se levantaron en planta baja sobre la otra terraza y sobre la bodega.
La villa romana se abrirá al público los viernes, sábados, domingos y festivos (estos últimos con horario de mañana), además de las vacaciones de Semana Santa y Navidad. Lunes cerrado.
El horario de apertura es en invierno, viernes y sábado, de 11 a 13.30 horas y de 15 a 18 horas, y domingos y festivos, de 10 a 14 horas. En verano (del 1 de mayo al 1 de noviembre), viernes y sábado, de 11 a 13.30 horas y de 17 a 20 horas, y domingos y festivos, de 10 a 14 horas. Las entradas se pondrán a la venta al precio de dos euros, un euro para grupos, y entrada gratuita para jubilados y estudiantes. El precio de las visitas guiadas es de 15 euros.

CONSTRUCCIONES AGROPECUARIAS
La villa romana de Arellano está conformada por una serie de construcciones que en los primeros tiempos del Imperio se destinaban eminentemente a la producción agropecuaria. Con el transcurso de los siglos, siguiendo una corriente generalizada en el mundo romano, acabó convertida en lujosa residencia de campo de una familia de la aristocracia local.
Las excavaciones arqueológicas han permitido diferenciar construcciones que corresponden a los dos grandes momentos de vida en la villa. Por un lado, estructuras de los siglos I-III d.C., constituidas por una serie de dependencias vinculadas a la producción del vino, que ocupan todo el lado Norte y Este del edificio. Y, por otro, estructuras de los siglos IV-V d.C., que ocupan parcialmente el espacio de las edificaciones anteriores y se amplían más hacia el Sur y el Oeste.
En esta época la elaboración del vino cesa y la actividad principal de la villa es de tipo religioso, vinculada a los cultos a Attis y Cibeles, religión mistérica de tipo oriental.

NUEVO EDIFICIO
Para alojar los restos exhumados del cuerpo central de la villa romana se ha construido un nuevo edificio que, además de proteger las estructuras arqueológicas, facilita el tratamiento didáctico-turístico del yacimiento y posibilita un recorrido establecido.
El edificio acoge en su interior las ruinas del núcleo principal de la Villa, compuesto por las habitaciones de la casa señorial y las instalaciones para la elaboración del vino. Quedan fuera del edificio el taurobolio y las dependencias del Sur o establo.
El nuevo edificio tiene en su exterior un acondicionamiento de los suelos que permite a los visitantes discurrir por el entorno del taurobolio y la fachada Norte, así como un tratamiento vegetal acorde con el entorno.
Los visitantes acceden desde la zona de aparcamiento a la entrada del edificio, en su lado Norte, entre el fumarium y el camino de acceso a los lagares y las plataformas de prensado. En el punto de entrada se sitúa el área de acogida y control, donde un vigilante entregará a los visitantes un folleto explicativo y una pequeña guía de mano. El recorrido de la visita se realiza por medio de una pasarela de circulación perimetral ligeramente elevada sobre la excavación arqueológica.

En la entrada se han instalado diversos paneles de información general sobre los siguientes temas: el yacimiento y sus fases; el mundo rural romano y las villas del Valle del Ebro; el vino en la Antigüedad y proceso de elaboración del vino en Arellano. Se trata de un espacio abierto al interior, desde donde se puede ver el conjunto del yacimiento y las siguientes edificaciones: torcularium con dos plataformas de prensa; lagares; fumarium con ocho apoyos de columnas, y bodega, con once pilares y un altar monolítico. Este espacio se encuentra en una planta de sótano.
El lateral Oeste del edificio se recorre por medio de una pasarela superpuesta a la bodega que permite la contemplación de ésta y que conduce al ángulo Suroeste, donde se sitúa la información general sobre el proceso de excavación de la bodega o cella vinaria. Desde aquí se puede acceder a la bodega.
El recorrido continúa desde el segundo punto de información general hacia el antiguo pasillo de entrada al peristilo. El peristilo es accesible al público y desde él se puede ver detalladamente la cisterna o aljibe y el mosaico del cubiculum del dominus.
En el peristilo o patio interior se ha instalado una pequeña zona de descanso. Desde el peristilo la pasarela continúa por el lateral Sur de la villa hasta la sala del oecus permitiendo la contemplación elevada del mosaico. En esta zona los temas de la información general son el mosaico, y el Culto de Cibeles y Attis. Desde aquí la pasarela, en dirección Sur-Norte, posibilita la contemplación y el espacio octogonal del mosaico de las musas.
Al finalizar el recorrido interior del edificio se ubica un último panel informativo sobre la villa de Arellano y su relación con los elementos patrimoniales del entorno.
Además de los grandes paneles de información general, existen a lo largo del recorrido atriles con información puntual sobre algunas de las áreas que se contemplan, junto con elementos gráficos que facilitan su comprensión.
En el exterior del edificio se ha señalado y acondicionado un recorrido que lleva a los visitantes hasta el taurobolio y los establos, también con atriles de información puntual.

La gestión de la villa romana de Arellano será similar a la de los yacimientos de Andelos y Rada, por medio de una empresa que se encargue de la apertura
y control de los visitantes, y del mantenimiento y limpieza del yacimiento y el área de visita.

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El primer homínido europeo vivió en Burgos hace 1,2 millones de años

Una mandíbula descubierta en Atapuerca permite identificar la primera especie humana que evolucionó en Europa a partir de ancestros africanos.
El primer homínido europeo vivió en la sierra de Atapuerca (Burgos) hace 1,2 millones de años. Descendía de unos africanos que habían abandonado su continente natal por Oriente Próximo y se habían asentado en Dmanisi (Georgia), a las puertas de Europa, hace 1,7 millones de años, pero era ya diferente a ellos. En su largo viaje hacia el extremo occidental del continente, había cambiado hasta convertirse en otra especie, la primera genuinamente europea. Es lo que han concluido los investigadores de Atapuerca del estudio de una mandíbula descubierta en la sierra burgalesa. El fósil aúna características de los homínidos de Georgia y de 'Homo antecessor', y protagoniza hoy la portada de la revista 'Nature'.
Los científicos que excavan en el nivel TE9 de la Sima del Elefante, uno de los yacimientos ubicados en la trinchera abierta para un ferrocarril minero a finales del siglo XIX, encontraron el 30 de junio de 2007 una mandíbula humana asociada a útiles de sílex Las herramientas, un total de 32, son muy sencillas y fueron utilizadas por los primitivos habitantes de la sierra de Atapuerca para aprovechar la carne de algunos grandes herbívoros, como demuestran las marcas que dejaron sobre varios huesos.
Los investigadores recurrieron a tres métodos diferentes para fechar los restos humanos: el paleomagnetismo, la biocronología y la geocronología. Los polos magnéticos terrestres se invierten periódicamente y la orientación de cada momento queda grabada en las rocas que se forman en ese periodo. El paleomagnetismo reveló que los niveles entre TE7 y TE16 de la Sima del Elefante se depositaron en la época conocida como Matuyama, entre hace 780.000 y 1.780.000 años, cuando la polaridad era inversa y las brújulas apuntarían al Sur. Los restos de mamíferos -un mustélido y varios roedores de diferentes especies- databan de un máximo de hace 1,4 millones de años. Y la concentración de aluminio y berilio en el cuarzo apuntaba a 1,2 millones de años. La mandíbula de TE9 es, por tanto, el resto humano más antiguo encontrado en Europa.
«El fósil corresponde a la parte delantera de la mandíbula, donde está el mentón. Es muy interesante porque la parte anterior recuerda a la de los homínidos de Georgia y la posterior a la de algunos de Asia, e incluso a nosotros. Provisionalmente, lo hemos asignado a la especie 'H. antecessor'», explicó el paleontólogo José María Bermúdez de Castro, codirector de las excavaciones y director del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana. Él y sus colegas defienden en 'Nature' que esa mezcla de características es una prueba de que evolucionó en Europa a partir de los homínidos de Dmanisi y que, por tanto, estamos ante la primera especie humana propiamente europea.
En su opinión, todas las evidencias sugieren un evento de especiación en el extremo más occidental de Eurasia, que habría originado el linaje de 'H. antecessor', cuyos restos primeros restos se descubrieron en Atapuerca en 1994 en el nivel TD6 de Gran Dolina. «Hemos encontrado la primera especie europea, de la que es posible que luego derivaran H. heidelbergensis' y los neandertales», ha indicado Eudald Carbonell, codirector de los trabajos y director del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social.


Aunque poco puede decirse a partir sólo de una mandíbula, Juan Luis Arsuaga, el tercero de los directores del proyecto y director del Centro Mixto UCM-ISCIII de Evolución y Comportamiento Humanos, ha señalado que el primer europeo «tendría nuestra estatura, sería más ancho que nosotros -característica que se atribuye a todos los humanos arcaicos- y su capacidad craneal rondaría los 1.000 centímetros cúbicos, frente a los 1.400 de nuestra especie». Para él, estamos ante un fósil «primitivo, pero fino»; y no hay por qué descartar que se encuentre en nuestro linaje, ya que «nosotros y los neandertales tenemos un antepasado común». La inclusión de 'H. antecessor' entre nuestros antepasados directos no la comparte, sin embargo, Bermúdez de Castro.
Arsuaga, Bermúdez de Castro y Carbonell plantearon en 1997 un posible escenario evolutivo según el cual 'H. antecessor' llegó de África a Europa, donde habría dado lugar con el tiempo a los neandertales. Pero, como no todos los 'H. antecessor' habrían abandonado el continente negro, entre los descendientes de los que se quedaron en África habríamos aparecido nosotros, los 'H. sapiens'. Bermúdez considera que la demostración de que 'H. antecessor' evolucionó en Europa invalida esa hipótesis y que, «aunque puede haber continuidad entre esta especie y los neandertales, no podemos descartar que en medio llegaran nuevos emigrantes».
La nueva mandíbula de Atapuerca responde a la pregunta de cuál fue la primera especie de homínido europea, pero plantea nuevas incógnitas sobre nuestro origen a las que habrá que responder con futuros hallazgos. Una de ellas es si se trata de un fósil de 'H. antecessor' o de una especie anterior. «En mi carta a los Reyes voy a pedir una mandíbula inferior en TD6 de Gran Dolina», indica Bermúdez de Castro. La razón es que así podrá compararla con la de la Sima del Elefante y determinar si se trata de la misma especie o no.

Pase lo que pase, Carbonell lo tiene claro: «En Atapuerca, tenemos el árbol evolutivo de los homínidos europeos». El último millón de años de la evolución de los homínidos en Europa está escrito en la sierra burgalesa, con la excepción, todavía, de los neandertales, descendientes de los 'H. heidelbergensis' y de los cuales aún no se ha encontrado ni rastro en Atapuerca.
«Ahora me queda encontrar neandertales», bromea el arqueólogo catalán, quien, como sus colegas, no descarta que la ocupación humana de lo que hoy es Burgos se remonte todavía más atrás en el tiempo. Él, Bermúdez y Arsuaga creen que es posible que hubiera humanos en la Península hace 1,5 millones de años, y saben que el libro que hay escrito en forma de restos en el subsuelo de Atapuerca no acabará de leerse hasta dentro de décadas.
«La Sima del Elefante es un yacimiento que en realidad pertenece a las futuras generaciones. No hemos hecho más que rascar en la sección cortada por la trinchera. Hemos limpiado un poco y excavado el equivalente a un despacho» explicó Arsuaga, para quien, pese al hallazgo de útiles hace tres años en niveles parecidos, sólo ahora queda zanjada la cuestión de la primera ocupación de Europa occidental. «Puede haber discusiones sobre si las piezas de sílex son o no restos de talla. Por eso, para convencer al personal, no hay nada como una buena mandíbula. Para probar la presencia humana, no hay nada como un buen fósil».
Mucho más es lo que queda por recuperar de la Trinchera del Ferrocarril que lo que se ha sacado a la luz. «Vamos escribiendo la historia de Europa a partir de lo que encontramos. Tenemos que ser humildes porque apenas sabemos nada», quería dejar claro Bermúdez de Castro ayer, cuando Atapuerca volvía a primer plano de la ciencia mundial. «Estamos muy contentos. Es un gran éxito de la ciencia de este país», ha dicho Carbonell.





Los hallazgos de Atapuerca revolucionan las teorías sobre los primeros pobladores
Arsuaga afirma que «descendemos directamente» de la especie aparecida. Las herramientas halladas junto al fósil descarta que los restos sean africanos.
Los últimos descubrimientos arqueopaleontológicos en Atapuerca implican una nueva mirada a la hora de reconstruir los orígenes de la humanidad, sobre todo por la relevancia de los fósiles aparecidos en torno al pleistoceno medio. «Los restos óseos de hace 1,2 millones de años suponen una revolución de las teorías sobre los primeros pobladores de Europa», afirmó el paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga. «Estamos hablando de un descendiente directo».
Los tres codirectores del yacimiento de la Sierra de Burgos, Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell, coincidieron en afirmar que la mandíbula hallada en la última campaña de excavaciones corresponde a un antepasado del hombre. Después de treinta años de trabajo consideraron que el yacimiento arqueológico de Atapuerca, declarado por la Unesco en el año 2000 Patrimonio de la Humanidad, es el proyecto más importante del mundo en el estudio sobre la evolución.

El codirector de Atapuerca, Juan Luis Arsuaga, situó el fósil descubierto en la Sima del Elefante entre la especie Antecessor, siendo un antepasado directo del Homo actual. «Todos deseamos que la especie que hemos encontrado sea antepasada directa, no un tío abuelo». Para Arsuaga la conclusión es rotunda: «El Homo Anteccesor de esta mandíbula es el mejor candidato para ser nuestro antepasado directo de hace un millón de años. Al filo del millón de años no hay mejor candidato para ser no un pariente lejano, no un tío abuelo, sino el antepasado directo, el padre de nuestro padre, o el padre de nuestro padre de nuestro padre».
José María Bermúdez de Castro confirmó que son los restos homínidos más antiguos hallados hasta la fecha en Europa, lo que descarta una de las teorías barajadas por los expertos, según la cual los pobladores del viejo continente llegaron de África a través del corredor de Palestina: «El Homo Antecessor, en principio, no tendría un origen africano, sería una especie genuinamente europea», subrayó el investigador, quien añadió que «ahora lo que tenemos que averiguar es cuál es su destino». Y se preguntó: «¿Fue el origen de los neardentales y de las poblaciones modernas? La respuesta deja todas las posibilidades abiertas, aunque esa línea es clave: Sigue siendo una hipótesis que hay que contrastar». Esta hipótesis está reforzada por la industria lítica hallada junto al fósil. Según el arqueólogo Eudald Carbonell son herramientas talladas bajo el modo europeo, mientras que hace un millón 200.000 años los homínidos africanos habían evolucionado hacia otro modo de fabricación de útiles. «Si este homínido procediera directamente del continente africano parece obvio que esta tecnología la hubiera traído y aportado a Europa y Asia. Hasta este momento no tenemos pruebas que este homínido esté asociado a las hachas de mano».


Bermúdez de Castro consideró que en la Península Ibérica se ha descubierto la primera especie genuinamente europea, formada a partir de la salida de homínidos del continente africano hace 2 millones de años. Los expertos estiman que la evolución humana se produjo de manera lineal, sino muy ramificada, con la previsible coexistencia de más de una especie simultáneamente.

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17.8.08

El cambio climático como causa de la extinción de los neandertales

Se ha considerado la posibilidad de que fuera el clima y la diferente capacidad de adaptación de los sapiens y de los neandertales a sus cambios la causa, al menos parcial, de la extinción de los neandertales. Pero también este factor pierde peso con un nuevo estudio presentado en Nature. El equipo internacional que lo ha hecho, con participación de la española Isabel Cacho (Universidad de Barcelona), afirma que la extinción de los neandertales no coincide con ningún episodio climático extremo, por lo que "la variabilidad climática debió jugar únicamente un papel secundario en dicha extinción".

Por el contrario, otro grupo de investigadores del Departamento de Mineralogía y Petrología de la Universidad de Granada, ha reconstruido la evolución climática de la parte sur de la Península Ibérica, utilizando testigos marinos para conocer cómo ha ido cambiando el clima durante los últimos 50.000 años hasta la actualidad. Una vez hechas esas reconstrucciones climáticas comparando la información geoquímica de los testigos marinos con la ocupación de distintos yacimientos arqueológicos del sur de la Península Ibérica, determinaron la relación entre cambios climáticos y la evolución cultural humana. Ésto les ha llevado a la conclusión de que el clima jugó un papel importante en la extinción de los Neandertales.
Saber qué produjo la extinción de los Neandertales interesa a los antropólogos desde siempre. Existen dos tendencias, una que cree que los Neandertales se extinguieron por competencia con los humanos modernos y otra, en la cual se encuentra este grupo de investigadores, que piensa que los factores climáticos jugaron un papel muy importante en la extinción de los Neandertales. ?Los humanos también influyeron de forma negativa en la extinción de los Neandertales, pero el clima fue un factor importante en el debilitamiento de la población Neandertal?, tal como afirma Francisco Jiménez Espejo, uno de los miembros de este grupo. El hecho de conocer cómo se produjo esa extinción está hablando de quiénes somos nosotros, de cómo se produjo esa primera y única interacción entre dos especies inteligentes como son el Homo sapiens y el Homo Neanderthal. En definitiva, nos desvela cómo hemos llegado hasta aquí.

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22.7.08

Confirmado el hallazgo de unas termas romanas en Hellín (Albacete)

Agustín González, Concejal de Patrimonio del gobierno municipal hellinero, ha informado de la situación en la que se encuentra el caso de la aparición de restos arqueológicos en la zona de los antiguos lavaderos de la carretera de Albacete y Pozohondo.

González hizo historia de este solar, diciendo que en el mes de octubre la empresa que desea construir solicitó licencia, advirtiéndoles que era necesario hacer un estudio detallado de la zona, al ser zona de yacimientos arqueológicos, con una posible villa romana de Hellín en el área.

Por este motivo la empresa constructora contrató un equipo técnico de arqueólogos, cuyas investigaciones han puesto al descubierto unas termas que podían dar servicio a la villa romana de Hellín. El hallazgo ha sido datado en el siglo II d.C.

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Aparecen materiales arqueológicos de un asentamiento visigodo en el campus de Guadalajara

Un área de cerca de 4.000 metros cuadrados con evidencias de un asentamiento visigodo. Ésto es lo que ha aparecido en los terrenos destinados al campus universitario de Guadalajara tras realizar el correspondiente estudio arqueológico. Los materiales encontrados son habituales a lo largo de la Vega del Henares por lo que no suponen un hallazgo de suma importancia. El descubrimiento no impedirá que continúen con los trabajos de construcción del Campus.

La aparición de cerca de una decena de tumbas confirmaron el origen visigodo de la excavación gracias a su ajuar. Estas joyas sólo han sido halladas en tres de las inhumaciones puesto que en las demás, al tratarse de una población agricultora, sólo se han encontrado anillos y pendientes de bronce de la época. Los materiales encontrados serán depositados en el Museo de Guadalajara.

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18.7.08

Descubierta la única almazara romana del centro de España en Toledo

Las últimas excavaciones realizadas en el Parque Arqueológico de Carranque (Toledo) han puesto al descubierto un "torcolarium" o almazara, lo que constituye el único molino de aceite de la época romana descubierto en la Meseta Central, así como una bodega con el lagar donde se pisaba la uva.

Estos hallazgos demuestran que la "Villa de Materno", del siglo IV d. C., fue un importante centro económico que comerciaba con vino y aceite. "Es un espacio que vincula mucho el pasado con el presente", explicó Carmen Fernández Ochoa, codirectora científica de las investigaciones, quien adelantó que "una vez finalicemos esta excavación, la idea es restaurarla y consolidarla para que la gente lo vea". Las excavaciones también han descubierto que esta villa fabricaba vidrio y cerámica para elaborar los recipientes en los que se vendía el vino y el aceite. Este yacimiento es el que más variedad y riqueza de mármoles ha arrojado de cuantos existen en la Península.

Además de la recuperación de todo lo encontrado en estas excavaciones dirigidas por la Consejería de Cultura de Castilla-La Mancha, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas analizará el polen hallado con el fin de determinar qué tipo de uva y aceituna se producía en el siglo IV d.C.

El yacimiento arqueológico de Carranque fue descubierto casualmente en 1983 por un agricultor. Las "pequeñas piedras de colores" que llamaron su atención al pasar el arado formaban parte de un importante conjunto de mosaicos que pertenecieron a Materno Cinegio, un rico terrateniente emparentado con el emperador Teodosio. Tras 25 años de excavaciones, en el Parque Arqueológico de Carranque -visitable de martes a domingo- no sólo se han hallado mosaicos sino restos del conjunto arquitectónico de la "Villa de Materno".

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Está ya amaneciendo

por José Agustín Blanco Redondo
Primer Premio en el XXXVI Concurso Literario Natalio González. Montiel, Septiembre de 2008


Cerro de Cabeza del Mijo (Terrinches)
Año 1430 antes de Cristo.


Acababa de cumplir sus cinco primeros inviernos. La fiebre de las últimas jornadas había logrado consumir la carne de sus pómulos, arrimando la piel traslúcida a los ángulos de los huesos. Su vida, recluida en aquel brillo mortecino que se descolgaba de sus ojos -unos ojos que más que ver parecían imaginar ya un cercano descanso en las heladas entrañas de la Madre Tierra-, no tardaría en escabullirse por los resquicios que dejarían sus párpados al cerrarse por última vez. Su madre, acorralada por los empellones de la angustia, se agarraba a las manos del niño con la mirada velada por un espeso celaje de lágrimas. Afuera, el invierno se aprestaba a instalarse cómodamente en su blando lecho de nieve. Una nieve que, desde hacía ya tres días, abrigaba de tristeza las débiles techumbres de retama y cañizo de las cabañas, las rocas del cerro, las coscojas de las laderas y las macilentas encinas del valle. Cuando todo parecía perdido y el desenlace lógico de aquel injusto combate ?un combate entre las siempre anhelantes garras de la muerte y una vida lánguida que acababa de dar sus primeros pasos- podía palparse en la densa atmósfera que se coagulaba alrededor de los compungidos rostros de los presentes, un anciano de barba gris, rostro curtido y cuerpo fibroso apenas cubierto por una túnica de lana tan blanca como la nieve que reposaba sobre ella, apareció en el umbral de la puerta acompañado por un silencio enigmático que no consiguió sino sobrecoger mi corazón. La madre del pequeño que agonizaba sobre el jergón de carrizo y esparto, levantó su resignada mirada hacia el recién llegado y pude observar cómo un tímido claror de esperanza se deslizaba por los linderos de sus ojos. El anciano se arrodilló junto al niño y le palpó la frente, el cuello, el vientre y las axilas. Sin pronunciar palabra alguna, deshizo el nudo que cerraba una talega de piel de cabra que colgaba de su cinturón, extrajo un puñado de su contenido, lo mezcló con nieve limpia e introdujo la masa resultante en un cuenco de cerámica que puso a hervir sobre el hogar donde dormitaban unos rescoldos de lentisco. Luego cerró los ojos, extendió los brazos con las palmas de las manos orientadas hacia el cielo y comenzó a murmurar unas palabras ininteligibles mecidas por una melodía que parecía surgir de los adentros de su pecho. Yo sabía que estaba suplicando a los Dioses del Firmamento, de la Noche y del Invierno que tuvieran a bien salvar la vida de aquel joven mortal. Cuando terminó sus plegarias, retiró el remedio de la lumbre y lo dejó enfriar durante unos instantes. Colocó luego al niño en su regazo y fue administrándole el agua de cocción muy despacio, con un cariño casi paternal, acercando el borde del cuenco a sus labios temblorosos. Todos los presentes observábamos los movimientos del anciano con una especie de respeto innato, de admiración ancestral, de sumisión absoluta ante las fuerzas de lo desconocido, pues sabíamos que sólo él podía devolver la salud al muchacho. Sólo él, el viejo Terco, el hechicero, el intercesor ante los Dioses, el sacerdote de la tribu, era capaz, en conjunción con los poderes misteriosos que regían nuestros destinos, de restaurar el vigor de la vida al cuerpo del pequeño moribundo. Afortunadamente, Terco acababa de regresar de un largo viaje, de un solitario viaje de más de una estación por parajes ignotos. Un viaje imprescindible para surtir de raíces, hojas, semillas y tallos medicinales las vasijas que atesoraba en su cabaña. Un viaje necesario para salvaguardar, gracias a los remedios que sólo su memoria conocía, nuestro porvenir y el de nuestras escasas cabras.
Lo cierto es que dos amaneceres después, la cocción de hojas de fresno, frutos de saúco, corteza de sauce y agua de nieve elaborada por el anciano, devolvió el resplandor de la vida a los ojos del muchacho; el mismo brillo que se apresuró a instalarse también en la mirada agradecida de su madre.
Lo cierto es que dos amaneceres después, tomé la decisión más importante de mi existencia. La decisión que me convertiría en el alumno entregado, en el discípulo fiel, en la sombra siempre cercana del viejo Terco. En el único heredero de su inmensa sabiduría.
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El poblado se arracimaba en la cima del cerro de Cabeza del Mijo. Las cabañas ?zócalo de piedras trabadas con barro, tapial y techumbre de retama impermeabilizada con arcilla- se adosaban unas a otras en su afán por aprovechar el cada vez más exiguo terreno disponible. Una muralla de piedras mampuestas custodiaba viviendas, talleres, corrales y almacenes con sus dos pies de espesor y sus cinco de altura. Me tranquilizaba saber que, ininterrumpidamente, uno de nuestros guerreros controlaba desde esta atalaya privilegiada el nacimiento del río Guadalén, los angostos valles del arroyo Cervera y del Resquicio y los trajines de zagales y comerciantes por la estratégica vereda de los pastores Serranos. Una vereda que buscaba hacia el mediodía la Sierra Morena siguiendo el cauce, desde su alumbramiento, del río Dañador. Porque era en los valles que se derramaban desde las solanas de aquel macizo de cumbres atezadas donde yacían las menas de mineral de cobre y donde medraban los codiciados pastos invernales que escaseaban en los territorios del norte.
Amanecía tras la sierra del Relumbrar. Llevaba casi dos noches sin poder conciliar el sueño, pero no me importaba nada. Para un joven como yo, no podía haber nada tan importante como aquella expedición. Terco, esbozando una desconcertante media sonrisa, me había invitado a acompañarle en su inminente viaje a unas lagunas que, como si fueran nudos sucesivamente apretados sobre una cuerda de esparto, se descolgaban una tras otra en un espectáculo mágico de cascadas y rocas de cal, en una demostración inefable del poder de los Dioses, en una vorágine de belleza sobrenatural, allí, en un lejano paraje que el hechicero denominaba Ruidera. Aquella escapada me serviría para olvidar que eran tiempos difíciles. Apenas llovía y los cultivos se resentían ante la mezquindad del Dios de los Aguaceros. La próxima cosecha sería pésima, tan calamitosa como la del año anterior. Cada vez debíamos desplazarnos más al sur para pastorear a las cabras, adentrándonos en los barrancos de la Sierra Morena. Cada vez surgían más conflictos con las tribus vecinas. Manadas de lobos hambrientos merodeaban extramuros del poblado y era ya habitual que las partidas de cazadores regresaran con las manos vacías, unas manos sólo aferradas a los arcos y a todas las incertidumbres.
Finalizaba la estación del estío y todo estaba preparado para la emprender la marcha. Tras abrevar a los caballos, cargué los serones de esparto en sus grupas, me ajusté el puñal de bronce al cinturón y crucé el morral sobre mi pecho. Terco no parecía tener ninguna prisa. Observé cómo esperaba pacientemente el completo despertar del Dios del Sol; cómo movía los labios sin emitir sonido alguno, en una callada plegaria seguramente cuajada de perseverantes súplicas por el buen término de nuestra misión -el anciano estaba convencido de que la constancia lograba quebrar las piedras-; cómo alzaba el rostro hacia un horizonte de luces ocres y sonidos limpios para después hundirlo humildemente en el calvero de su pecho. Tomé el arco, anudé las flechas a mi cinturón y le sugerí delicadamente la conveniencia de partir cuanto antes. Terco pareció despertarse de un sueño profundo, puso la mano sobre mi hombro y comenzó a caminar utilizando como apoyo un bastón de madera de acebo. Tomamos la vereda de los Pastores Serranos hacia el este para, a la altura del cerro Castellanos, girar al norte por un bosquete cerrado de coscojas y acebuches. Seguimos las estrechas sendas labradas por las correrías nocturnas de los zorros hasta toparnos, hacia el mediodía, con la fuente de la Zarza *Santa Cruz de los Cáñamos, en cuyas aguas abrevaron los caballos. Tras reponer fuerzas con dos buenos filetes de tasajo de cabra, bordeamos el cerro de la Cabezuela, atravesamos el cauce del río Oregón por un vado de fango que servía de revolcadero a los jabalíes y alcanzamos las vertientes del cerro Travesas *Montiel. A los pies del cerro brotaba la fuente de la Bonilla y Terco decidió que el claro aledaño al manantial sería un buen lugar para pasar la noche. Hice fuego utilizando matas secas de tomillo y ramas de coscoja mientras el crepúsculo incendiaba de ocre y púrpura el horizonte tras la lejana sierra de Cabeza de Buey.
Me desperté con el rumor de las primeras luces del alba. La noche, rasa de nubes, había cubierto de rocío los campos, las crines de los caballos y las pieles bajo las que nos cobijamos para dormir. Preparé una estimulante infusión de bayas de agracejo acompañada por varias tortas de harina tostadas al fuego y embadurnadas de miel que merecieron los elogios del viejo hechicero. Emprendimos la marcha hacia el noroeste, bordeando el cerro de Cartisánchez y cruzando el agrietado cauce del arroyo del Toconar. Sin apenas darnos cuenta, el paisaje había ido mudando desde los quebrados territorios de arcilla desnuda y roca caliza del sureste hasta las amables ondulaciones - tierra bermeja abrigada de encinas y lentiscos- por las que ahora caminábamos. Las mimbreras y los fresnos que amparaban los ribazos del río Jabalón, nos recibieron con un estrepitoso batir de alas; las alas grises con franjas blancas de las palomas torcaces que huían de nuestra presencia hacia las serenas lomas del norte. Acompañamos al río aguas abajo, hasta encontrar un paso que nos permitió cruzar su cauce. Hacia el mediodía topamos con otra vereda de ganados que, según Terco, comunicaba también con los templados pastizales del otro lado de la Sierra Morena. Paramos a almorzar -las cuñas de queso curado de cabra me sabían a tomillo y a jara recién cortada- a los pies del cerro del Castillón *Villanueva de los Infantes, junto al nacimiento del arroyo de Peñaflor. Mientras Terco descansaba, yo me encaramé a lo alto del cerro. Allí yacían las ruinas de un poblado antiguo, humilde y seguramente sometido a las incertidumbres que vagaban por la vereda de ganados y a los peligros que se desplazaban por las riberas del Jabalón. Sus escasos habitantes debieron de estar especializados en trabajar la cuarcita y el sílex, pues sólo pude encontrar puntas de flecha, azuelas y hachas elaboradas con esos materiales. No conocían aún la fundición del cobre ni su aleación con el estaño para obtener el valioso bronce. La cerámica que se diseminaba por las laderas se reducía a pedazos descabalados de ollas, platos y cuencos. Comprobé la tristeza de sus tonos grisáceos, la ausencia de decoración externa y lo primitivo de su diseño. Intenté imaginar las duras condiciones de vida de los moradores de la aldea, con sus anticuados útiles de madera, de hueso y de piedra pulimentada, con sus menguados conocimientos sobre el cultivo de la tierra, sobreviviendo demasiado cerca de la miseria y de los riesgos inherentes al arte de la caza, alimentándose de bellotas, cardos, moras y espárragos silvestres. Intenté imaginar la razón del abandono del poblado -epidemias, hambre, quizá la guerra...-, pero en aquel momento la rasgada voz de Terco resonó en las vertientes del cerro y corrí a reunirme con él.
Las tardes eran ya más breves, así que apretamos el paso hacia el norte, con nuestros rostros enfrentados a las afiladas alabardas del cierzo, entre espliegos, retamas y acebuches, hollando olvidadas trochas de tierra roja y abrevando en la fuente del Toril para hacer noche junto al arroyo de la Cañada Grande* Fuenllana, sobre un valle de tierra albariza y matas de esparto que mi maestro llamaba Los Calares. Partimos de nuevo al amanecer. Antes del mediodía alcanzamos las frondosas márgenes del río Azuer * Actual Santuario de la Virgen del Salido. Término municipal de Montiel. Un próspero poblado se encastraba en el espolón rocoso que remataba el cerro aledaño al río. Un cerro que, casualmente, también se denominaba del Castillón. Terco guardaba, tras los recios muros de aquella aldea, la amistad de un hechicero apodado Maraño. Mientras los dos ancianos departían animadamente, yo vagabundeé por los entresijos del poblado, curioseando entre los telares, los apriscos, los silos del grano y los hornos de fundición, admirando sus curiosas ovejas de lana negra y la eficacia de los perros que las careaban. Después del almuerzo ?pierna asada de oveja y un generoso cuenco de gachas- y de una sentida despedida, decidimos combatir el sueño de la tarde marchando al encuentro con el río Cañamares *Carrizosa. Remontamos su curso para, a la altura de los Cerros de la Carrasca *Villahermosa, internarnos en un denso bosque de encinas y coscojas que nos conduciría, en dirección noreste, al arroyo de la Cañada de Pozo Hondo, mientras el atardecer se deshacía en nubes blandas teñidas de añil.
Ya estábamos muy cerca. Mañana mismo podríamos contemplar cómo el Dios del Sol emergía tras la Loma del Roble. Terco sonrió. Sabía que detrás de aquella loma se encontraba nuestro destino, la gran Laguna Blanca, la primera y más meridional de las lagunas de Ruidera. También sabía que en sus inmediaciones pobladas de sabinas, medraban las plantas medicinales con que llenaríamos los serones de los caballos.
Recogimos durante días semillas de lino blanco y frutos de saúco que secábamos al sol para evitar su enmohecimiento. Entre tanto trabajo, aproveché para empaparme de las enseñanzas del anciano. Con voz suave, me fue indicando las virtudes del torvisco como purgante, del tomillo para calmar la tos o del espino blanco como sedante. Las semillas de lino blanco poseían diversas aplicaciones: molidas con agua servían para hacer cataplasmas que curaban las úlceras y su aceite se utilizaba como laxante y para cicatrizar las quemaduras de la piel. Los frutos del enebro favorecían la eliminación de orina y, machacados convenientemente, podían curar la sarna de nuestras cabras. Nada parecía escapar a los conocimientos del hechicero. Jamás podré olvidar nuestro fugaz paso por La Jacidra, un poblado de agricultores que se levantaba sobre la vega del río Vado Blanco, muy cerca de la gran Laguna Blanca. Recogíamos hojas de salvia cuando, casi anochecido, escuchamos unos lamentos muy parecidos al sonido que el viento del invierno abandona al deslizarse por los desfiladeros de Sierra Morena. Corrimos hacia la primera de las cabañas de la aldea. En su interior, una chica de mi misma edad yacía sobre el suelo de arcilla, con la piel del rostro muy pálida y completamente bañada en sudor. Su madre se abrazaba a ella en un vano intento por calmar sus convulsiones. Un alacrán que no logró escapar a la mirada escrutadora de Terco, se cobijó en una de las grietas de la pared. El anciano actuó con la premura del Dios del Rayo. Abrió la piel alrededor de la picadura con un pequeño cuchillo de bronce y presionó con fuerza hasta hacer salir la sangre. Preparó un cocimiento de hojas de árnica, empapó con él un paño de lino y lo aplicó sobre la herida. El corazón de la muchacha palpitaba muy deprisa. El hechicero hirvió hojas de enebro y de salvia en aceite de avellana y administró el bebedizo a la joven. Terco no durmió aquella noche. Prefirió invertir su vigilia en algo más provechoso: suplicar por la vida de la enferma al poderoso Dios del Firmamento. A la mañana siguiente la fiebre y las palpitaciones remitieron. Terco repitió el tratamiento y, tres días después, la joven se recuperó por completo. Fue una experiencia fascinante.
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Hoy, demasiadas estaciones después de aquel primer viaje, he vuelto a recorrer las trochas, senderos y veredas que conducen a la gran Laguna Blanca. He bordeado el cerro de Travesas, vadeado el río Jabalón, soñado sobre un lecho de esparto en el poblado amigo del Castillón, marchado por las solanas de los Cerros de la Carrasca y, como entonces, no tardaré en deleitarme con el despertar del Dios del Sol tras la Loma del Roble.
Hoy, demasiadas estaciones después de aquel primer viaje, el anciano no ha podido acompañarme. Su cuerpo y su inseparable talega de piel de cabra reposan en el interior de una fosa sellada con la mayor laja de piedra arenisca que pudimos labrar en su honor, en honor del hechicero más sabio, del más carismático intercesor ante las voluntades de los Dioses que los moradores del poblado del cerro de Cabeza del Mijo hayan conocido jamás. Pero, afortunadamente, hoy tampoco camino solo. Me acompaña mi hijo, el vástago que la Madre Tierra quiso que mi mujer -la muchacha a la que mi maestro salvó la vida en la aldea de la Jacidra-, y yo engendráramos para salvaguardar todo el conocimiento que el anciano tuvo a bien legarme. Con la voz quebrada por la emoción y la mirada hincada en un horizonte herido ya por las luces del crepúsculo, mi hijo Terco me toma de la mano para decirme:
- Mire padre, está ya amaneciendo...

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3.7.08

Las excavaciones en la Plaza de San José (Pamplona) sacan a la luz enterramientos medievales

Las excavaciones arqueológicas de la Plaza de San José, previas a las obras de reurbanización del antiguo burgo de la Navarrería, se han saldado con los primeros hallazgos. En el espacio más próximo al edificio del Instituto de Administraciones Públicas y a pocos centímetros de profundidad, los arqueólogos de Gabinete Trama han localizado varios enterramientos probablemente medievales (siglos X al XV).

Los trabajos arqueológicos comenzaron el pasado 23 de junio de 2008, tanto en la plaza de San José como en la calle Curia. Inicialmente se prevé que estas excavaciones se prolonguen hasta comienzos de 2009, y será entonces, una vez analizados los restos hallados y valorada su importancia, cuando se determine concretamente el trazado y las características de la reurbanización.

Los esqueletos hallados en la plaza de San José no han supuesto ninguna sorpresa para los arqueólogos, que ya en su cronograma de intervención anunciaban la aparición de enterramientos a "tan sólo 20-40 centímetros de profundidad".
Los enterramientos hallados corresponden, según los historiadores, al antiguo cementerio de la Catedral de Santa María. Un camposanto ubicado donde hoy está el atrio de la seo y que se prolongaba hacia la calle Navarrería.
A partir de este momento será la Institución Príncipe de Viana la que ordene continuar excavando en un nivel inferior al de los enterramientos. Cuando Príncipe de Viana autorizó hace ahora un año estas obras, puso como condición que por cada necrópolis afectada por la excavación, habría que instalar un depósito "in situ", "a modo de cripta sepulcral", para guardar los restos hallados. Los depósitos debían construirse en una zona liberada de restos arqueológicos, conservada con aislamiento de la humedad y con un acceso practicable. De momento, los restos se cubren cada día para evitar su deterioro. También se cubren los fragmentos de mosaicos romanos que ya han comenzado aparecer en la calle Curia. Estos restos corresponden a los pavimentos de unas termas romanas de los siglos I y II ya localizados en anteriores excavaciones.

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3.6.08

Un campo de trabajo arqueológico se desarrolló en Irulegi (Navarra)

Muy cerca de Pamplona, el Valle de Aranguren agrupa a pueblos que se han ido convirtiendo en los últimos años en extensiones de la capital navarra -véase Mutilva Alta y Mutilva Baja- y a diminutas localidades como Laquidáin o Ilundáin, que o no llegan o apenas rebasan los diez habitantes. El Valle de Aranguren tiene una importancia histórica que ha sido estudiada por arqueólogos de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, en colaboración de un grupo de jóvenes de distintas nacionalidades en una fórmula propia de la estación veraniega: la combinación de las campañas de excavación de los profesionales y los campos de trabajo.
Maider Carrere, la arqueóloga que dirige la excavación, asegura que Irulegi es «una caja de sorpresas». Cuando el año pasado, a instancias del Ayuntamiento del Valle de Aranguren -que por el momento es la única institución que financia la excavación-, emprendieron la primera campaña, el enclave proporcionó la primera sorpresa, y no fue una sorpresa menor: además de los restos propios del castillo, bajo tierra esperaban los vestigios de lo que parecía un castro de la Edad de Hierro. Y el promontorio de Irulegi se convirtió en un yacimiento global debido al amplio arco cronológico que abarca, en el que se está trabajando con una perspectiva también integral.

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3.5.08

Guía de la Arqueología de Guadalajara

Recópolis, Sigüenza, Cueva paleolítica de Los Casares, Tetas de Viana, Trillo, Atienza, La Loma del Lomo...son algunos de los casi cien yacimientos arqueológicos que en Guadalajara ofrecen una visión secuencialde la historia del hombre primitivo a través de este libro: desde el Paleolítico hasta los guerreros celtíberos. La "Guía de la Arqueología en Guadalajara", publicada por la editorial Aache, es texto claro que incorpora los principales referentes que los arqueólogos pueden encontrar en Guadalajara.

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25.3.08

Publicado estudio sobre la Edad del Hierro y el Mundo Romano en la Oretania Septentrional


Con Prólogo de TERESA CHAPA BRUNET, Catedrática de Prehistoria de la Universidad Complutense de Madrid.

Incluye como anexo la investigación inédita de Luis M. Gutiérrez Soler, Profesor Titular de la Universidad de Jaén, sobre el santuario ibérico de El Collado de los Jardines.

Por el estudio "Protohistoria y Antigüedad en la provincia de Ciudad Real (800 a.C.-500 d.C.)" los arqueólogos Luis Benítez de Lugo, Germán Esteban y Patricia Hevia han sido galardonados con el I Premio de Investigación Histórica "Oretania".

Más información en www.estudio-arqueologia.es/publicaciones

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27.2.08

Vivir en la Edad del Bronce

Arqueólogos en Daimiel (Ciudad Real) reconstruyen la vida en la Edad del Bronce a través del yacimiento manchego de la Motilla del Azuer.

Desde el año 1974 arqueólogos granadinos, dirigidos por los profesores Trinidad Nájera y Fernando Molina, trabajan en el yacimiento de la Motilla del Azuer, en el término municipal de Daimiel (provincia de Ciudad Real), en busca la información necesaria para reconstruir el modo de vida de los manchegos durante la Prehistoria Reciente.

MotillasLos yacimientos conocidos con el topónimo de ?motillas? representan uno de los tipos más singulares de asentamientos prehistóricos de la Península Ibérica. Ocuparon la región de La Mancha durante la Edad del Bronce entre el 2200 y el 1500 c.C. Son montículos artificiales, de entre 4 a 10 m. de altura, resultado de la destrucción de una fortificación de piedra de planta central con varias líneas amuralladas concéntricas. Su distribución en la llanura manchega, con equidistancias de 4 a 5 kilómetros, afecta a las vegas de los ríos y las zonas deprimidas dónde hasta momentos recientes era frecuente la existencia de lagunas.Características técnicasEl montículo de la fortificación que ha sido recuperada posee un diámetro de en torno a 50 metros, y está integrado por una torre, dos recintos amurallados y un gran patio. Su núcleo central está formado por una torre de mampostería de planta cuadrada, cuyos paramentos este y oeste conservan una altura superior a los 7 metros y a cuyo interior se accede mediante rampas embutidas en estrechos pasillos, lo que le confiere un personal carácter.Los investigadores de la Universidad de Granada explican que el asentamiento del Azuer contiene el pozo más antiguo hallado en la Península Ibérica. En el interior de este tipo de recintos fortificados se protegían recursos básicos como el agua, captada del nivel freático a través del pozo, y se realizaba el almacenamiento y procesado de cereales a gran escala, la estabulación ocasional de ganado y la producción de cerámica y otros productos artesanales, cuyos restos también se han conservado.

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